6 de abril 2005 - 00:00

Explicación

No mejoró la situación la explicación que dio ayer el gobierno sobre la ausencia de Néstor Kirchner en el entierro del Papa. Un comunicado oficial dijo que prefiere ir a la asunción del sucesor y que la presencia del brasileño Lula da Silva en esa ceremonia se explica porque le debía un favor personal al Santo Padre.

Daniel Scioli
Daniel Scioli
El gobierno debió salir a explicar las razones por las que Néstor Kirchner estará ausente el viernes, cuando se realicen los funerales del papa Juan Pablo II en el Vaticano. El anuncio desató una fuerte polémica que obligó al gobierno a negar que esa determinación del jefe de Estado constituya un desaire para el Vaticano, en particular, y la Iglesia Católica, en general.

La decisión de Kirchner de delegar la representación argentina para las exequias papales en el vicepresidente Daniel Scioli, sostuvo el gobierno a través de un comunicado, se adecuó a normas históricas de protocolo en la que se preservó la presencia de los jefes de Estado para las ceremonias de asunción del nuevo jefe de la Iglesia Católica. Del mismo modo informó que se le «recomendó» al Presidente asistir junto al canciller y el secretario de Culto a la asunción del nuevo pontífice.

El comunicado del gobierno, además de mencionar que «sólo» irán a Roma tres presidentes sudamericanos -Bolivia, Ecuador y Brasil-, subraya que en el caso de Luiz Inácio Lula da Silva viajará porque tiene «una deuda personal» con Juan Pablo II, bajándole la importancia de esa decisión. Afirma que tanto Lula como su esposa irán debido, según dijera el mandatario brasileño, «de una deuda personal que tiene, a raíz del apoyo recibido como dirigente gremial, de parte de Juan Pablo II, durante el gobierno de la últimadictadura en su país». Como si viajar a estas exequias tuviera como único motivo satisfacer ciertas pretensiones de índole personal.

Se ratificó así que la decisión del gobierno de conformar una delegación encabezada por el vicepresidente siguió las normas en las que el jefe de Estado no asiste a las ceremonias exequiales que se realizarán en la Basílica de San Pedro. Junto a Scioli, que partió ayer hacia Roma, integrarán la comitiva el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; el canciller Rafael Bielsa, quien viajará hoy, y el embajador ante la Santa Sede, Carlos Custer.

• Desconocimiento

La controversia pareció recalentarse cuando la diputada nacional y eventual contendiente del transversalismo kirchnerista en territorio bonaerense Hilda Chiche Duhalde criticó que el Presidente no viaje a Roma para los funerales del Papa, al que asistirán los principales gobernantes del mundo. La legisladora planteó que «desconoce» los motivos de la ausencia de Kirchner, al tiempo que señaló que le « hubiera gustado» que el Presidente viajara al Vaticano. «Van los mandatarios más importantes del mundo, es un hecho histórico; hasta Fidel Castro anunció que iría (en realidad no es así). No sé por qué el Presidente no va. Me hubiera gustado verlo allí», afirmó la diputada y esposa del ex presidente Eduardo Duhalde.

Custer
, embajador argentino ante la Santa Sede, también le salió al cruce a las críticas y afirmó que «el nivel de la delegación» que el gobierno decidió enviar a las exequias del papa Juan Pablo II «es muy importante». Negó que sea un desaire el hecho de que no vaya a estar presente el Presidente. Custer señaló que «tradicional e históricamente» lo que corresponde es que el jefe de Estado asista a la asunción del nuevo pontífice. Dijo que esa presencia se entiende como «un apoyo y un compromiso con quien inicia una nueva etapa en la Iglesia». Coincidió así con el informe producido ayer por el Palacio San Martín que se le entregó al Presidente.

Custer
se refirió de este modo respecto de la delegación oficial argentina, que encabezará Scioli, junto a Bielsa y el secretario de Culto. Los dos primeros viajaron por separado, Scioli ayer por Air France y Bielsa por Alitalia. El vicepresidente coincidió en su vuelo con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, que iniciaba su gira a Europa.

En declaraciones telefónicas desde la sede de la embajada,
Custer puntualizó que tampoco concurrirán los presidentes de Uruguay, Paraguay, Perú y Chile. Señaló que la asistencia del primer mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, obedece a la relación especial que lo unía al difunto Papa. « No estaba previsto que viniera Lula, pero él tiene una suerte de compromiso muy grande, porque este Papa fue el que en plena dictadura militar lo abrazó en el estadio Morumbí y le dio apoyo en un momento muy difícil», explicó el diplomático.

Custer
, que se encontraba anoche en la sede diplomática junto al embajador argentino en Italia, Victorio Tachetti, ya había recibido a Oliveri, secretario de Culto, y se preparaban para salir a comer. «Desde estos ventanales estoy viendo a la multitud que avanza lentamente para ver al Papa muerto y es conmovedor. Está toda Italia», contó Custer. Y agregó: «Yo estuve cuando los funerales de Perón; y cuando era chico los de Evita, y le aseguro que nunca vi nada igual».

Scioli
, antes de embarcar rumbo a Roma, manifestó que será «un honor y una enorme responsabilidad» llevar a la Santa Sede «el mensaje de condolencias del gobierno y del pueblo argentino» y entendió que la Argentina «estará bien representada» en Roma. «El Presidente siente mucho este tema y ha seguido muy de cerca las instancias» previas a la muerte del Sumo Pontífice, precisó el vicepresidente.

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