Diálogos de actualidad
(El periodista dialoga con un alto mando de seguridad sobre la situación actual del país en esa materia. Veamos.)
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Alto Mando: No necesariamente. Lo que sí existe es una crisis política que se desató a partir de los hechos de Puente Pueyrredón. Y esa crisis se manifiesta especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde las autoridades decidieron tratar a la Policía de manera más que peyorativa. Si Juan Pablo Cafiero no corrige esa manera de actuar de aquí al lunes, va a haber problemas serios. No hay esquema de seguridad que funcione en la Argentina con la Bonaerense de brazos caídos.
P.: ¿Qué quiere decir que Cafiero corrija su enfoque?
A.M.: Que emita un mensaje muy claro. Tendría que hacerle sentir a toda la Policía que el delincuente será castigado pero que el que cumple con su función será respaldado a rajatabla. Si un policía comete un error y ese error es culposo, la provincia debe bancarlo, pagarle los abogados, etc. Si el error es doloso, entonces se transforma en alguien que está contra la Policía y debe ser expulsado. Pero para los que actúan bien en cumplimiento de su deber tiene que haber premios. Inclusive Cafiero debería anunciar medidas concretas: no puede ser que si un agente muere en servicio el Estado se desentienda de su viuda y de sus hijos. Debe garantizarse vivienda a la viuda si es que había alguna obra en construcción y la educación de los hijos hasta terminar el secundario.
P.: Supongamos que Cafiero no realiza ningún gesto de este tipo. ¿Qué teme?
A.M.: Que haya un nivel de desmoralización que complique todo.
P.: ¿Sabotajes? Porque se habla de que se sospecha de alguna acción premeditada en el cementerio musulmán, en la que podría haber participación de ex policías quejosos.
A.M.: No, sabotajes no creo. En el cementerio hubo algunas cosas raras y otras que se explican fácilmente. En ese cementerio no hay luz de noche por razones presupuestarias. Hay dos reflectores y dos agentes, un policía federal y un gendarme custodiando el sepulcro de Carlitos Menem por orden judicial. A 60 metros de allí aparecieron algunas tumbas deterioradas y a 200 metros hay señales de desmanes más salvajes. Los dos agentes están en una casamata y pueden no haber escuchado: del otro lado del muro hay una bailanta ensordecedora. ¿Se vieron movimientos extraños? Sí, un hombre con una bicicleta que salía por la entrada que estaba violentada. El sereno temió que lo agredieran, sobre todo porque dice haber escuchado una advertencia. ¿Hubo algún indicio que haga presumir que hubo policías en esto? No. Pero las autoridades tomaron nota como si hubiera sido así. Eso se lo aseguro.
P.: ¿Qué van a hacer las fuerzas nacionales frente al problema de la Bonaerense?
A.M.: Nada hasta que ese problema se solucione. Además debe haber una idea armónica sobre la actuación de las fuerzas entre las autoridades nacionales y provinciales. De lo contrario los jefes nacionales no quieren intervenir. Porque no se olvide que a los efectos operativos actuarían a las órdenes de Cafiero.
P.: ¿Qué pueden hacer las fuerzas nacionales en la provincia?
A.M.: No hay que generar muchas expectativas. La seguridad bonaerense la puede controlar sólo la Policía de la provincia. Son los que conocen el terreno y tienen el número y la infraestructura necesarios. Además, si no están de acuerdo con la cooperación, si sienten que es en detrimento de su propia imagen o prestigio, pueden obstruirla: basta que no presten colaboración en caso de detenciones. Una vez que alguien está detenido si no se lo inscribe en un sumario concreto dentro de las primeras seis horas, tiene derecho a querellar al que lo detuvo.Y para iniciar el sumario debe intervenir la Policía. Además se trata de una región muy poblada que no puede ser cubierta sin prevenciones.
P.: ¿Qué prevenciones?
P.: Cuénteme cómo está el cuadro general de la seguridad en este momento.
A.M.: La situación general está más distendida en cuanto al conflicto social. Se han ido desagregando quejosos. Algunos que perdieron sus ahorros y tienen edad como para empezar de nuevo decidieron hacerlo, con todo el dolor del alma, y no perder el tiempo en pedir lo que no hay. En los sectores más bajos hay más contención por el Plan Jefas y Jefes de Hogar. El que recibe el subsidio decide no hacer más lío, inclusive por el miedo a perderlo. De ese modo fue quedando el núcleo duro de este tipo de protestas, que son los piqueteros penetrados por la ideología de izquierda. No digo de izquierda porque son manifestaciones políticas muy elementales, que sueñan en una salida violenta.
P.: ¿Usted cree que hay riesgo para la lucha armada en la Argentina?
A.M.: No, no tenemos detectado nada que implique eso. Porque para que haya una organización de lucha armada debe haber una estructura logística que no existe: depósitos de armamento, postas sanitarias, un mínimo aparato de inteligencia, lugares de detención para los que eventualmente sean secuestrados, un sistema de financiamiento, etc. Nada de eso hay en el tipo de acción de los piqueteros, que aparecen, producen un hecho y se dispersan. Hay algo que a usted le va a parecer una broma pero es gente a la que no le gusta trabajar. Hemos detectado muchos que son asesores, inclusive uno de ellos, que aparece mucho en los medios y que dirige el Bloque Piquetero Nacional, cobra un sueldo de 1.500 pesos mensuales. Es lo que cobra un oficial medio de una fuerza de seguridad que trabaja todo el día después de 14 años de antigüedad.
P.: ¿Los secuestros express tienen alguna vinculación con el financiamiento de este tipo de organizaciones?
A.M.: No, no hay ningún indicio en ese sentido. Los secuestros express son una modalidad nueva, nacida en parte del «corralito»: la falta de disponibilidad de fondos ha llevado a los delincuentes a esta forma de achaco, que requiere de poca logística y poca negociación. Con más control sobre la calle se podrían evitar los secuestros.




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