7 de julio 2005 - 00:00

En la Cámara, la guerra es total

Diputados duhaldistas y peronistas de distintas provincias ratificaron ayer la conducción de José María Díaz Bancalari en el bloque. Respondieron así la intimación del kirchnerismo para desplazar de su cargo a José María Díaz Bancalari por participar de la lista de senadores duhaldistas: «Si el kirchnerismo quiere otra conducción, que se vaya, sean 40 o 70, el bloque peronista es éste, que ellos formen la bancada del Frente para la Victoria», dijeron anoche. El ultimátum había sido presentado por los diputados K a la tarde a la mesa del bloque, es decir, 48 horas antes de lo previsto. De allí el duhaldismo partió a una reunión de la bancada que en realidad había sido suspendida en acuerdo con el kirchnerismo en medio de las discusiones. Pero se realizó informalmente -sin los disidentes-, y el duhaldismo la convirtió en un acto de apoyo a la actual conducción.

Surgieron allí planteos de todo tipo. El salteño Juan Manuel Urtubey defendió la independencia de los diputados en el manejo del bloque de las órdenes que llegaron desde los gobernadores: «Nadie puede decirnos cómo gobernar el bloque», dijo. Cristian Ritondo alentó una vuelta de menemistas y adolfistas frente a la posible migración de kirchneristas: «Hay compañeros que no están en el bloque porque en el PJ hoy están muchos que no son peronistas», alertó. Y hasta el santafesino Angel Baltuzzi llegó a mencionar una posible «fujimorización». Y hasta Díaz Bancalari se alejó de su habitual fidelidad al gobierno: «Todo tiene un límite», dijo. Daniel Varizat, Daniel Gallo, Juan Manuel Irrazábal y Carlos Caserio, todos kirchneristas e integrantes de la mesa de conducción del bloque, fueron los encargados de llevar ayer a una reunión previa de la jefatura de la bancada -que se hizo precisamente en el despacho del actual jefe de bloque- el documento elaborado por ese grupo con la intimación. Ese pedido cayó de sorpresa en la mesa de conducción del bloque, no porque no supieran del proceso en marcha, sino por lo adelantado de la medida, que el duhaldismo esperaba recién para mañana.

Ese documento, que será oficializado mañana, declara: «Si el actual presidente de nuestro bloque asume en los próximos días la posición de conformar una de las listas opuestas a la identificada con el Presidente, pediremos su renuncia al cargo ya que es imprescindible que el bloque PJ permanezca comprometido con las políticas del gobierno nacional. No se trata de ningún cuestionamiento a las condiciones personales de Díaz Bancalari. Se trata de establecer como criterio político que el bloque del PJ debe ser conducido por quienes compartan los objetivos estratégicos del proyecto nacional que lidera el presidente Kirchner».

• Defensores

El duhaldismo respondió el pedido en la misma reunión de la mesa. Después de un fuerte cruce de opiniones, en medio de una tensión que hacía tiempo no se sentía en la bancada, Graciela Camaño, Juan Carlos Correa, Juan Manuel Urtubey y Gustavo Ferri tomaron la defensa de Díaz Bancalari: «Si él tiene que apartarse de la presidencia del bloque por ir de candidato en una lista del partido peronista, qué deberíamos hacer con Cristina, que va de candidata por un partido que ni siquiera es el PJ oficial», les dijeron repitiendo el argumento de cabecera que esgrimió por estos días el duhaldismo.

Pero la furia duhaldista estallócuando, después de haber pasado a un cuarto intermedio en la reunión de mesa y decidir seguir discutiendo el tema la semana próxima, los bonaerenses se enteraron de que el kirchnerismo había bajado inmediatamente a dar una conferencia de prensa para ratificar el pedido de remoción de Díaz Bancalari. El documento que presentó el kirchnerismo contó con la firma de cuarenta diputados, más otros 23 que habrían comprometido el apoyo por teléfono. Ese número puede resultar creíble si se tiene en cuenta la hiperactividad de gobernadores que ordenaron a sus diputados plegarse al pedido kirchnerista, como el cordobés José Manuel de la Sota o el pampeano Carlos Verna.

Los kirchneristas pidieron a la mesa de conducción que se suspendiera la posterior reunión de bloque y amenazaron con no bajar hoy al recinto a una sesión convocada por la Cámara para debatir otro tema urticante: la reestatización del astillero Tandanor y mayores poderes a la AFIP, y zafar del papelón de no haber sesionado por un mes.

Mientras todo esto sucedía, la Asociación de Empleados Legislativos llevaba adelante uno de los paros más duros que se recordara, al punto que no funcionó ningún servicio en el Palacio y ni siquiera las secretarias de los diputados concurrieron a atender a sus jefes. Es más, los pocos empleados que quisieron entrar fueron disuadidos por gremialistas que apostaron en las puertas del Congreso y los anexos.

En medio de ese caos, los empleados de Tandanor -que recuperaron la empresa quebrada y ahora la controlan habiendo capitalizado allí hasta sus sueldos- anunciaban que hoy se movilizarían al Congreso para protestar por una reestatización que Claudio Lozano denunció ayer como inconstitucional.

Los kirchneristas decidieron bajar hoy al recinto, aunque consideraron la convocatoria como una chicana duhaldista: «Hace cinco semanas que no funciona la Cámara y justo el día que se realiza el acto de Cristina quieren sesionar. Es una provocación», dijeron. Pero, por otro lado, deben respetar su rol oficialista y votar proyectos que pidió el Ejecutivo. Pero pusieron reparos: se quedarán si la sesión comienza a las 13.30, a tiempo para trasladarlos luego a La Plata en un colectivo al acto de lanzamiento del binomio Cristina Kirchner-José Pampuro.

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