12 de octubre 2005 - 00:00

División PJ: ¿cómo se van a unir si no están separados?

La discutida unión o división del peronismo entre duhaldismo y kirchnerismo después de las elecciones será el dato clave para pronosticar el futuro del actual gobierno en el Congreso. Mas allá de los fuegos artificiales de campaña y los misiles que cruzan el cielo de la provincia de Buenos Aires, el gobierno sabe que una cosa será conducir el Congreso con los diputados duhaldistas dentro de la bancada PJ y otra muy distinta con ellos afuera, prolongando por dos años un escenario como el que se vio en la famosa sesión donde toda la oposición se animó al quórum para votar la muy clientelista suspensión de ejecuciones.

Esa diferencia marcará si el gobierno tiene número para conseguir sus leyes o si se debe enfrascar en una eterna negociación con gobernadores para disciplinar diputados propios o ajenos. Es un procedimiento, además, comprobadamente caro. Pero hoy -declaraciones de Alberto Balestrini mediante-está probado que ni el gobierno ni el duhaldismo pueden hablar de sentarse a dialogar sin provocar el escarnio de un público que por ahora cree la insolucionable división del peronismo y que repudia, aunque sea, la sospecha de que toda esta guerra haya sido sólo para conseguir más bancas en el Senado.

Pero fuera de esta clásica foto de la realidad, la pregunta hoy sería: ¿cómo se van a juntar después de las elecciones bandos del PJ que nunca se separaron? Lo mejor es ir a los hechos:

No existe hoy una división institucional del peronismo en la Cámara de Diputados ni, mucho menos, en el Senado. El duhaldismo se ha organizado en el subloque Peronista Federal, pero sigue manteniéndose administrativamente en la bancada PJ. No tiene estructura propia y no ha roto con la conducción cuatripartita de kirchneristas, después que éstos le arrebataron el poder a José María Díaz Bancalari.

•Permanencias

Es decir, que en el peor momento la pelea entre Cristina Fernández de Kirchner e Hilda Chiche Duhalde por el territorio bonaerense, los seguidores del ex presidente se limitaron a entregar el comando del bloque, pero no se fueron. De hecho, cuando el kirchnerismo amenazó con pedirle el puesto de secretaria parlamentaria del bloque a Graciela Camaño por haber participado en la sesión por la suspensión de remates --justo a ella que en los primeros tiempos del gobierno Kirchner mantuvo a raya a los opositores en la bancada y garantizó votaciones-, todo terminó en un pedido de disculpas por las que la esposa de Luis Barrionuevo sigue en ese estratégico cargo. Eso sí, amenazas sobre las terribles acciones que piensa desplegar el duhaldismo en Diputados en el futuro sobran.

• Luego de que a Balestrini se le ¿escapó? que después de las elecciones el gobierno deberá sentarse a negociar con el duhaldismo que él mismo integró -mencionó también al resto de la oposición, pero puso a sus enemigos dentro del PJ en primer lugar-, Alberto Fernández salió a corregir el error político inmediatamente, desestimando cualquier posibilidad de un reencuentro poselectoral.

Ayer,
Eduardo Camaño, presidente de los diputados, le retrucó a Balestrini, que además aparece hoy como aspirante a quedarse con su cargo después del 10 de diciembre, siempre que se confirmen los pronósticos de un triunfo aplastante de Cristina Kirchner en Buenos Aires: «Balestrini nunca se encontró conmigo. Hace un año me reuní con él en la presidencia de la Cámara, pero nunca más nos vimos.
Falta a la verdad. Hace un año que no lo veo», dijo rechazando la existencia de ese encuentro mencionado por el intendente de La Matanza. Toda una muestra del pánico que provoca hoy en el PJ la idea de publicitar un encuentro entre ambos bandos. No es para menos: de ser cierto el pedido de un encuentro futuro de Balestrini, a los peronistas les va a costar mucho convencer de que la división entre Frente para la Victoria y PJ no fue sólo una estratagema para quedarse con la inmensa mayoría del Senado, acompañada de una puesta en escena preelectoral que sólo el peronismo puede montar.

Serían ciertas, entonces, las denuncias que presentó el socialista
Jorge Rivas ante la Justicia donde alega la inconstitucionalidad de presentarse dos variantes del PJ con distintos sellos para quedarse con los tres senadores en 14 provincias. Esa denuncia, de alta gravedad institucional en cualquier país civilizado, será ampliada hoy por Rivas ante la Cámara Nacional Electoral -ante la que se apeló el primer fallo que la había desestimado-presentando precisamente como «hecho nuevo» las declaraciones de Balestrini sobre la futura unidad del PJ: «Esto no lo dice cualquiera, lo dijo un candidato del Frente para la Victoria. Lo de este muchacho fue un acto de sinceramiento», explica Rivas.

• Si
Kirchner tiene que agradecerle a alguien la votación de leyes complicadas, sin duda, es al duhaldismo. Y por las promesas que se han vertido, deberá seguir dándoselas.

Ayer, el propio
Camaño anunció que a fines de noviembre se votará el proyecto de Presupuesto Nacional 2006, antes de renovar la integración de la Cámara con el resultado electoral.

Habrá también -ya fue anunciado por duhaldistas y kirchneristas-votación de otras leyes que el gobierno necesita como la prórroga de la vigencia de todos los impuestos que vencen a fin de año y
sólo se mantiene como bandera de campaña la negativa a convalidar nuevamente la Ley de Emergencia Pública. No le trajo tampoco Eduardo Duhalde un dolor de cabeza en el Mercosur a Kirchner, ya que no renunció a su cargo.

• Daño inexistente

Entre las bajas dentro de la unidad del peronismo en el Congreso, sólo se pueden mencionar el caso de Díaz Bancalari y la renuncia no forzada de Jorge Sarghini a la presidencia del Banco Provincia y el episodio de la votación -sabiendo de antemano el duhaldismo que no podría convertir en ley-de la populista suspensión de ejecuciones hipotecarias. Viéndolo así aislado, es inexistente el daño legislativo que se han hecho en campaña, aunque se hayan insultado.

Camaño insistió la semana pasada en su intención de mantener la presidencia de Diputados. Sabe que ese cargo siempre es designado por el presidente de la Nación y no es creíble la tesis que comentó a otros peronistas ni kirchneristas ni duhaldistas sobre que puede retener el sillón apelando a las buenas relacionesque tejió con toda la oposición.

Así las cosas, el lugar parece destinado a un diputado ultraleal a Kirchner, algo curioso cuando hace un año santafesinos, riojanos o pampeanos, por mencionar algunos, sindicaban a Camaño como el más fiel a la Casa de Gobierno, a pesar de no contarse en el núcleo más cercano al Presidente. Díaz Bancalari sí lo estuvo e igual no se libró de la venganza por la traición.

• En este marco, las decisiones que quedarán por tomar después del 23 de octubre seguirán tres líneas:
el resultado de las elecciones --donde el kirchnerismo tendrá que demostrar en bancas del Congreso que tiene todo lo que indican las encuestas-, la decisión de los diputados oficialistas de aceptar o de rechazar duhaldistas en el bloque -los peronistas independientes dicen que son ellos quienes precipitan la rupturay la idea de que Kirchner tenga sobre lo que quiere del PJ; como ya insinuó Rafael Bielsa, «queremos un partido nuevo que incluya al peronismo».

El último punto que puede definir el futuro de la unidad es la traición, característica básica del ser peronista que, para ocultarla, utiliza la palabra lealtad hasta el hartazgo. «El pase está en la naturaleza del peronismo. Es como la monarquía: cambió el rey, viva el rey», se dice en el PJ. Si esta regla se cumple, y el gobierno consigue un triunfo en las elecciones, muchos duhaldistas actuales seguirán el camino de intendentes que abandonaron al matrimonio Duhalde y eso definirá también el Congreso que tendrá el Presidente por los dos próximos años.

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