El Senado convirtió en ley la polémica reforma política que impulsó el kirchnerismo

Política

El oficialismo logró sancionar la reforma política que establece internas abiertas obligatorias, al aprobar el proyecto del Gobierno en el Senado con 42 votos a favor y 24 en contra, luego de un debate que se extendió por casi 8 horas.

El kirchnerismo apeló a la totalidad de la mayoría que perderá el 10 de diciembre y sumó además a cuatro de sus aliados estratégicos para lograr con amplitud la sanción de la última iniciativa política oficial antes del recambio legislativo.

Establece elecciones internas abiertas, simultáneas y obligatorias para definir los candidatos a presidente, diputado y senador y prohibirá el aporte financiero de empresas a las campañas y la propaganda privada en los medios audiovisuales.

Una de los puntos más conflictivos fue el piso de 1,5 por ciento de los votos positivos emitidos en las elecciones primarias como requisito para participar en los comicios generales.

El presidente del bloque oficialista, Miguel Ángel Pichetto, afirmó que "esta ley plantea la consolidación de los partidos políticos tradicionales" y sostuvo que "son los que hay que fortalecer y vigorizar y no esos sellitos o estructuras u organizaciones que se juntan para el proceso electoral".

El futuro jefe de la bancada radical y saliente presidente partidario, Gerardo Morales, afirmó que la iniciativa "desnuda la verdadera intención del oficialismo de garantizarse un proyecto a medida para las próximas elecciones".

"El resultado electoral del 28 de junio pasado, con el 70 por ciento del electorado en contra del gobierno, fue el germen de esta reforma política", subrayó.

El oficialismo logró el quórum a las 12.30, una hora más tarde de la convocatoria inicial, pero el debate por la reforma del sistema electoral dio inicio 45 minutos más tarde y terminó alrededor de las 20.00.

El kirchnerista Nicolás Fernández, titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, arrancó el debate con la defensa de ley la "Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Social".

"El punto central es fortalecer la política, y desnuda una fuerte convicción política y coraje de llevarlo adelante para modificar un sistema político que implosionó en el 2001", sostuvo.

Por su parte, el senador formoseño de la UCR Luis Naidenoff rechazó la iniciativa al destacar que en Diputados "fue sancionada con el rechazo unánime de todo el arco opositor" y anticipó que el bloque radical votará en contra en general y en particular.

El legislador santiagueño del Frente Cívico Emilio Rached dijo que no pudo "encontrar ningún tratamiento en ningún Senado del mundo que fuese tratado en estos tiempos".

También lo rechazaron Roberto Basualdo, Juan Pérez Alsina, Salta Renovador, el vecinalista Carlos Rossi (Córdoba), los catamarqueños del Frente Cívico Oscar Castillo y María Teresita Colombo del Frente Cívico, entre otros.

La senadora de la Coalición Cívica por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, María Eugenia Estenssoro, criticó la iniciativa por considerar que tiene ausencia de "ecuanimidad" y dijo que de ese modo "la convivencia democrática es imposible".

"A esta reforma, que tiene varias cosas positivas, le está faltando ecuanimidad. Fue lamentable el encuentro donde se trató este proyecto, violando ese acuerdo que decía que este proyecto no se iba a tratar hasta marzo", se quejó.

Por su parte, el socialista Rubén Giustiniani calificó a la reforma como "anacrónica y proscriptiva" mientras que el justicialista disidente Adolfo Rodríguez Saá sostuvo que "el apuro no es buena consejera".

A favor se expresaron el representante del Movimiento Popular Neuquino Horacio Lores, la misionera del Frente para la Victoria Elida Vigo, y su compañera de bancada María Cristina Perceval, de Mendoza.

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