«La designación de López Murphy ha generado confianza y nosotros lo apoyamos por las expectativas que crea; esperamos de su gestión una mejora en la situación social». Así se expresó ayer el frepasista Darío Alessandro, minutos después de haber tomado Fernando de la Rúa el juramento a los dos nuevos ministros: Ricardo López Murphy en Economía y José Horacio Jaunarena en Defensa. Sin embargo hubo dos ausencias notorias en el acto, Raúl Alfonsín y Carlos Chacho Alvarez, que hubieran contribuido a afianzar la imagen de una Alianza que aparece debilitada.
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El Salón Blanco de la Casa Rosada desbordaba ayer de concurrentes, en su mayor parte, parados, mientras una reducida platea había sido reservada para el funcionariado. José Luis Machinea, el ministro de Economía renunciante, ingresó junto al Presidente y a López Murphy, cuando pasaban algunos minutos de las 16. Y cuando De la Rúa le agradeció los servicios prestados, hubo un tibio aplauso inicial que terminó en una sorprendente y cerrada ovación. El titular del Banco Central, Pedro Pou, estaba entre los asistentes, junto a economistas como Mario Broda, el cavallista Adolfo Sturzenegger, Adolfo Canitrot, José Luis Bour y José María Dagnino Pastore.
Lentamente se fue acomodando en una larga medialuna, enfrentando a la, acalorada, curiosa y expectante platea, el gabinete en pleno, junto a los titulares de la Corte, Julio Nazareno; de Diputados, Rafael Pascual; y del Senado, Mario Losada. Hugo Juri, Graciela Fernández Meijide,Adalberto Rodríguez Giavarini, Chrystian Colombo, Jorge de la Rúa, Patricia Bullrich, Federico Storani y Héctor Lombardo se fueron alineando, mientras el jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, también se ubicaba entre ellos.
Entre los plateístas pudo verse al jefe del Estado Mayor Conjunto, Juan Carlos Mug-nolo; lo mismo que a su hermano Francisco, ex diputado radical y hoy «ombudsman» penitenciario. Los jefes de las FF.AA. Ricardo Brinzoni (Ejército), Joaquín Stella (Armada) y Walter Barbero (Fuerza Aérea); el jefe de la Casa Militar, general Julio Hang y el ex gobernador del Chubut, Carlos Maestro. Carlos Becerra (SIDE) ocupó un lugar, lo mismo que Hernán Lombardi (Turismo) y la vicejefa de la Ciudad, Cecilia Felgueras. A un costado se observó a José María Lladós y Angel Tello, Planeamiento y Asuntos Militares de la cartera de Defensa, de quienes se asegura continuarán en sus funciones.
En medio de comentarios como «¿cuántos serán de FIEL?» -aludiendo a la procedencia académica de López Murphy-, se observó la presencia de empresarios como Aldo Roggio; Sergio Einaudi (Techint); José Ignacio Mendiguren (UIA); Tomás Hess (Esso); Raúl Fiscalini (Repsol); Rafael Argüelles (Philip Morris); Javier Guerrico (Thomson), Julio Macchi (ex titular de la Bolsa) y Miguel Kiguel (Banco Hipotecario). Entre ellos funcionarios de destino incierto como Débora Giorgi, Mario Vicens, Miguel Bein y Eduardo Delle Ville. También estaba un ex ministro como Nicolás Gallo; el ex carapintada y ex Modin Angel León -»vine a saludar a un amigo, Jaunarena», dijo-; el ex jefe del EMC almirante (R) Jorge Enrico; y el titular de la comisión de Defensa de la cámara baja, el diputado Miguel Angel Toma, uno de los pocos peronistas presente, que dijo haber asistido «para acompa-ñar a Jaunarena con quien trabajé en la ley de Defensa Nacional en el '87".
El intendente de Vicente López, Enrique «Japonés» García, Leandro Illia, Marcelo Stubrin, Juan Pablo Baylac, César García Puente, José María García Arecha y Enrique Olivera, engrosaban el más rancio costado radical, y Alessandro, Rodolfo Rodil, Pedro del Piero y Juan Pablo Cafiero representaban al Fre-paso en el alfombrado de la Casa Rosada.
Mientras el frepasista Alessandro hacía los elogios de López Murphy, aunque subrayando que «sobre la reforma previsional queremos una ley, no un decreto, donde se mantengan los 60 años para la mujer y un piso superior a los $ 300»; el comentario generalizado era que «ahora López Murphy, después de haber pasado por Defensa -y haber hecho el elogio del ajuste realizado-, cómo se va a arreglar para negarse cuando Jaunarena le pida más presupuesto o por lo menos que se cumpla la ley de reforma militar?».
Cuando se le preguntó a Alessandro sobre su opinión acerca de Domingo Cavallo en el gobierno, se sonrió y repreguntó: «¿Dónde, en qué lugar?» La respuesta era obvia: «En el Banco Central». «-Ah, porque el Banco Central no es el gobierno» -dijo el nonato funcionario-, que agregó elogiando a Cavallo: «pero creo que sería beneficioso; hace falta bajar el nivel de la tasa interna para las PyMes y los consumidores».
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