31 de octubre 2005 - 00:00

Diputados PJ: duros versus pactistas por fractura del bloque

José María Díaz Bancalari
José María Díaz Bancalari
Después que José María Díaz Bancalari lanzó el viernes pasado el anuncio de la conformación de un bloque duhaldista autónomo en la Cámara de Diputados, los bonaerenses antioficialistas empezaron a marcar sus diferencias. La pregunta sería: ¿cambió todo? o ¿lo que definió Díaz Bancalari no era precisamente lo que sostenía el duhaldismo duro en Diputados después de la derrota del domingo 23?

En realidad, nada de lo expuesto es tan así. Podrá comprobarse desde mañana cuando los seguidores de Eduardo Duhalde vuelvan a reunirse para definir si serán una bancada aparte del peronismo kirchnerista o si integrarán ese sistema planetario que la Casa de Gobierno diseña para contener dentro del oficialismo de Diputados a todos sus aliados, desde los transversales hasta algunos legisladores que revisten en otros partidos en provincias, pero que hicieron campaña apoyando (o apoyados en) la imagen de Néstor Kirchner. Todos ellos estarán junto a la Casa Rosada, aunque no necesariamente del bloque Frente para la Victoria, si es que finalmente se decide lanzarlo.

El núcleo más opositor de los diputados duhaldistas no le cree a Díaz Bancalari su anunciada independencia del kirchnerismo en el Congreso. Creen que las declaraciones del ex presidente del bloque PJ están destinadas a enviar una señal clara al gobierno: mantener la identidad bonaerense y a todos sus diputados en el corral, para después tramitar con la frialdad que dará el tiempo un perdón presidencial a la rebeldía duhaldista y la vuelta al redil oficial.

• Diferencia

En ese marco, la incógnita por develar es: ¿cuántos bonaerenses están en contra de esa estrategia y cuántos en realidad quieren que Kirchner les permita cuanto antes volver al juego del oficialismo parlamentario? La diferencia está entre quienes tienen un futuro político por delante y quienes quedaron demasiado salpicados por la derrota.

Entre los que consideran que Díaz Bancalari -a quien en la agencia oficial «Télam», por ejemplo, el viernes se lo indicó como un moderado que quiere «dialogar» sin «confrontar» ni «obstruir» los intereses del gobierno- está interesado en presidir ese «bloque independiente» con el solo objeto de gerenciar el pase al kirchnerismo, podría ubicarse a Eduardo Camaño -cabeza en el Congreso de la campaña de oposición al gobierno-, Oscar Rodríguez, Alfredo Atanasof o Jorge Casanova, sin mencionar a Carlos Ruckauf, que parece tener nublado su futuro político aun dentro del duhaldismo.

Pero hay otros, entre los que puede mencionarse a
Gustavo Ferri -yerno de Duhalde-, Graciela Camaño, Marina Cassese, Jorge Villaverde y el propio Díaz Bancalari, que creen que no todo está perdido en sus vidas.

En algunos casos, son los mismos que hace una semana empezaron a pensar si no era tiempo de que
Duhalde relevara a los suyos del compromiso de un futuro complicado si se mantenían fuera de la galaxia oficialista, pero quedaron desubicados cuando su líder se limitó a refugiarse en Uruguay sin dejar indicaciones. Definir estos números no es una mera operación de política interna del PJ: el resultado indicará si Néstor Kirchner tiene o no quórum propio, en exceso y garantizado por los próximos dos años.

Uno de los puntos de desconfianza del duhaldismo duro en relación con las verdaderas intenciones de
Díaz Bancalari son los números. El ex candidato a senador junto a Hilda Chiche Duhalde habló de la creación de una bancada opositora de «24 bonaerenses más algunos amigos», cuando la idea de formar un frente peronista opositor al gobierno incluye muchos más legisladores como, por ejemplo, a todo el adolfismo y los menemistas que aún quedan en el recinto. Díaz Bancalari, ciertamente, no quiere eso.

Un rápido punteo entre los bonaerenses derrotados indica claramente que las voluntades no están mayoritariamente a
favor de la guerra. Por el contrario, hasta quienes proponen una agenda económica para diferenciarse del gobierno demuestran que la intención no es complicarle la vida a Roberto Lavagna.

Son esos legisladores los que plantean que la división hoy entre PJ duhaldista y kirchnerismo tiene que pasar por
«alineamientos en lo económico más que en lo político».

Plantean reducir el impuesto al cheque -algo que también pide el «duro» Jorge Casanova- y trabajar en financiar esa baja con las complejas e indefinidas derivaciones de fondos que el gobierno incluyó en la Jurisdicción 91 -Obligaciones a cargo del Tesoro por más de $ 9.000 millones. Es decir, una patada en el estómago del gobierno, pero de la que hay vuelta.

«Entendemos que está subvaluando los recursos, pero entendemos la actitud austera del gobierno en no sobreestimar en medio de una negociación con organismos internacionales»,
explica Cassese, con un razonamiento tan angelical como filoso. «Nada le cuesta al gobierno, entonces, reasignar algunas partidas para poder volver a trabajar en el tema retenciones. Nuestra actitud es transitar hacia algunas medidas microeconómicas que consideramos imprescindibles», termina.

El duhaldismo ha dicho que esta semana quiere sesionar. No tiene la fuerza de hace 20 días para imponer un pedido de ese tipo, pero
Eduardo Camaño está obligado a convocar al recinto cuando cualquier diputado lo pida. Y el kirchnerismo también tiene agenda. Pero todos estarán mirando el próximo miércoles hacia la Cumbre de Mar del Plata, por lo que el primer ensayo poselectoral en el recinto podría demorarse una semana más.

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