de la fuerza la inminencia de otro desaire: su ausencia el próximo 29 de mayo a los festejos del Día del Ejército.
Se lo dijo Bendini el jueves a los generales, a quienes los mortificaría ese gesto -hasta ahora, una amenaza no confirmada-, ya que el Presidente estuvo hace pocos días en la celebración del Día de la Armada.
Ya Kirchner no participará de otra tradicional celebración: este miércoles no va al tedeum en la Catedral y sí festejará el 25 de Mayo en Santiago del Estero.
El jueves pasado, el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, confesó con pesadumbre ante sus subordinados que en el Día del Ejército, el 29 de mayo, se podían observar algunas ausencias -por ejemplo, Néstor Kirchner-, y que hacia setiembre u octubre el gobierno dispondría una recomposición salarial del sector castrense para reconciliarse.
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Para ese día, Bendini convocó a una reunión de generales, donde no estuvieron presentes todos los mandos del Ejército. Una ausencia que es interpretada con un cada vez mayor malestar que genera una conducción con la que no se sienten contenidos y, mucho menos, representados. El detonante inicial para muchos se ubica en el Colegio Militar, cuando Bendini bajó personalmente, ante Kirchner, los cuadros de los ex directores de ese instituto, los ex generales Jorge Rafael Videla y Reinaldo Bignone.
Para otros, se trata de la sanción aplicada al mayor Pedro Mercado por una carta de lectores enviada por su esposa, María Cecilia Pando, que además ha generado muchas otras cartas de esposas de militares, erosionando la verticalidad del mando. No obstante estos lunares, han aparecido algunos generales que se muestran como neodevotos de Bendini, para sorpresa de la mayor parte de ellos.
• Anticipo
En el transcurso de la reunión del jueves, el jefe del Ejército les dio a entender que en la celebración del día de la fuerza, al contrario de lo ocurrido con el de la Armada en Puerto Belgrano, podía haber algunas ausencias oficiales. Todos dieron por entendido que estaba hablando de Kirchner. Se anticipó así a un golpe que lo terminaría de descolocar -más allá de que haya conseguido un aplazamiento en la causa que se le sigue en Río Gallegos-, ante un eventual relevo de mandos antes de fin de año. Para esa movida, el mejor ubicado es el almirante Jorge Godoy, jefe de la Armada. Bendini, en cambio, se trata de un jefe que no tiene buena relación con el ministro de Defensa, José Pampuro, que está al tanto de que pasa por encima de él en lugar de canalizar algunos temas a través de él, y cruza y los trata directamente con el Presidente en la Casa de Gobierno.
Bendini les comunicó también que habría una recomposición de salarios para el sector militar a otorgarse recién en setiembre u octubre, «antes de las elecciones», aclaró entre sonrisas. A instancias de Pampuro -en cuyas cercanías se admitió la especie-, se buscará de este modo tratar de recomponer una relación que está quebrada, entre el poder político y las Fuerzas Armadas, advertidos del caudal electoral que significa la familia militar, como la llaman. Una vez más se intentará usar las instituciones castrenses con fines político-electorales de baja estofa.
No faltó la reflexión acerca de la deteriorada imagen que trasciende en general de los uniformados, gracias al goteo crítico que llega desde la izquierda y del propio gobierno. En este sentido, no faltó quien se animara y preguntara ¿qué pasaría si se incluye en las denuncias de quienes cobraron sobresueldos en los '90 a hombres de la fuerza como Balza y otros? Bendini también les habló de la modernización del equipamiento en uso, como ocurrirá con los veteranos helicópteros-UH-1H de la aviación del Ejército. Y se refirió puntualmente a los transportes blindados M-113, que hace rato que se habla de reacondicionarlos. La adjudicación de los trabajos, que estaba prácticamente decidida a favor de una empresa israelí, ahora ha quedado paralizadaa partir del interés manifestado por otra de origen norteamericano. Y los verdes, que estas cosas en unos casos las huelen y en otras las ven de lejos, sospechan de algún conflicto de poderes, pero se tienen que conformar con su mero rol de espectadores.
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