7 de noviembre 2002 - 00:00

Duhaldistas intentan una alianza nacional

El peronismo no menemista atrincherado en el Congreso del PJ resolvió ayer, en la primera reunión informal de la Comisión de Acción Política que se hizo, obviamente, en la residencia de Olivos, convocar a una cumbre nacional de todas las líneas del partido para el viernes 29 de noviembre.

En esa oportunidad, la nueva alianza entre la mayoría de los gobernadores del PJ (quedan afuera los de San Luis, La Rioja, Salta y La Pampa) y Eduardo Duhalde se propone anunciar su apoyo a una fórmula presidencial cuyos componentes se empezaron a analizar en la tenida de ayer. Esa zaranda de nombres puso en circulación de nuevo a José Manuel de la Sota -a quien nadie ve crecer aún en las encuestas-, Chiche Duhalde, Ramón Puerta y Felipe Solá.

La cumbre nacional, de esto que Duhalde llama ya el «polo federal» y Puerta bautizó como línea «congreso federal», se hará en la quinta de San Vicente, donde vivieron Eva y Juan Perón. Allí los Duhalde y los Arcuri (la esposa del secretario presidencial, Brígida Malacrida, es la alcaldesa de ese partido del conurbano) intentan localizar un santuario peronista que pueda compararse a Anillaco.

Al desayuno asistió la lista completa de la Comisión de Acción Política, con excepción de los mandatarios que juegan para otras casacas en la interna del partido -Angel Maza,Alicia Lemme, Juan Carlos Romero, Rubén Marín, Néstor Kirchner- para conversar, por primera vez a solas, con Eduardo Camaño (titular de esa comisión), Duhalde y los infaltables José Pampuro, Juan Carlos Mazzón y Jorge Matzkin. El Presidente les agradeció la concurrencia masiva de congresales a Obras Sanitarias y les dijo que él no tenía candidato presidencial, pero que la liga nacida en Obras debía constituirse en una línea nueva dentro del peronismo.

Uno de los gobernadores recordó que en esa liga está lo que fue el Frente Federal, coordinado en su momento por Puerta, Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá (el misionero es el único que tiene entrada en Olivos) y suma a los tres «grandes» ( Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires).

«No estaría mal que se constituyese una línea interna del PJ con este armado de territorios»
, se entusiasmó Camaño.

Uno de los gobernadores norteños reclamó una precisión importante: «Lo malo es que esa línea se termine identificando como duhaldista, y acá hay mucho más que el duhaldismo».

• Pedidos

Duhalde lo admitió y le bajó el tono a la iniciativa. «Los llamé para desayunar, saludarlos y felicitarlos, nada más», aclaró.

Camaño
le puso espuma: «Para mí es un honor ser hoy la máxima autoridad del partido, cuando llevo 40 años de afiliado y empecé como un simple vocal de una unidad básica». Duhalde lo miró un instante y se vio forzado a felicitarlo también.

Un gobernador miró el reloj:
«¿Y el candidato quién es?» De la Sota se sintió nombrado, pero admitió que el juego es otro ahora y que hay que habilitar más nombres.

«¿Chiche?»,
se interesa un visitante. «Y... -mastica el Presidente-, todos me la están pidiendo...»

«Pero ella no quiere...»,
completa Camaño como siguiendo un libreto previo, de entendidos.

«O Felipe...»
, dice otro. «Quiere seguir en la provincia», explica Duhalde. «Pero también nos lo piden mucho», sigue Camaño.

Eduardo Amadeo
, quien escuchaba todo esto, se entusiasmó cuando lo interceptó una radio. Dijo que su sueño sería verlo a Solá como candidato a presidente. Eso le costó al vicejefe de Gabinete una andanada de telefonazos y una aclaración del propio Duhalde que le llegó al gobernador, mientras viajaba en auto hacia el coloquio de IDEA en Mar del Plata.

«Que se fije en lo que dije por 'Mitre', que es el mejor candidato a gobernador.»
Lo que le había llegado a Solá, inquieto para que no lo saquen del casting provincial, era lo que Duhalde había dicho por «Continental», respondió este eficaz baqueano del dial.

La noticia de que lo ponían de nuevo en carrera le llegó también a
Puerta, que no asistió al desayuno pese a estar invitado. Este senador ya fue presidente transitorio y busca mantener buenas relaciones con Menem y Duhalde. Lo respeta al riojano, de quien hubiera querido un mejor trato como cacique provincial. Sin ser duhaldista, mantiene la mejor relación con el Presidente, pero quiere, ante todo, ser candidato de sus pares: «Si fuera candidato, lo sería de un frente, no solo, para que no me pase como a los que se lanzaron con la pileta vacía», bromeó antes de entrar ayer a la sesión del Senado.

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