11 de septiembre 2012 - 14:52

Entre lágrimas, Cristina recordó a Néstor y entregó viviendas en La Matanza

Cristina de Kirchner.
Cristina de Kirchner.
El acto comenzó como cualquier otro, Cristina visitó un par de casas, saludó a sus flamantes dueños, besó a los chicos y subió al escenario bailando al son de la música de La Marcha de Rolando. Acompañada por el vicepresidente, Amado Boudou, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner quien llamativamente también vestía de negro y lucia perlas blancas; del ministro de Planificación, Julio de Vido, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno y su segunda, Beatriz Paglieri; entre otros daban pie a suponer que su discurso contendría definiciones importantes.

El intendente matancero Fernando Espinoza, puso un gran mural donde se veía la imagen en primer lugar de Perón, luego Alberto Balestrini (el exintendente y exvicegobernador quién está enfermo desde hace tiempo); Néstor y Cristina, Espinoza y cerrando la imagen Evita. Cuando la locutora oficial mencionó a cada uno de los asistentes los manifestantes los coronaron con fuertes aplausos salvo cuando mencionó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien recibió un par de aplausos y varias silbatinas.

En primer lugar habló, Juan Enrique, miembro de la Cooperativa que fue la encargada de urbanizar la villa. Con sentidas palabras recordó cuando en el 2004 el entonces presidente, Néstor Kirchner fue a la Villa prometió que la urbanizaría. El intendente de la Matanza se ve que tenía miedo que Juan Enrique monopolice el micrófono ya que apenas transcurridos unos minutos se levantó, sorprendiendo a la jefa de Estado y, mientras él hablaba al publico lo abrazó por atrás, le dijo algo y se volvió a sentar. Está de más aclarar que Juan Enrique terminó apresuradamente su discurso.

Luego, llegó el turno de que la Presidente haga entrega simbólica de las llaves a dos propietarios y se dio una situación bastante graciosa. Uno de los dueños, un joven que tenía una gorra para darle un beso Cristina le levantó la visera. En un clima festivo los manifestantes convocados cantaban "Boron, bon bom bom para Cristina la reelección". Hasta aquí a la jefa de Estado se veía muy sonriente y de buen ánimo.

Comenzó el discurso del Intendente Espinosa que se ocupó de recordar nuevamente la visita del expresidente a la Matanza y como es habitual en él sus palabras fueron una sumatoria de elogios a Néstor y Cristina. Cerró su arenga diciéndole: "Vamos por más Cristina. Seguí al lado de los pequeños y medianos empresarios, de los trabajadores, de los más necesitados, de la juventud que la Matanza te apoya incondicionalmente", cerraron sus palabras nuevamente el cántico de Cristina para la reelección.

En un hecho inusual y antes de que hablara la Presidente se proyectó la filmación casi completa cuando Néstor el 7 enero del 2004 estuvo en ese mismo lugar. Se lo vio más gordo, hablando apasionadamente y sin disimular su enojó cuando dijo "hay 800 mil hermanos que no tienen agua, no vamos a depender de la empresa para que hagan las obras, pongamos a trabajar" anticipando los problemas que ya tenían con la empresa Aguas Argentinas que luego fuera estatizada.

Si bien la imagen de Néstor siempre está presente en los actos difícilmente se pasen videos de sus discursos, quizás el verlo nuevamente en acción, sensibilizó especialmente a la primera mandataria y quizás por eso su discurso tuvo un tono emotivo. Comenzó reconociendo "que si hay un lugar donde siento que él está presente, es precisamente aquí". Recordó que cuando Néstor vino donde hoy hay un barrio esto "era un descampado, casi un basural".

Confesó que Espinosa le contó que Ballestrini cuando Néstor le decía que iban a darles agua le dijo: "Néstor no les mientas que ya les dijeron muchas veces que le van a traer agua". Tomando el argumento que solía usar su marido remarcó que "nadie le creía, como podían creerle a un político". Insistió en uno de los ejes comunicacionales del kirchnerismo que sostiene que con la llegada de Néstor y ahora de Cristina se quebró un esquema negativo de país.

Sin embargo, en esta ocasión la jefa de Estado asoció que la Villa Palito que nació en 1957 "parece casi una metáfora del país que le tocó gobernar, no era diferente el resto del país a esta Villa Palito, tal vez, con distintos perfiles, pero era una Argentina abandonada, una Argentina donde nadie creía en nadie", aseveró.

En el medio un paraguas tapaba la visión y en tono enojado retó al que lo tenía diciéndole "Baja ese paraguas que la gente me quiere ver, che". Los manifestantes sorprendidos le llamó la atención que haya escuchado las quejas a lo cual les explicó: "Siempre con un oído en el pueblo siempre, siempre".

Recordó que Néstor era "un irreverente, siempre fue un irreverente, pero un irreverente con los poderosos, no con los débiles" afirmó y de paso recordó que en el país "estábamos acostumbrados a Presidentes fuertes con los débiles y débiles con los poderosos", arrancando los lógicos aplausos. Como en campaña mostró que en el 2004 un 37% tenía agua potable y hoy ya alcanza a 94%. Consideró que las casas hechas por la cooperativa son más lindas que los planes que el Gobierno lleva adelante y afirmó que en muy poco tiempo más la Villa quedará totalmente urbanizada.

Hizo un breve repaso de obras y en lo que se podría interpretar como un mensaje a Daniel Scioli, en momentos que enfrenta una importante inundación señaló: "La provincia de Buenos Aires registra la mayor inversión en recursos hídricos que nos ha permitido recuperar millones de hectáreas productivas". También indirectamente le envío un mensaje al campo al recordar que todos los argentinos contribuyen para las obras pero "los que más aportan siempre son los que menos tienen porque esos no pueden, esos no pueden evadir impuestos porque pagan el IVA en cada cosa que compran, en cada pedazo de pan, en cada litro de leche, en cada kilo de carne", acusó indirectamente a los evasores. Algunos en la Casa Rosada, lo asociaron a la protesta que las agrupaciones rurales llevaron a cabo en contra de la aplicación del nuevo impuesto inmobiliario rural establecido en la Provincia.

Cristina volvió a enumerar los logros de ambas gestiones tanto en materia laboral; en la educación, los científicos que pudieron retornar; las fábricas que se abrieron, entre otros y en un contexto negativo, señaló. "Me doy cuenta que mucho sacrificio valió la pena, que el dolor también valió la pena, aunque muchas veces se nos desgarre el alma, aunque muchas mañanas no tengamos ganas de levantarnos, aunque muchas veces nos injurien, nos agravien, no nos tiene que importa", se emocionó.

Luego confesó que, "cuando veo la pasión que ponía, cuando veo todo lo que puso, todo lo que dio y cuando veo a ese pibe que recién en cueros aquí en Villa Palito me mostraba que se había tatuado la imagen de él en su corazón, me di cuenta que valió la pena todo lo que hizo", afirmó. Para luego admitir un deseo personal que ya había manifestado en otras oportunidades: "Lo qué más me gustaría es poder entrar en la historia para volver a encontrarme con él, que está en la historia definitivamente de este país".

Se despidió pidiéndoles a los asistentes "cuiden a sus hijos, a sus esposas, a sus esposos, a sus abuelos, quiéranlos mucho porque no hay nada más importante que la familia y el amor de la familia, todo lo demás, es circunstancial".

Terminada sus palabras bajó para saludar a una anciana que gritaba para poder acercarse a ella recordando a más de uno las fotografías de color sepia donde se ve Evita saludando con cariño a una viejita y minutos después volvió a la Casa Rosada para continuar con su agenda. Recibió al gobernador de Formosa, Gildo Insfran quien vino con 38 intendentes de la provincia. Culminó sus audiencias públicas recibiendo al ingeniero espacial argentino, Miguel San Martín que trabaja en la NASA y fue el encargado de coordinar el equipo de ingenieros que envió el Curiosity a Marte.

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