28 de octubre 2003 - 00:00

El PJ perdería dos senadores

El oficialismo ya lleva perdidas 2 bancas en la renovación del Senado. Los resultados del domingo fueron decepcionantes para el gobierno de Néstor Kirchner: en Tucumán y en Mendoza, donde esperaba conservar las comitivas propias (y aumentarlas en otros distritos), resignó sendos legisladores, a manos de Fuerza Republicana y la UCR, respectivamente, aun cuando el PJ mantendrá -por escaso margenel quórum propio en la temporada 2004-2005.

Por suerte (para el peronismo de Santa Cruz), todavía falta la ronda electoral en Corrientes y en Chubut. De cualquier manera, en el mejor de los casos, estaría en condiciones de sostener la misma cantidad de senadores que vencen a fin de año, incrementando sus representantes de aquellas provincias. A diferencia del alentador panorama en Diputados, donde hay un notable crecimiento, gracias al cual el oficialismo contará con muchos más que los 129 escaños imprescindibles para sesionar.

•Auxilio

Hasta ahora, el bloque que conduce Miguel Angel Pichetto pasaría de 40 a 38 miembros, razón por la cual necesitará más que nunca del auxilio de socios extramuros del Frepaso (la bonaerense Diana Conti), el Frente Grande (la porteña Vilma Ibarra) u Oscar Castillo y Marita Colombo, del Frente Cívico catamarqueño -cuya adhesión al gobierno fue el único éxito dominical, gestado por Armando «Bombón» Mercado-. Todos ellos simpatizan con el kirchnerismo y serán fundamentales para deliberar y votar leyes en el período que viene.

A partir de diciembre, el radicalismo continuará vigente, si bien algo devaluado, a la hora de bajar al recinto y debatir. En ese sentido, podrían ser muy útiles las buenas relaciones entre gobernadores de ese partido y el Poder Ejecutivo nacional.

Los provinciales, que lideran el neuquino Pedro Salvatori (MPN) y el renovador salteño Ricardo Gómez Diez, podrían llegar a la media docena de integrantes, tras la incorporación de los bussistas Ricardo Bussi y Delia Pinchetti de Sierra Morales, que reemplazarán al delegado de Recrear, Pablo Walter, que no pudo renovar títulos.

•Octeto

Ejercerán un mayor protagonismo y puede que busquen coincidencias con justicialistas afines, al estilo del pampeano Rubén Marín, con quien se comunicó el mismo domingo Salvatori para felicitarlo (en la ronda telefónica incluyó, por supuesto, a Bussi junior y a su coequiper Pinchetti).

En el Senado, podría repetirse la experiencia en marcha en Diputados. Allí, los neuquinos que responden al reelecto
Jorge Sobisch formarán una escudería en sociedad con los simpatizantes de Luis Patti. Juntos, componen un octeto que se extiende a otros aliados, los democrataprogresistas, el PD mendocino, el PR de Salta y demás sellos del interior que pretenden seguir como 3ª fuerza en crecimiento en el Palacio de las Leyes.

El Senado, que se renueva por tercios, venía deparándole la perspectiva de crecimiento al oficialismo hasta el último domingo. En la Casa Rosada, había optimismo sobre el futuro de la dupla
Julio Miranda y Stella Maris Córdoba en territorio tucumano. A Kirchner, que se fotografió en actos recientes con Miranda -a pesar de que el mandatario local colectaba silbidos e insultos a su paso-, le interesaba en particular que la dama mudara de Diputados a la otra ala parlamentaria, ya que jugó a favor de su candidatura presidencial antes que el gobernador saliente.

Lo dijo en la semana el jefe de Gabinete en diálogo radial.
«Hay un apoyo, sobre todo, a Stella Córdoba», reconoció

Alberto Fernández cuando se le preguntó por el aval gubernamental a los aspirantes a senadores de Tucumán. Evitó cargar sobre Miranda, que también contribuyó a la consagración de Kirchner, a pesar de que podría decirse que no es, precisamente, un exponente de la renovación política.

Para colmo,
la transversalidad no rindió frutos en La Pampa, donde Néstor Ahuad quedó tercero y no consiguió la chance de mínima de acceder al Congreso. Consciente de que resultaba imposible, superar a Carlos Verna, sucesor de Marín, el pampeano del PJ disidente optó por la doble nominación, gobernador y senador. El radicalismo se quedó, finalmente, con la tercera senaduría. En Mendoza, resultó apenas suficiente el apoyo kirchnerista al intendente de Malargüe, Celso Jaque, quien se aseguró una banca, pero no pudo arrastrar a su compañera, Marita Perceval, que peleó en vano la revalidación de la senaduría.

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