21 de julio 2005 - 00:00

Difícil reunión de Bielsa con Gargano

Hernán Patiño Mayer
Hernán Patiño Mayer
Rafael Bielsa y su colega del Uruguay, Reinaldo Gargano, a propósito de la cumbre de cancilleres del Grupo de Río que se celebrará en Pilar, tendrán hoy una reunión difícil: deberán encontrar una salida al entredicho en que se han trenzado sus dos gobiernos por eventuales daños al medio ambiente que se producirían por la instalación de dos plantas de procesamiento de celulosa sobre el río Uruguay, a la altura de Fray Bentos (en la desembocadura del río Negro).

Las dificultades para encontrar una ecuación pacífica, que satisfaga a los dos ministros, son varias. El gobierno de Tabaré Vázquez está irritado con el de Néstor Kirchner porque la Cancillería decidió llevar adelante varias gestiones ante la Corporación Financiera Internacional (dependencia del Banco Mundial) y bancos privados para boicotear la financiación de los dos emprendimientos, uno de la española Ence y otro de la finlandesa Botnia. Gargano, el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay habló de « conducta incorrecta» para referirse a esta acción.

Bielsa, por su parte, se ha quejado ya varias veces de que la cancilllería uruguaya suspendió reuniones bilaterales en las que se decidiría la formación de una comisión binacional técnica, integrada por profesores universitarios, para determinar el impacto ambiental de las plantas. Dramatizará, seguramente, ese incumplimiento: «Fue un compromiso asumido por el presidente Vázquez ante el presidente Kirchner».

Desde hace días, el ministro argentino viene auspiciando un final difícil, de «pronóstico reservado» para este diferendo. Cree, aunque no lo diga públicamente, que el gobierno uruguayo seguirá adelante con las obras ya iniciadas. Y que en vez de un dictamen binacional de profesores de la Universidad de Paraná y de la Universidad de la República, habrá solamente un pronunciamiento de técnicos ambientalistas de las empresas, convalidado por el Estado uruguayo.

• Objetivos

Los datos de Bielsa no están equivocados. El propio Tabaré Vázquez dijo que su gobierno no dará un paso atrás respecto de esa inversión, que es la más grande del Uruguay en toda su historia; en conjunto los dos emprendimientos suman u$s 1.700 millones. Pero la Corporación Financiera Internacional, después del examen de impacto ambiental de rutina, también financiará las plantas, algo que ya le fue comunicado informalmente al gobierno argentino.

¿Cuáles son los objetivos de Bielsa, entonces, para la complicada reunión de hoy? En primer lugar, arrancarle al Uruguay un estudio de factibilidad ambiental conjunto. O por lo menos la negativa formal a realizarlo, lo que le fortalecería la queja argentina. En segundo lugar, el canciller intentará despejar el conflicto de otras amenazas. El embajador en Montevideo, Hernán

Patiño Mayer, informó a Buenos Aires que detectó, en el Ministerio de Industria uruguayo, que se estaban insinuando algunas iniciativas para, por medio de medidas paraarancelarias, restringir el ingreso de productos industriales argentinos al país. Patiño había mandado a indagar en la oficina del director de Industrias, Miguel Mariatti, pero sólo obtuvo imprecisiones. Es probable que Bielsa quiera despejar la incógnita de manera definitiva.

Más allá de estas inquietudes, el canciller informará a su colega Gargano que, de no llegarse a acuerdo alguno, el gobierno de Kirchner llevará el caso a los tribunales internacionales.

Seguramente a la Corte Internacional de La Haya. El propio Bielsa pidió informes a sus subordinados para conocer el destino de este tipo de pleitos y no obtuvo respuestas alentadoras. « Normalmente se tarda dos años en que se le reconozca personería al querellante y se admita el caso», le informaron.

Mientras tanto, la inquietud que generó la posibilidad de efectos contaminantes sobre la costa argentina del Uruguay se mantiene, sobre todo en Gualeguaychú. Allí las alternativas que se evalúan son pesimistas y dramáticas. Están los que piensan en cortar los puentes que unen Entre Ríos al Uruguay para el verano, colapsando buena parte del tráfico turístico hacia ese país. Y también los que, como el ex senador Héctor Maya (PJ), aconsejan tomar medidas drásticas como el corte del flujo de gas a esas plantas de celulosa, aprovechando que podrían abastecerse del ducto que llega desde el lado argentino.

Las movilizaciones que se originaron a partir de esas perspectivas fueron motivo de comentarios por parte del canciller Gargano, quien explicó que la presión argentina está muy ligada al clima electoral, sobre todo en la provincia de Entre Ríos. Bielsa tiene pensado, en buenos términos, pedir a su colega que se abstenga de ese tipo de insinuaciones. Solemne, le dirá que «serán vistas como una intromisión en nuestra política doméstica». Hasta este punto llega hoy la tensión entre dos gobiernos que parecían destinados a un idilio más persistente.

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