Felipistas no se resignan a ir a elección fuera del PJ
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Junto al ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, el gobernador de la provincia, Felipe Solá, afirmó ayer que no habrá cumbre entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde.
Solá, de todos modos, tiene una postura infranqueable. «¿No quedó claro en Mar del Plata que vamos a ir por afuera?», preguntó en voz alta anteayer ante un grupo de funcionarios. «No, Felipe. No quedó claro», escuchó la respuesta que lo dejó pensando.
La situación no es sencilla. Si, como se cita más arriba, estalla definitivamente la relación Duhalde-Kirchner, para Solá todo será color de rosa: Cristina al tope del Frente para la Victoria, con kirchneristas y felipistas (y quizá radicales disidentes) sumando en la provincia.
Pero si, finalmente, hay entendimiento entre Lomas-Olivos, el gobernador deberá convencer a sus aliados recelosos de que abandonen el PJ o, en todo caso, hallar una fórmula operativa para que el felipismo no termine disperso entre el «adentro» y el «afuera».
Hoy por hoy, buena parte de los 50 intendentes que suman al felipismo se muestra esquiva. Hay causas y situaciones distintas que se pueden simplificar del siguiente modo:
• Los desplazados del PJ están en línea con Solá. Sergio «Chino» Villordo en Quilmes y Rodolfo López en Bahía Blanca no dominan el partido y, desde ese lugar, la alternativa «todos por afuera» les cierra a la perfección. Villordo, avanzado en ese sentido, presentó ayer su bloque de concejales del Frente para la Victoria. López se reía de su situación: «Yo no tengo problemas: todo el PJ está en mi contra», se mufa.
• Los que controlan el PJ de su sección muestran posturas divergentes. Alberto Balestrini, por caso, insiste con que no regalará el PJ, pero mientras tanto piensa un modelo para competir por adentro y por afuera. Es decir: ir a la interna del PJ, pero, en la general, armar también una boleta muletto del duhaldismo. Algo similar planea Julio Alak en la Plata.
• En la Primera Sección, en tanto, los felipistas parecen más proclives a dejar el partido a sus rivales. Allí el armador es Jorge Varela, de Campana, que, aún con reservas, avisó que, «si sirve al proyecto general», él y sus vecinos dejarían el partido para «ir por afuera».
• En tanto, el interior es el territorio donde el felipismo es más fuerte y, por tanto, no parece lejana la chance de ganarle al duhaldismo incluso en una interna del PJ. Por eso, los jefes felipistas suburbanos y rurales son los más esquivos a la hora de desprenderse del partido. «Es la oportunidad para ganarles y dejarlos sin nada», anuncian.



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