División PJ: ¿cómo se van a unir si no están separados?
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•Permanencias
Ayer, Eduardo Camaño, presidente de los diputados, le retrucó a Balestrini, que además aparece hoy como aspirante a quedarse con su cargo después del 10 de diciembre, siempre que se confirmen los pronósticos de un triunfo aplastante de Cristina Kirchner en Buenos Aires: «Balestrini nunca se encontró conmigo. Hace un año me reuní con él en la presidencia de la Cámara, pero nunca más nos vimos.
Falta a la verdad. Hace un año que no lo veo», dijo rechazando la existencia de ese encuentro mencionado por el intendente de La Matanza. Toda una muestra del pánico que provoca hoy en el PJ la idea de publicitar un encuentro entre ambos bandos. No es para menos: de ser cierto el pedido de un encuentro futuro de Balestrini, a los peronistas les va a costar mucho convencer de que la división entre Frente para la Victoria y PJ no fue sólo una estratagema para quedarse con la inmensa mayoría del Senado, acompañada de una puesta en escena preelectoral que sólo el peronismo puede montar.
Serían ciertas, entonces, las denuncias que presentó el socialista Jorge Rivas ante la Justicia donde alega la inconstitucionalidad de presentarse dos variantes del PJ con distintos sellos para quedarse con los tres senadores en 14 provincias. Esa denuncia, de alta gravedad institucional en cualquier país civilizado, será ampliada hoy por Rivas ante la Cámara Nacional Electoral -ante la que se apeló el primer fallo que la había desestimado-presentando precisamente como «hecho nuevo» las declaraciones de Balestrini sobre la futura unidad del PJ: «Esto no lo dice cualquiera, lo dijo un candidato del Frente para la Victoria. Lo de este muchacho fue un acto de sinceramiento», explica Rivas.
• Si Kirchner tiene que agradecerle a alguien la votación de leyes complicadas, sin duda, es al duhaldismo. Y por las promesas que se han vertido, deberá seguir dándoselas.
Ayer, el propio Camaño anunció que a fines de noviembre se votará el proyecto de Presupuesto Nacional 2006, antes de renovar la integración de la Cámara con el resultado electoral.
Habrá también -ya fue anunciado por duhaldistas y kirchneristas-votación de otras leyes que el gobierno necesita como la prórroga de la vigencia de todos los impuestos que vencen a fin de año y sólo se mantiene como bandera de campaña la negativa a convalidar nuevamente la Ley de Emergencia Pública. No le trajo tampoco Eduardo Duhalde un dolor de cabeza en el Mercosur a Kirchner, ya que no renunció a su cargo.
• Daño inexistente
Entre las bajas dentro de la unidad del peronismo en el Congreso, sólo se pueden mencionar el caso de Díaz Bancalari y la renuncia no forzada de Jorge Sarghini a la presidencia del Banco Provincia y el episodio de la votación -sabiendo de antemano el duhaldismo que no podría convertir en ley-de la populista suspensión de ejecuciones hipotecarias. Viéndolo así aislado, es inexistente el daño legislativo que se han hecho en campaña, aunque se hayan insultado.
• Camaño insistió la semana pasada en su intención de mantener la presidencia de Diputados. Sabe que ese cargo siempre es designado por el presidente de la Nación y no es creíble la tesis que comentó a otros peronistas ni kirchneristas ni duhaldistas sobre que puede retener el sillón apelando a las buenas relacionesque tejió con toda la oposición.
Así las cosas, el lugar parece destinado a un diputado ultraleal a Kirchner, algo curioso cuando hace un año santafesinos, riojanos o pampeanos, por mencionar algunos, sindicaban a Camaño como el más fiel a la Casa de Gobierno, a pesar de no contarse en el núcleo más cercano al Presidente. Díaz Bancalari sí lo estuvo e igual no se libró de la venganza por la traición.
• En este marco, las decisiones que quedarán por tomar después del 23 de octubre seguirán tres líneas: el resultado de las elecciones --donde el kirchnerismo tendrá que demostrar en bancas del Congreso que tiene todo lo que indican las encuestas-, la decisión de los diputados oficialistas de aceptar o de rechazar duhaldistas en el bloque -los peronistas independientes dicen que son ellos quienes precipitan la rupturay la idea de que Kirchner tenga sobre lo que quiere del PJ; como ya insinuó Rafael Bielsa, «queremos un partido nuevo que incluya al peronismo».
El último punto que puede definir el futuro de la unidad es la traición, característica básica del ser peronista que, para ocultarla, utiliza la palabra lealtad hasta el hartazgo. «El pase está en la naturaleza del peronismo. Es como la monarquía: cambió el rey, viva el rey», se dice en el PJ. Si esta regla se cumple, y el gobierno consigue un triunfo en las elecciones, muchos duhaldistas actuales seguirán el camino de intendentes que abandonaron al matrimonio Duhalde y eso definirá también el Congreso que tendrá el Presidente por los dos próximos años.




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