25 de septiembre 2001 - 00:00

Festival de impugnaciones se vive ya en Buenos Aires

Buenos Aires - Si los dedos en V son un símbolo peronista o de Winston Churchill; si se puede poner el apodo de los candidatos; o imprimir en la boleta la foto de una persona que está «vivita y coleando».

Planteos de esa profundidad conceptual anotó la Junta Electoral bonaerense en las audiencias de presentación de las listas para las elecciones de octubre.

A veinte días de los comicios, en Buenos Aires los apoderados partidarios están embarrados en una pelea por la imagen que cada sector pondrá en las urnas el 14.

El movimiento de Jorge Asís, el peronista que compite por fuera del PJ, se enfrascó en una disputa con el justicialismo. El motivo; el ex embajador de Menem incluyó una imagen de los dedos en V en su boleta.

El PJ hizo notar que ese es un símbolo propio del peronismo y Asís retrucó que el primer ministro inglés, Winston Churchill, patentó el gesto cuando los alia-dos vencieron a la Alemania nazi en 1945.

Anoche, los miembros de la Junta Electoral Elías Laborde, Antonio Pasiglio y Humberto Blanco debatían cómo resolver esa discusión, entre otras cuestiones espinosas.

El ARI quiere imprimir en su boleta la foto de Elisa Carrió sobre un mapa de la Argentina.
Buscan con esto, vincular a la chaqueña con el sello ARI.

Pero varios apoderados salieron a podarlos. Dicen que no hay antecedentes de imágenes de personas «vivas» en las boletas (la foto de Perón es un símbolo del PJ) porque implica un «culto a la personalidad».

Como si fuera poco, el carriorismo tiene problemas con la sigla ARI: en algunos lugares no se anotó a tiempo y tendrá que competir bajo el sello del Partido Socialista Popular (PSP).

La Alianza, en tanto, pretende apropiarse de la bandera argentina e impugnó la boleta del Polo Social de
Luis Farinello que lleva la insignia patria en su logo.

Furiosos, los polistas reclaman ahora que la coalición retire las banderitas que figuran en el sello aliancista.

Otro problema repetido es la mención del apodo de los candidatos. El mecanismo lo inauguró -es
entendible-Baldomero Alvarez de Oliveira cuando compitió para jefe de Avellaneda.

Para aclarar que no era candidato a alcalde de un municipio del Mato Grosso, Oliveira insertó «Chacho» en la lista. Ahora se hizo una costumbre que roza el abuso.

Lo cierto es que, como nunca, los partidos se dedicaron a bombardear a sus rivales en la cuestión de la imagen. Casi seguramente, hoy la Junta intentará poner límites a esos excesos.

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