Uno de los puntos más enigmáticos de la historiade los supuestos sobornos en el Senado es encontrar el porqué. Es cierto que el gobierno de Fernando de la Rúa se caracterizó por la ineptitud en la forma de negociar cualquier cosa. ¿Para qué comprar un Congreso para que le apruebe una norma laboral que tenía acuerdo de la CGT -oficial e incluso disidente-que fue modificada hasta el hartazgo por los mismos legisladores a los que supuestamente se había pagado para que la aprobaran?
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¿Por qué hacía falta « aceitar» a los senadores -más allá de los clásicos favores y concesiones -siempre condenablescomo ATN, Planes Trabajar o alguna «obrita» para provincias como sucede en todos los presupuestos nacionales-, para una ley que estaba acordada incluso con Carlos Menem, quién en ese momento todavía controlaba el poder dentro del peronismo? Si se comprueba finalmente que el ex presidente radical pagó por esa norma, no sólo debería ir preso por sobornar o asociación ilícita, sino también por la ineptitud de pagar por algo que era gratis.
Ayer lo dijo Fernando de la Rúa en uno de los múltiples reportajes: «Chacho renunció por una ley que era buena y que tenía el acuerdo de la CGT y hasta de Carlos Menem». Se refería a la reunión que Menem mantuvo en sus oficinas de la agencia Toyota de la avenida Figueroa Alcorta junto con gobernadores y senadores peronistas. De ese encuentro salió una decisión del PJ: «Si se hacen los cambios que pide la CGT, la ley es buena y se vota».
Como partido de gobierno, la alianza se mostró alineada a la hora de votar la ley, salvo la entónces radical Elisa Carrió. Y eso incluye a muchos frepasistas que han llenado los programas políticos durante las últimas 48 horas.
Una de las votaciones más significativas fue la segunda vuelta en Diputados, cuando la reforma laboral se convirtió en ley. ¿Por qué ésa precisamente? Vale la pena recordar que en ese momento Hugo Moyano ya había hablado públicamente de la famosa frase acreditada a Alberto Flamarique: «A los senadores los arreglamos con la Banelco».
A esa declaración se sumaron otras que se hicieron en el recinto de Diputados durante el largo debate aludiendo a supuestas irregularidades en el trámite de la ley. Es decir, nadie en Diputados esa noche podía decir que no había escuchado alguna alusión a hechos sospechados en el Senado. Sin embargo, el Frepaso casi en pleno, debe reconocerse que salvo Alicia Castro y unos pocos más, votaron a favor de la reforma laboral, lo que daría veracidad a las declaraciones de Castro el fin de semana cuando dejó en claro que Carlos Chacho Alvarez citaba personalmente a sus huestes en Diputados a que aprobaran la reforma.
En la lista de los votos a favor de la reforma aparecen Graciela Ocaña, Darío Alesandro, Nilda Garré, María América González, Alejandro Peyrou, Carlos Raimundi o Rodolfo Rodil. Todos votaron igual que los sospechados Emilio Cantarero, Augusto Alasino, Ricardo Branda o Remo Costanzo.
Mientras el PJ votaba en contra de la norma en esa instancia, hubo una la lista de sublevados a la conducción del bloque peronista que estuvieron ausentes y que permitieron que la Alianza ganara esa última votación: Angel Abasto, María del Carmen Alarcón, Manuel Baladrón, Hilda González de Duhalde, el hoy kirchnerista Arturo Lafalla, Jorge Matzkin o Lorenzo Pepe.
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