26 de diciembre 2003 - 00:00

Duhaldistas aprovechan fin de año para mostrar los dientes

Duhaldistas aprovechan fin de año para mostrar los dientes
Nadie puede dudar de la autenticidad del producto, pero parece elaborado al detalle para la situación: Eduardo Duhalde anunció que se retira de la política y ha puesto a sus prosélitos en estado de circunspección y pánico. ¿Será cierto? Se vuelve a preguntar el duhaldista tipo otra vez al repetirse el anuncio de hace cuatro años, cuando Duhalde inició la marcha que lo llevó de su casa a la presidencia. En aquella oportunidad había dicho las mismas palabras («Me retiro», «Viene otra generación», «Los que estamos somos unos hache de pé», etc.) y se cumplió el axioma que dice que a Duhalde hay que creerle lo contrario de lo que afirma.

Para reforzar el dramatismo, de Duhalde circula esa otra estampa, también desoladora, del hombre que acompaña a su madre enferma en el Instituto Favaloro en la Nochebuena. Deprimido por ese drama familiar apenas se deja tiempo para algún viaje a Montevideo, para sostener las columnas del Mercosur. O para acontecimientos de valor simbólico como la cena del lunes próximo en lo de Felipe Solá.

Y ahí empieza la historia: la invitación del gobernador y ahora primer consejero nacional por la provincia de Buenos Aires -un papel que en La Rioja de Menem siempre ocupó el senador Eduardo, una prueba de la confianza que tiene ese cargo para un caudillo dentro del peronismo- tiene la música de un llamado a la batalla.

• Asistencia completa

Nadie imagina otro adversario que el gobierno nacional, que le ha puesto el adjetivo del oprobio a todas las instituciones de la provincia de Buenos Aires, la Policía, el partido y su presidente, el bloque de diputados nacionales -tanto que reclamó la renuncia de sus ministros que ganaron una banca desde el 10 de diciembre-.

Para el lunes Solá prevé asistencia completa porque los Duhalde la han confirmado. El boca a boca afirma que el jefe cabalga de nuevo porque las señales de que se va y se deprime dan cuenta que no se va y quiere pelea.

Los gestos del último congreso partidario son claros en forma y fondo y prueban que hay pelea en vista:

1) Confirmó a
Quindimil, principal crítico de Kirchner como presidente del partido.

2) Puso a Solá como primer congresal nacional; el segundo es de nuevo
Quindimil. El método es el de siempre, un acuerdo de lista única donde el congreso provincial elige a dedo -sin urnas- la lista de quiénes lo representarán en el congreso nacional.

3) Prorrogó
«a lo Duhalde» el mandato de las autoridades partidarias hasta que se realicen las elecciones. Aquí la amoladora duhaldista es para estilistas: y a que esas elecciones están convocadas, pero no se hacen y hasta que se hagan siguen los mismos mandos.

• Caravana de ilusiones

Es el mismo trámite que impuso en el PJ nacional para prolongar la vida de la Comisión de Acción Política, un ente de gobernadores que maneja el partido de forma transitoria, pero que tiene destino permanente. También para desalentar las últimos estertores del menemismo ¿Cuándo se harán las elecciones en el PJ bonaerense? El congreso dice que cuando se hayan depurado los padrones, una empresa que hasta ahora parece casi imposible. ¿Nueva afiliación, como prometió Duhalde al país para todos los partidos? Apenas una conciliación con los que tienen los jueces electorales y se usan en las elecciones; un avance frente a lo que son hoy esos padrones (del PJ y de los demás partidos), pero no lo que prometieron estos reformistas.

Para completar la caravana de las ilusiones, las renuncias de los ministros nacionales (
Aníbal Fernández y José Pampuro) y del nuevo presidente del Banco de la Provincia ( Jorge Sarghini) mueven el banco de suplentes. El duhaldismo es un descomunal banco de suplentes donde la dirigencia intermedia pasa la mayor parte de su vida política; animarlo con cambios es la sal de la tierra.

Aceptada la renuncia de
Aníbal Fernández en la primera sesión de la nueva Legislatura, ingresó ya el yerno de los Duhalde, Gustavo Ferri. En la próxima se aceptarán las de Pampuro y Sarghini. La primera dará ingreso al actual apoderado del PJ, Jorge Landau, quien deberá renunciar al cargo de director del Registro Nacional del Automotor (que además tiene por concurso), una función en la que posee, seguramente, mucho más poder que un diputado raso. La renuncia a los honores, pero no a la lucha es uno de los sintagmas tópicos del peronismo.

La segunda renuncia le dará paso a otra duhaldista con vocación de banco de suplente y será otro ejemplo para las nuevas generaciones. Es la ex concejal de
Morón, Lilia Cassese, ahora diputada nacional luego de entrar como suplente de la lista anterior. Hará la gran Pérez Suárez, cambia mandato hasta 2007 por mandato hasta 2007.

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