Eludió visitar Argentina ministra de Finlandia

Política

¿Empieza a admitir la empresa finlandesa Botnia que se ha convertido en el centro de la discordia entre la Argentina y el Uruguay, dos países lejanos para ellos pero que eligieron con conveniencias que les niegan las legislaciones europeas? Que la ministra de Comercio Exterior eluda venir al país puede señalar eso y bastaría para pensar que empieza a haber una luz de solución. Se agraviaron los finlandeses con el lógico pedido del presidente argentino de que el gobierno de aquel país reaccionara a nivel Estado ante la política de esa empresa de instalarse desoyendo, al amparo de los tratados de protección de inversiones, las serias presunciones de que su planta de celulosa puede ser un foco de contaminación para las futuras generaciones de argentinos y uruguayos. Más racionales, los ambientalistas de Gualeguaychú votarán mañana levantar el corte del paso al Uruguay; entienden que la presentación de la semana que viene a la Corte de La Haya contiene sus reclamos y no quieren quedar como quienes, por empecinamiento -como Botnia-, fueron a la retaguardia de las soluciones.

El primer ministro finlandés, Matti Vanhanen, dio la orden el miércoles por la noche de Helsinki: la ministra de Comercio Exterior de ese país, Paula Lehtomaki, debía cancelar la etapa en la Argentina de su gira por América latina, que iba a comenzar el lunes próximo. Néstor Kirchner criticó el viernes al gobierno finlandés por no involucrarse en el conflicto por las papeleras y pidió la intervención directa de funcionarios de ese estado sobre la empresa Botnia para que suspenda por 90 días sus obras de la planta papelera de Fray Bentos. Eso bastó para que Vanhanen tomara la decisión final de suspender el viaje de su funcionaria por la Argentina, país que debía visitar la próxima semana, luego de pasar por Uruguay y antes de llegar a Chile y a Perú.

El primer ministro de Finlandia, perteneciente al Partido de Centro (una especie de democracia cristiana defensora del estado de bienestar sueco), habló con la presidenta de ese país, Tarsa Halonen, el miércoles por la tarde (una figura de mucho peso y respeto dentro de la Unión Europea); y entre ambos decidieron borrar a Buenos Aires de la gira de la ministra.

Oficialmente, la embajada de ese país en la Argentina emitió formalmente ayer por la mañana un comunicado donde se anunciaba la suspensión de la etapa local, asegurando que «los objetivos positivos de la visita están en peligro al quedarse bajo la sombra del desacuerdo entre la Argentina y Uruguay sobre dos plantas de celulosa, una controversia en la cual el gobierno de Finlandia no es una de las partes», y que el Ministerio de Relaciones Exteriores «tiene la sensación de que Lehtomaki no sería bienvenida en la Argentina».

Antes del pedido público de Kirchner al gobierno finlandés de ocuparse de negociar con Botnia, y obviamente de la negativa de éste a hacerlo y la suspensión del viaje de la funcionara nórdica, hubo otra gestión discreta desde la Argentina. Enterados de la llegada de Lehtomaki a Buenos Aires, una visita preparada exclusivamente para promocionar el comercioentre la región y ese país europeo, desde la Cancillería argentina de Jorge Taiana, y por orden de Néstor Kirchner, comenzaron las gestiones para que el tema papeleras ocupara un lugar preponderante de las conversaciones. Estas gestiones se iniciaron a comienzos de marzo, cuando la agenda de Lehtomaki en el país terminó de cerrarse y el listado de empresarios visitantes estuvo concluido. Según afirman en el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, desde Helsinki se rechazó en todo momento la posibilidad de incluir el problema de Botnia dentro de la agenda. Incluso la embajada finlandesa aclaró explícitamente que la empresa papelera no tendría representantes en la delegación.

  • Prescindencia

    Hubo otra actitud del país europeo para cerrar la discusión: se aclaró formalmente que Lehtomaki no visitaría tampoco la polémica planta de Fray Bentos durante su gira uruguaya, como punto de referencia de la negativa del gobierno de Finlandia de intervenir en el conflicto ambiental del río Uruguay. El martes pasado, hubo una comunicación oficial desde la capital del estado europeo, donde se reiteraba que ese país se declaraba prescindente de la cuestión y que no habría declaraciones públicas ni negociaciones diplomáticas que incluyeran a funcionarios oficiales finlandeses.

    En un intento de preservar las buenas maneras entre los dos países, el comunicado finlandés dice que es deseo de esa nación de que el conflicto se resuelva lo más pronto posible y que «los países hagan todo lo posible para encontrar una solución razonable y negociada». Agregó que «Finlandia alienta a la empresa Botnia a continuar distribuyendo toda la información necesaria sobre los aspectos que tienen que ver con el impacto medioambiental de su proyecto».

    Lehtomaki venía en realidad a Buenos Aires para reunirse únicamente con el ministro Jorge Taiana y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, para intercambiar proyectos para mejorar la relación comercial entre los dos países. Para el miércoles de la semana próxima se había organizado un seminario entre empresarios de los dos países, incluyendo representantes de las empresas finlandesas Nokia y Benefon (telefonía móvil), la aerolínea Finair, Birka Line (compañía naviera) y OMX (compañía financiera), entre otras empresas dedicadas al mercado maderero, fábrica de muebles, constructoras, tratamientos de aguas y hasta fabricantes de saunas.
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