El gobierno deberá pasar una doble prueba en la Cámara de Diputados esta semana. Es seguro que el miércoles no habrá sesión, ya que la mayoría del oficialismo kirchnerista debe ir a dar el presente en Rosario, en el acto que Cristina Fernández encabezará en la cancha de Newell's junto a todos los gobernadores aliados y parte del gabinete nacional. Pero desde la semana pasada la conducción del bloque del PJ -los cuatro kirchneristas que la lideran desde que el duhaldismo perdió ese cargo- promocionan su llegada al poder como garantía de normalidad y funcionamiento en el Congreso. Por eso se comprometieron a sesionar el jueves, mientras que las comisionesfuncionarán con normalidad. El problema es que ese día, de conseguir la voluntad del resto para postergar la sesión, se deberá tratar el tramo mas conflictivo del Paquete Antievasión II: la ley que persigue el trabajo en negro y la evasión previsional, otorgando superpoderes a la AFIP, a la vez que lanza un programa de normalización del trabajo de empleadas domésticas.
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Este último punto no es resistido, pero las facultades especialesa la AFIP -como otorgar- más presunciones para detectar empleados no declarados a partir de una mayor facturación o compra de materias primas en una empresa sí lo son. El radicalismo tiene su propio dictamen y al duhaldismo la ley no le gusta porque complica a las empresas, con las que no quiere quedar mal en el conurbano. Se encamina así el oficialismoa una sesión complicada en la que puede sufrir una derrota si no agiliza una negociación dentro de la bancada.
Todo esto sucede a pesar de los aparentes esfuerzos de la conducción kirchnerista del bloque para que éste no se rompa, por lo menos hasta el 23 de octubre, cuando esperan que los resultados electorales les serán más que propicios.
Durante el fin de semana, tanto Osvaldo Nemirovsci como Juan Manuel Urtubey aseguraron que después de octubre habrá 129 diputados kirchneristas leales. «Va a haber más diputados que respondan a la nueva realidad que tiene la Argentina que está encabezada por Kirchner. Se va a enriquecer la Cámara», dijo Urtubey.
• Fisuras
La que va a ser enriquecedora, sin dudas, es la puja que aparecerá en ese momento por la conducción del bloque. Es un hecho que haber echado mano a la figura de cuarteto para conducir el PJ no fue la mejor solución sino sólo la posible en esta instancia.
Se introdujo la figura de Urtubey para calmar un poco los ánimos duhaldistas, identificándolo con una suerte de continuidad de José María Díaz Bancalari. Pero esa imagen duró poco y hoy Urtubey está más que identificado con el « proyecto político de Néstor Kirchner» como le gusta nombrar al ultraoficialismo a ese requisito para ser alguien en el Congreso.
El cuarteto ya ha demostrado algunas fisuras en su unidad que tienen que ver específicamente con ese punto: el futuro del control del bloque una vez que termine esta provisoriedad. Por eso no llama la atención que tanto Urtubey como el cordobés Carlos Caserio hablen de la conducción que integran como una forma nueva de consensuar, mientras que Nemirovsci y Argüello, ambos con pretensión y posibilidades de aspirar en diciembre a una presidencia única, la califiquen de algo pasajero e inevitable para el proceso que se vivió con la salida de Díaz Bancalari.
Esas diferencias se ven ya hoy en temas concretos, como el caso del Presupuesto Nacional 2006. Los kirchneristas saben que el trámite no será fácil, especialmente si el gobierno vuelve a pedir facultades especiales, como las que se otorgaron en el artículo 11 del Presupuesto de este año, para redistribuir partidas de gasto y reasignar recursos sin sujetarse a los límites de la Ley de Administración Financiera y de los órganos de control, ni a la Responsabilidad Fiscal.
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