3 de enero 2001 - 00:00

En cumbre con encuestas De la Rúa fuerza candidaturas

En cumbre con encuestas De la Rúa fuerza candidaturas
Fernando de la Rúa convocó a una cumbre de caciques radicales de todo el país para el sábado 20 de enero en la cual los someterá a un cruel arbitraje de encuestas. En esa cita les frotará en la cara los resultados de las muestras que encargó a las firmas Analogías y Mora y Araujo para armar el mapa de las candidaturas a senadores y diputados nacionales en todo el país.

Con la misma intención de promover el deporte predilecto de sus correligionarios, que es la competencia interna, confirmó para la primera semana de febrero a un megaacto en estadio porteño a elegir con mujeres también de la Alianza para apartar al primer lote de candidatas en las elecciones legislativas de este año.

La pasión electoral recrudeció en el Presidente en las horas de descanso que se tomó en familia entre Chapadmalal, Marayuí y Acantilados. Acompañado apenas de su yerno Juan Petracchi (lo secunda en silenciosas tenidas de golf), Cecilia Felgueras y el local Hernán Lombardi (secretario de Turismo), De la Rúa comenzó a redondear alguna estrategia para las urnas. El diagnóstico, deslizado en desayunos y cenas en la residencia presidencial, es desolador. «Si vamos hoy a una elección perdemos por paliza», se le escuchó. Otra frase: « Tengo bien claro que he perdido capital político». Todo lo que quiere hacer ahora es un intento de recuperar algo de aire.

La cumbre de encuestas tiene el propósito de reservarse margen, aprovechando el espejismo de los sondeos de opinión, para una manipulación de las candidaturas. Cree que esos poderes le son imprescindibles para resolver la situación en los distritos más conflictivos:

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En provincia de Buenos Aires, que es el único distrito que les interesa a los radicales, la Alianza aún no tiene candidatos firmes. Raúl Alfonsín fue sometido en el penúltimo día del año a un «brain storming» por parte de los enviados de De la Rúa para averiguar si encabezará o no la lista de senadores nacionales. Ese 30 de diciembre almorzó con Federico Storani, ante quien el ex presidente desangró su cuita principal con el gobierno: « Estoy para poner el cuerpo en cualquier pelea, hasta en esa elección contra Duhalde. Pero no sé si De la Rúa quiere que yo sea el candidato de la Alianza: por eso -le dijo al ministro del Interior-voy a tomarme un tiempito para que él lo decida».

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Esta frase carga una vieja historia que reparó, en la tarde de ese mismo día, Chrystian Colombo. En copa de despedida del año en casa de Enrique Nosiglia, el jefe de Gabinete hizo (como informó este diario el martes en Charlas de Quincho) las paces con el ex presidente, herido desde cuando el funcionario lo atizó con una gacetilla por haber expresado el deseo, nada más que el deseo insiste, de no pagar la deuda externa.

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Quienes vieron ese día a Alfonsín sacaron la idea de que la candidatura depende de De la Rúa, de quien el ex presidente pretende una caricia en público. Sabe además que es el único candidato que puede sostener el piso de la Alianza en un distrito donde el Frepaso apenas apoya y el resto de la dirigencia radical podría asegurar una modesta derrota. El adversario es Eduardo Duhalde, quien supera en los sondeos a Alfonsín aunque éste le gana en imagen positiva. Storani aspira a seguir siendo ministro y Moreau - a quien el Frepaso dice no apoyará- se prepara para regresar a la Cámara de Diputados. Justo ahora que hizo el curso contra el pánico a los aviones y se podría poner al día en misiones más arriesgadas e inter-nacionales (¿una embajada, quizás?)

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En los diálogos de Chapadmalal, De la Rúa ensayó reflexiones sobre Chacho Alvarez, hombre de la Capital. «Lo quiero más cerca que lejos», pidió y desde ahí muchos lo ven ya como candidato a senador por ese distrito. En la provincia de Buenos Aires, adonde tiene una quinta de descanso, aún no ha reunido la cantidad de años de residencia (lo tendrá en 2003 si quiere disputar la gobernación). Hasta ahora Chacho sólo ha dado muestras de querer acercase al gobierno aunque desconciertan a De la Rúa algunas frases críticas como «este parece un gobierno de contadores», que lo muestran al ex vicepresidente muy distante del Chacho economicista que firmó, por caso, la desregulación de las obras sociales.

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Frepasistas con entrada a la Casa de Gobierno como Darío Alessandro le piden al gobierno una silla «institucional» para el jefe del Frepaso y De la Rúa cree que nada mejor que ese cargo electivo. Como se trata de un Senado que elige todas las bancas, la situación no contradice el discurso de Chacho contra ese cuerpo. Tampoco el Presidente tiene muchas ganas de dejar esa nominación a Rodolfo Terragno, que ha mandado a encuestar a favor su nombre para esa carrera. Hasta ahora lo único que ha hecho Alvarez es bajar el debate sobre su candidatura a la segunda línea de su staff. Alessandro está más cerca de apoyar esa candidatura; Rodolfo Rodil cree que un Chacho candidato es un disparate.

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Cruel en estas nimiedades, De la Rúa tiene una zanahoria también para Chacho: el fantasma de un retorno de Alberto Flamarique con cuotas de poder que sólo se pueden acordar en el máximo nivel. El ex ministro de Trabajo logró en el último mes asegurar la designación de por lo menos cuatro de sus operadores en algunos ministerios y eso lo sabe bien Chacho. El ex vice ha prometido una respuesta a todos estos desafíos cuando regrese de Villa La Angostura; espera ahí la llegada de los Reyes Magos alojado en la hostería Dos Balsas, la misma que suele frecuentar en sus descansos el diputado Alberto Pierri.

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La cumbre de mujeres de febrero sigue a la firma del decreto que establece que cada nominación a senador nacional debe ser integrada por una varón y una dama. La convocatoria a las féminas del partido es para una primera zaranda de nombres entre quienes pretenden subirse a las listas como candidatas en lid para alquilar balcones. El radicalismo es un partido misógino por definición (bromean que el partido fue inventado para tener a los maridos fuera de la casa a la hora de la cena) y pondrá al varón en la mayoría de los distritos. Eso limita mucho a las damas radicales ya que el segundo término de la fórmula irá a las frepasistas.

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