8 de septiembre 2003 - 00:00

Endurece Macri la campaña contra Ibarra, que echa mano a Kirchner

Uno, Mauricio Macri, romperá el silencio y embestirá en varios frentes contra su competidor para acumular -o retener-votos. El otro, Aníbal Ibarra, insistirá con la apuesta a un tercero, Néstor Kirchner, y en paralelo saldrá a seducir al votante peronista.

Con pronóstico abierto, la última semana de la campaña porteña recibirá una inyección del ritmo y la furia que hasta ahora aportó con cuentagotas. Por eso, en las 96 horas finales el duelo Ibarra vs. Macri se convertirá en una batalla cuerpo a cuerpo por cada voto.

En este tramo, aparecerán discursos más ácidos y estrategias específicas para cada nicho electoral: el frentista apunta a la zona sur; Macri, hacia los countries. En la puesta en escena pública no habrá cambios: Ibarra, actos institucionales; Macri, caranavas y caminatas.

• Ibarra reincidirá en su mecánica de mostrarse junto a Néstor Kirchner, convencido de que el ballottage del domingo no será entre dos, sino entre tres. Este mediodía el jefe de Gobierno se fotografiará junto al Presidente en el acto de lanzamiento del plan Manos a la Obra. Otra asistencia, gestada por Alberto Fernández, de Kirchner al porteño para intentar la conquista del voto de clases bajas, en general PJ, que el 24 de agosto se volcaron masivamente al presidente de Boca Juniors. El resto de la semana continuará con actos institucionales o eventos de todo tipo, como el maratón de ayer que auspició el gobierno y casi termina, por problemas de organización, en una riña entre competidores y automovilistas varados.

Macri continuará fiel al estilo Rodríguez Saá que, dicen en su comando, le dio buen resultado: seguirá con sus caminatas por el centro de la Ciudad y con caravanas por distintos barrios para «estar en contacto con la gente». Tal como hizo para la primera vuelta, antes del ballottage, tiene previsto un cierre con recorridas por varias zonas porteñas.

• Como el sur de la Ciudad es territorio difícil para Ibarra -allí sufrió el mayor revés el 24 de agosto-, el comando del frentista decidió salir a la conquista de esos votantes. «No puede ser que si destinás un presupuesto millonario a la asistencia en esa zona, pierdas la elección», se enojan los ibarristas línea PJ que proponen potenciar la presencia asistencial. No lo dicen, pero el método que el peronismo más conoce y aplica es el reparto de comida, colchones u otras gentilezas.

• Esa práctica, que no es exclusiva del ibarrismo -de hecho, el PJ macrista también la conoce y la usa-, será denunciada por Macri, que prepara un «spot» televisivo contra lo que algunos definen como la «conurbanización» de la campaña porteña, en referencia a la política de asistencia que tanto rédito les dio a Eduardo Duhalde y a sus caciques en el Gran Buenos Aires. El corto forma parte de un cambio en la línea discursiva del empresario que agudizará su lengua contra Ibarra sin, de todos modos, dejar de vender sus propuestas en público o a través de cuadernillos que entregan puerta a puerta.

• Uno de los ejes será la presunto intento de compra de votos
«a cambio de chapas, comida o materiales de construcción», según anticipó ayer Juan Pablo Schiavi, jefe de campaña de Macri. En esa línea, acusarán a Ibarra de hacer campaña «sobre la base del terror», tomando como parámetro el caso Mariano Narodowsky -un colaborador macrista que quieren expulsar de la Universidad de Quilmes- (ver nota vinculada) y advirtiendo sobre la «persecución» de empleados municipales que apoyan a Macri. Además, retomando denuncias de los últimos años, machacarán -según Schiavi- con la idea de que «el gobierno de Ibarra fue un gobierno corrupto». La atropellada verbal del empresario es, para los ibarristas, una señal de que el resultado se perfila adverso para Macri.

• El frentista, a su vez, potenciará el planteo del
Macri «peligroso» y «enemigo del cambio» que a nivel nacional propicia Néstor Kirchner. Ayer, de hecho, el jefe de Gobierno planteó que el objetivo de su rival es ganar en Buenos Aires para luego competir por la presidencia. Además, como respuesta al alboroto de Macri, le imputará a su competidor ser el responsable de que la campaña se haya embarrado de denuncias.

• Ajeno a eso,
Macri también proyectó una táctica para buscar un voto que considera propio: el de los porteños que dejaron la Ciudad y se mudaron a countries y barrios privados del Gran Buenos Aires. Además de la convocatoria mediática, estudian un sistema para «ir a buscar» a esos electores para que participen del ballottage. Para el comando macrista, la no concurrencia a votar beneficia a Ibarra y recuerdan que en el primer turno votaron 200.000 porteños menos que en la elección del 27 de abril.

Te puede interesar