4 de agosto 2003 - 00:00

Duhalde-Kirchner, lejos en lo importante

El viaje a Jujuy, más que accidentado, deja lecciones serias para leer la política. Antes que nada, la definición de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner sobre que acordaron la paz porque coinciden en todo, salvo en dos «pequeñeces», que son: 1) la cuestión militar y 2) a quién apoyan como candidato a gobernador de Misiones. Esto encubre que disienten en lo importante. La cuestión militar enfrenta ideológicamente a Presidente y ex presidente, porque marca cómo quieren ver el pasado y con qué amigos se imaginan en el futuro. La elección en Misiones describe más las disidencias. Kirchner cree que una victoria de Ramón Puerta alentaría al eje que cree integra con el porteño Mauricio Macri y sepultaría las posibilidades de consolidar la asociación que imagina con Aníbal Ibarra. Por eso ha dicho que Macri no es un adversario político sino un enemigo estratégico al que hay que derrotar a todo costo.

Un primer resultado de estas disidencias lo transmitió durante el fin de semana Eduardo Camaño, acompañante de Duhalde en el viaje a Humahuaca para ver a los punteros del bloque PJ y consiste en buscar un tema para frenar el avance de Kirchner en el Congreso.

• Pretextos

Uno se conoce y es el rechazo a debatir la nulidad de las leyes de punto final; el otro se cuenta aquí y es restarle al gobierno los 2/3 de los votos necesarios para la destitución de Eduardo Moliné O'Connor como ministro de la Corte Suprema. Aludirán a dos argumentos: 1) Kirchner le ha prometido a Ricardo Falú ir a la Corte y aunque no sea cierto lo usan como pretexto para frenar al presidente de la Comisión de Juicio Político; 2) hay que frenarle al Ejecutivo las tendencias autoritarias que ya percibió Raúl Alfonsín. «Ahora vienen por la Corte y después viene por nosotros», van a decir con gesto asustadizo aunque fingido. «Por menos, Fujimori cerró el Congreso cuando también decía que tenía 90% del apoyo de las encuestas», sigue el pretexto que se usará.

En el viaje de ida, en el Tango 01, hablaron poco a solas Duhalde y Kirchner. El ex presidente le dijo a su ahijado que no está de acuerdo con la política militar y éste le respondió que él se limitó a instalar el debate y que lo que pase después será responsabilidad de los legisladores y la Corte. Duhalde: ¿y las consecuencias? Kirchner: no podía hacer otra cosa, es un compromiso que tenía, sobre lo que pase ya veremos.

Sobre Misiones, discutieron por encuestas. El Presidente tiene números que hablan de que Carlos Rovira está cinco puntos arriba de Puerta. Duhalde le sacó una carpeta con una encuesta que dice que Puerta está arriba por 15 puntos y el Presidente transó: «En realidad, yo con Ramón no tengo nada, pero si gana vamos a gobernar juntos». Igual, Kirchner le dijo que va a ir a un acto de campaña de Rovira porque le cedió dos diputados nacionales y no puede hacer menos por el apoyo que le dio Rovira a su candidatura presidencial. La visita a Misiones del Presidente va a ser el 25 de agosto.

• Chaco

Se habló también del tema Chaco, sobre el cual Duhalde le transmitió la queja de Jorge Capitanich de que Kirchner no lo ayuda en la campaña. Kirchner: en el Chaco me ganó Menem, ¿quién le asegura que gana Capitanich? Duhalde: ¿qué vas a hacer si Capitanich se baja de la candidatura porque lo dejan solo? Kirchner se quedó mudo. Capitanich efectivamente ha dicho que se baja si no le dan una mano desde Buenos Aires y en esto compromete a Kirchner pero también a Duhalde.

Duhalde también transmitió quejas del entrerriano
Jorge Busti, a quien Kirchner promete apoyos, pero habilita que funcionarios como Torcuato Di Tella participen de actos con Martínez Garbino, candidato por afuera del PJ a la gobernación.

Esto se habló en el viaje de ida a Jujuy; para el regreso a Buenos Aires, Kirchner se tomó el Tango 10, que había llevado a Scioli -no pueden ir presidente y vice nunca en la misma nave ni el mismo auto- para viajar a Río Gallegos.

Duhalde se subió al Tango 01 con Camaño y Scioli, con quien se puso a jugar al ajedrez con relaciones, es decir musitando frases.
«No me voy a pelear con Néstor»; «Daniel, te necesitamos en actos para Chiche y Solá, te voy a preparar una lista de distritos adonde tenemos que ir los dos»; «Kirchner no va más a actos nuestros, que se entienda con Solá para cortar cintas, pero nada político, de eso me encargo yo»; «Vamos a ir al interior a ayudar a los amigos que vienen al Senado»; «Tenés que hacerte fuerte en el Senado, Daniel» -Scioli le había contado el descabezamiento de Jorge Amarfil, el secretario y director de administración que habían impuesto en la cámara Miguel Pichetto y José Luis Gioja antes de que él llegase y que manejaba el dinero de la Cámara-.

El final fue otro elogio al vicepresidente: lo felicitó por haber ordenado la iluminación del palacio del Congreso, un detalle menor pero estridente que gusta a los turistas. «Lo aprendí viajando por Europa, pasa en París, Londres.» «Sí -remata Duhalde-, estamos más globalizados de lo que creíamos», mientras sorprendía a Scioli con un jaque mate Pastor.

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