15 de abril 2005 - 00:00

Duhaldismo agiganta las señales de algún acuerdo

Mientras los duhaldistas buscaban ayer en Buenos Aires alguna fórmula de acuerdo con Néstor Kirchner, el Presidente seguía en otra frecuencia. En la foto, con parte de la delegación que lo acompañó Alemania, Roberto Lavagna y Julio De Vido.
Mientras los duhaldistas buscaban ayer en Buenos Aires alguna fórmula de acuerdo con Néstor Kirchner, el Presidente seguía en otra frecuencia. En la foto, con parte de la delegación que lo acompañó Alemania, Roberto Lavagna y Julio De Vido.
A la espera de Néstor Kirchner -que desde el domingo estará otra vez instalado en Olivos-, el duhaldismo abrumó ayer con señales de concordia hacia la Casa Rosada en un intento por evitar que la pulseada entre el Presidente y Eduardo Duhalde llegue al ring de las urnas.

Por separado, el jefe del Consejo del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari, y el diputado nacional y titular de la Línea Lealtad, Juan José Alvarez, plantearon que a pesar de los desacoples entre Kirchner y Duhalde, el PJ sellará un pacto sin sangre.

Como el ex presidente cree que la única pelea en serio es con Felipe Solá, dice cederá todo «arriba» para vencerlo al gobernador en la puja provincial, en la que Kirchner promete no meterse.

Desde Alemania, integrado a la comitiva presidencial, Bancalari dijo que «trabaja por la unidad del peronismo» y pronosticó un acuerdo bilateral. En tanto, Alvarez -que el 22 de abril deja la Secretaría de Seguridad porteña- batalló por la confección de «una sola lista» peronista.

Bancalari
y Alvarez integran la tribu duhaldista que patrocina un entendimiento con la Casa Rosada. Forman parte, de hecho, de la virtual mesa de enlace -que completan Alberto y Aníbal Fernández, José Pampuro y Eduardo Camaño- para acercar a Duhalde y Kirchner.

Pero esa postura pactista no es genérica entre los laderos del ex presidente. Otros duhaldistas -Mabel Müller, Antonio Arcuri y Baldomero Alvarez, por caso- martillan con la postulación de Chiche Duhalde para el Senado como contracara de Cristina Fernández.

El duhaldismo «hard» ensayauna cortina de hierro que, sin embargo, ellos mismos vulneraron al postular efímeramente a Duhalde como senador.

Los «conciliadores» -o «blandos»-, en cambio, decodificaron rápidamente los mensajes de
Kirchner respecto a que considera «innegociable e irreversible» la inscripción de su esposa en el tope de la boleta del Frente para la Victoria, con o sin el PJ bonaerense.

Al punto de que imaginan una «mesa
de diálogo» donde ese ítem -la candidatura de Cristina- está fuera de debate. Sin embargo, a pesar de los gestos conciliatorios, Duhalde no «bendijo» a ningún negociador ni habilitó expresamente una agenda de acuerdo.

Uno de los «enlaces» lo admitió con crudeza.
«Estamos en contacto, hablamos para acercar a los jefes pero, en verdad, no sabemos si ellos quieren acercarse». Mal augurio, entonces, para esa confabulación de bonaerenses: sólo Alberto F. es porteño pero no por eso un extraño para Duhalde.

• Apocalipsis

Este duhaldismo husmea alguna chance para que no se cumpla el apocalipsis que anuncian los kirchneristas cuando sueñan que las boletas nacionales serán redactadas de punta a punta por el Presidente. No dicen qué nombres pondrá este Kirchner a quien no se le conocen adherentes de primera línea que puedan lucir en una lista. A menos que se repita en ese armado la tradición del Frepaso en los años '90 que abría listas con un llamado masivo a la traición dirigido a los heridos de las internas del PJ.

Eso avisó
Aníbal Fernández a los intendentes que lo visitaron el lunes, a quienes les trasmitió además un ultimátum de Kirchner.

«Dice que tienen que salir a apoyar la candidatura de Cristina, si no los va a empezar a contar entre los que están del otro lado»,
les dijo el ministro del Interior a Julio Pereyra (Varela), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Juan José Mussi (Berazategui) y « Cacho» Alvarez (Avellaneda).

Por eso, resignan la discusión sobre la primera dama y se limitan a llevar al debate otras cuestiones, no menores, sobre un eventual acuerdo. Los «dialoguistas» establecen cuatro puntos específicos sobre los que, considera,
Duhalde debería incidir:

1 - Quién ocupará el segundo lugar en la lista de senadores, detrás de Cristina
. «Juanjo» Alvarez quiere ese puesto, pero ayer negó referirse al tema y patentó una máxima sobre los postulados: «Si un nombre suena demasiado, sonó».

Tiene razón. La nómina, que cuentan los kirchneristas, incluye también a Aníbal F. («Son los que están en el banco de suplentes para entrar al gabinete», retrucan cerca del ministro). Allí se plantea, como factor de incidencia adicional, el poder de veto que pide Cristina y que, en este caso, podría aplicarle a «Juanjo» Alvarez.

2 - Quién será el primer candidato de la boleta de diputados nacionales
. Alberto Balestrini se anotó y hace terrorismo en los pasillos del Congreso con que se quedará con la jefatura de la Cámara baja. Los duhaldistas no ven con malos ojos al matancero, a quien le reconocen que, salvo algún desajuste verbal de verano -cuando dijo que Duhalde era un «terrateniente»-, le admiten que respetó los « códigos». No por nada aprendió a hacer política con el recordado Alberto Pierri, a quien secundó durante varios años hasta que los separó una pelea que nunca han querido contar. No surge, salvo que repita Chiche Duhalde, un nombre sólido del duhaldismo.

3 - Cómo y en qué proporción se repartirá la boleta de diputados nacionales
. Si Kirchner se queda con los dos 1°, de la lista de Senado y de Diputados -que sería una concesión enorme-, Duhalde, sostienen sus negociadores, debería contar con mayor representación entre los diputados. Calculan que habría, como mínimo, 20 bancas para repartir. Pero en la Casa Rosada avisan que esa boleta será redactada por Kirchner, quien le ofrecerá, caso por caso, el lugar.

4 - Quién le pagará a Felipe Solá en el reparto de cargos
. Es, por estas horas, el único punto en el que Duhalde no aceptará ceder. A pesar de que Solá podría tener algún delegado en la lista nacional -quizá «Juampi» Cafiero-, el ex presidente reclama vía libre para enfrentar al gobernador a nivel local y distrital.

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