La Legislatura porteña eligió ayer, finalmente, un sistema para sortear las 30 bancas que deberán retirarse en 2005. En un segundo paso, los legisladores acordaron que el próximo jueves estrenarán el bolillero al que se venían resistiendo desde el 10 de diciembre pasado, cuando asumieron sus bancas.
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Si bien éste es el tercer período de la Legislatura porteña, los dos anteriores mandatos no duraron cuatro años como marca la Constitución. Eso sirvió de excusa para evitar la renovación de la mitad de los 60 legisladores cada dos años, pero actualmente ya no había manera de postergar el debate. La casualidad, quizás, hizo que ayer el proyecto de mayoría sobre el sistema de sorteo fuera aprobado en general por 30 legisladores, el mismo número que deberá renovarse.
Se abstuvo el bloque zamoristauna tradición casi en esa bancadamientras que la izquierdista Vilma Ripoll propuso que todos se vayan cada dos años «y listo», propuesta que aceptó el bloque que integran los dos hermanos de apellido Devoto (un desprendimiento del zamorismo).
• Acuerdo previo
Parte de la oposición y parte del oficialismo conciliaron el proyecto de mayoría, que incluye un acuerdo previo entre las listas para repartirse ante el sorteo, pero a la hora de la votación en particular se agregaron más diferencias internas en las bancadas. El grupo conocido como «de los trece» -un sector de la oposición que integran peronistas, centristas y acristas-se levantó y abandonó el recinto por diferencias con su par Helio Rebot, quien no permitía que se hicieran modificaciones al proyecto original.
Del oficialismo, el independiente Jorge Giorno bramó que lo aprobado es «un tortuoso mecanismo con graves errores conceptuales conformando un sistema mixto de acuerdos y sorteos».
El radical Jorge Enríquez, por su lado, pretendía un sistema de tachas para que los vecinos decidan quiénes se van, pero ante la mayoría intentó hacer cambios al proyecto consensuado, y al no conseguirlo partió con su «grupo de los trece».
Del bloque que tiene como referente a Patricia Bullrich, en cambio, «ganó la transparencia», según Silvia La Ruffa, quien comparte con María Eugenia Estenssoro la autoría del proyecto ganador, como también de otras bancadas, Fernando Melillo (ARI).
La mecánica que se aplicará es la de acordar cada lista -la boleta que se llevó al cuarto oscuro, no la mutación de las mismas que son los bloques actualesuna lista A y otra B. Luego se suman todas las listas A y B más una tercera de los que quedan afuera por ser número impar y los monobloques. Esa lista de «solos y solas» también se divide en A y B, y la bolilla dirá si la A dura dos años o cuatro.
Para eso habrá, además, una comisión especial de legisladores que fiscalice el procedimiento el jueves que viene.
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