El otro peronismo sale a predicar por el mundo
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Algo así le explicó en Monterrey Roberto-Lavagna a Condoleezza Rice en la reunión previa al encuentro Kirchner-Bush, en la cual se cifró el resultado final de la cumbre entre los presidentes que fue menos ríspido de lo que las dos partes esperaban. Kirchner piensa que pasó airoso el examen ante Bush, quien cree que el aliento que le dio al santacruceño lo distanciará a éste un poco más respecto de Lula, una táctica que le atribuyen muchos a la diplomacia de Washington.
•Contactos
Kerry es senador por Massachussets y lo apoya el matrimonio Clinton; eso explica que en su primer viaje a los Estados Unidos como vicepresidente, Scioli lograse contactos con Bill y Hillary que reprodujeron las fotografías.
Uno de los términos de la recomposición de relaciones de Scioli con Kirchner incluyó un rol más relevante del vicepresidente en la proyección exterior del gobierno, algo que espera este año potenciar con la ayuda de otro hombre que rehace sus relaciones con el Presidente, el senador Puerta.
El ex gobernador misionero acompañó a Kirchner a Monterrey y partirá el lunes a Madrid. Cuando acordó asumir la Comisión de Relaciones Exteriores intervino como mediador Eduardo Duhalde, quien le indicó expresamente que Kirchner lo necesitaba en ese puesto no sólo para mortificarlo a Eduardo Menem sino también para que lo acompañase en los viajes internacionales.
Capitanich ganó relaciones cuando era el jefe de Gabinete de Duhalde y le gusta cultivar la agenda diplomática. El antecedente de ser el responsable del gabinete del anterior gobierno lo convierte además en blanco fácil de interrogatorios por parte de quienes padecen el síndrome tan generalizado de no entender a la Argentina y a los argentinos.
Este grupo del kirchnerismo que no quiere decir su nombre se mostró en público por primera vez la semana pasada cuando recibieron en el Senado a un grupo de legisladores de los Estados Unidos. De ese encuentro transcendieron detalles jugosos que conviene consignar, como la críticafuribunda que hizo el senador John McCain (republicano de Arizona) a su propio gobierno por los detenidos de Al-Quaeda en la base naval de Guantánamo.
McCain estaba acompañado por Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur) y María Cantwell (demócrata de Washington) con quienes habían estado visitando a esos detenidos. «Es un horror», dijo, «es algo de lo que mi país va a tener que avergonzarse así como a veces nos enorgullecemos de otras cosas que hacemos.Vi a un chico de 15 y a otro de 13 y le mandé una carta a Rumsfeld pidiendo que los juzguen o los liberen ya.»
El diálogo lo provocó Pichetto cuando les dijo a los visitantes que Estados Unidos no podía presionar por inmunidades a los soldados que vienen al país para maniobras militares con las Fuerzas Armadas Argentinas, si a la vez pide tolerancia hacia el trato que se les dan a los detenidos en Guantánamo que Pichetto considera violatorio de los derechos humanos.
McCain aprovechó para esa andanada y agregó: «Nuestro presidente comete muchos errores, como los subsidios agrícolas y la protección al acero». ¿A qué tanta agresión? McCain fue condecorado como héroe de la guerra de Vietnam. Peleó como aviador naval y fue derribado por el Vietcong. Pasó 5 años y medio prisionero, con fracturas expuestas en los dos brazos que no le curaron y le dejaron serias secuelas.
Como era el hijo del almirante John McCain, jefe naval de las fuerzas americanas en Vietnam para los captores era la joya de la corona. Dedicado a la política, compitió contra George W. Bush en la interna republicana por la candidatura y éste le hizo una trapisonda inolvidable: hizo un acto de campaña para mostrar una película tomada por el Vietcong con McCain prisionero mostrando ciudades en un mapa. Con eso lo acusó de traidor con lo cual lo apartó de la competencia. McCain contraatacó diciendo que esa filmación no respondía a ninguna traición, que él peleó en Vietnam, no como George W., que usó a su padre para salvarse de ir a la guerra y que a él lo había retenido tanto tiempo no por traidor sino para presionar a su padre almirante.
Las secuelas de esa prisión motivaron una charla a solas con Scioli con quien compartieron experiencias de rehabilitación física.



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