Difícil reunión de Bielsa con Gargano
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Hernán Patiño Mayer
¿Cuáles son los objetivos de Bielsa, entonces, para la complicada reunión de hoy? En primer lugar, arrancarle al Uruguay un estudio de factibilidad ambiental conjunto. O por lo menos la negativa formal a realizarlo, lo que le fortalecería la queja argentina. En segundo lugar, el canciller intentará despejar el conflicto de otras amenazas. El embajador en Montevideo, Hernán
Patiño Mayer, informó a Buenos Aires que detectó, en el Ministerio de Industria uruguayo, que se estaban insinuando algunas iniciativas para, por medio de medidas paraarancelarias, restringir el ingreso de productos industriales argentinos al país. Patiño había mandado a indagar en la oficina del director de Industrias, Miguel Mariatti, pero sólo obtuvo imprecisiones. Es probable que Bielsa quiera despejar la incógnita de manera definitiva.
Más allá de estas inquietudes, el canciller informará a su colega Gargano que, de no llegarse a acuerdo alguno, el gobierno de Kirchner llevará el caso a los tribunales internacionales.
Seguramente a la Corte Internacional de La Haya. El propio Bielsa pidió informes a sus subordinados para conocer el destino de este tipo de pleitos y no obtuvo respuestas alentadoras. « Normalmente se tarda dos años en que se le reconozca personería al querellante y se admita el caso», le informaron.
Mientras tanto, la inquietud que generó la posibilidad de efectos contaminantes sobre la costa argentina del Uruguay se mantiene, sobre todo en Gualeguaychú. Allí las alternativas que se evalúan son pesimistas y dramáticas. Están los que piensan en cortar los puentes que unen Entre Ríos al Uruguay para el verano, colapsando buena parte del tráfico turístico hacia ese país. Y también los que, como el ex senador Héctor Maya (PJ), aconsejan tomar medidas drásticas como el corte del flujo de gas a esas plantas de celulosa, aprovechando que podrían abastecerse del ducto que llega desde el lado argentino.
Las movilizaciones que se originaron a partir de esas perspectivas fueron motivo de comentarios por parte del canciller Gargano, quien explicó que la presión argentina está muy ligada al clima electoral, sobre todo en la provincia de Entre Ríos. Bielsa tiene pensado, en buenos términos, pedir a su colega que se abstenga de ese tipo de insinuaciones. Solemne, le dirá que «serán vistas como una intromisión en nuestra política doméstica». Hasta este punto llega hoy la tensión entre dos gobiernos que parecían destinados a un idilio más persistente.




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