11 de marzo 2004 - 00:00

Diputados, contra jefe de defensores

El oficialismo se propone avanzar hoy sobre el defensor general de la Nación y buscar otra vacante para el gobierno en la Justicia. Miguel Angel Romero, quien ocupa el cargo, cuenta, por lo menos, con 2 pecados en su haber: uno, ser riojano y haber sido designado en ese puesto; el otro, haberse peleado con Jorge Yoma, hoy uno de los senadores alineados con Néstor Kirchner.

Hoy, la Comisión de Juicio Político de Diputados analizará el expediente que presentó en su contra el defensor oficial Hilario Lagos, subordinado de Romero, con quien está enfrentado desde hace años.

La Defensoría General comparte con el jefe de los fiscales, el procurador general de la Nación, el Ministerio Público, considerado el cuarto poder del Estado. El procurador Nicolás Becerra ya adelantó que pasará a desempeñar funciones en el exterior, razón por la cual renunciará dejándole la plaza a Esteban Righi, ex ministro del Interior de Héctor J. Cámpora y catedrático de Derecho Penal (Alberto Fernández es uno de sus inmediatos colaboradores en la docencia y en la publicación de textos jurídicos). Tanto la Defensoría como la Procuración disponen de partidas presupuestarias propias, lo cual le agrega un bonus a considerar por los aspirantes.

Ambas distinciones -al igual que las butacas en la Corte Supremasólo se consiguen con aval del Senado y a propuesta del Poder Ejecutivo. Gozan de inamovilidad y sólo pueden cambiarse sus cabezas por dimisión (como en el caso de Becerra o de Julio Nazareno y Guillermo López en el máximo tribunal), o enjuiciamiento y posterior destitución, tal cual aconteció con Eduardo Moliné O'Connor.

El cargo de Romero ya había sido apetecido por la Alianza UCR-Frepaso en 2000. Pero no hubo tiempo para poner en marcha la eyección del defensor, a quien debía haber reemplazado Raúl Eugenio Zaffaroni.

• Relaciones

No obstante las promesas de Fernando de la Rúa, el polémico penalista se hizo cargo del Instituto Anti-Discriminación, aunque no se privó de entrevistarse con algunos senadores, prevenido de que -alguna vezpudieran tratar su pliego, si finalmente lo postulaban al puesto.

Tanta cortesía no resultó en vano, pues aceitó relaciones con legisladores que siguieron en funciones después de esa fecha, que fueron los mismos que le aprobaron el ingreso en la Corte a
Zaffaroni.

Teniendo en cuenta la
« renovación» de ministros en la Corte que alentó Néstor Kirchner -expulsión de la denominada «mayoría automática» menemista-, y la anunciada deserción de Becerra -también designado por Carlos Menem como Romero-, dejan pendiente el recambio en la Defensoría General.

La Comisión de Juicio Político de Diputados, donde se inician los procesos que pueden frustrarse o pasar a la etapa de sentencia en el Senado (que oficia de jurado), debatirá este mediodía qué futuro le espera a
Romero.

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