Gabinete Telerman divide kirchnerismo

Política

Después de idas y retrocesos, Jorge Telerman obtuvo la aprobación de la ley de ministerios y anunció quiénes conformarán el gabinete porteño: un conjunto de funcionarios ya nombrados por el destituido Aníbal Ibarra en otros puestos y apenas unos pocos nuevos en los catorce cargos más importantes de la gestión. Es que Telerman no cuenta con equipo propio. Su entorno lo animan la periodista Gabriela Cerutti, que será ministra; el vocero Oscar Feito, que estará al frente de la Secretaría de Prensa y Difusión, y el funcionario Sergio Beros, unos pocos asistentes y amigos. Daniel Filmus le prestará un ministro para la cartera educativa e incorporará a Guillermo Nielsen, con quien presume darle al plantel cierto estatus técnico. Se trata de un gabinete de cepa ibarrista, mutado al kirchnerismo en gran parte, más un socialista. Un plantel cuyo armado parece tener la firma del controvertido futuro secretario general, Raúl Fernández, ex jefe de Gabinete de Ibarra (ver nota aparte), mientras mantienen la impronta de Telerman en Acción Social y en Hacienda, la poderosa cartera que manejará el tercer presupuesto del país.

Recién el martes asumirían formalmente los ministros, mientras en el Gobierno porteño se han presentado cerca de 150 renuncias a solicitud del mandatario, lo que ha sumido en una parálisis la gestión, que se agrega al lento ritmo que le venía dando Telerman durante los cuatro meses que padeció de suspensión Ibarra.

La novedad la produjo el jefe de Gobierno al designar como ministro de Hacienda a un hombre de Roberto Lavagna, Guillermo Nielsen, en una pirueta propia de Telerman, que no contó con el guiño del gobierno, para quien formó parte de un equipo que irritó a Julio De Vido cuando habló de sobreprecios en la obra pública, lo que interrumpió la permanencia de ese gabinete.

• Advertencia

«Vas a comprarte un problema con Néstor y con Felisa», le advirtió Alberto Fernández ante la consulta. Pero Telerman, aprovechando la tenida con Michelle Bachelet, dicen, se atrevió a preguntarles tanto a Kirchner como a Felisa Miceli si tenían algún problema con Nielsen. Claro que le dijeron que no. «No le iban a blanquear el enojo», interpretaron algunos kirchneristas que se suman a quienes no están conformes con la composición del gabinete.

Cuando casi era el único dato confirmado oficialmente que Hacienda la ocuparía el hombre de confianza de Telerman en el gobierno,
Sergio Beros, se hizo el cambio.

Algunos opinan que el funcionario -hasta ahora ocupado del área social- tiene amplia experiencia en el derecho administrativo y no se sentía cómodo en la imputación de partidas presupuestariasy el tratamiento de la deuda pública.

Sin embargo,
Feito -vocero de Telerman- explicó a este diario otras razones. Se refieren a un supuesto pedido del destituido Ibarra para que continúe en la gestión la procuradora porteña, Alejandra Tadei, la abogada del gobierno, pero ese puesto, consideraron en el entorno del jefe porteño, complicaría, creen, la gestión. Feito dijo que «

Ibarra le pidió dejar a Tadei para que le cuide las espaldas y nosotros creemos que el lugar lo tiene que tener alguien de confianza de Jorge, porque se manejan los juicios y esas cuestiones que te pueden parar la gestión».
De ese modo, se habría buscado reemplazar a Beros en Hacienda para que éste, a su vez, se convierta en el abogado de la Ciudad de Buenos Aires.

Para eso requiere el acuerdo de la Legislatura porteña -no lo puede nombrar por decreto- y reunir algunos requisitos como contar con ocho años de ejercicio efectivo de la profesión en la que se ha especializado, en Derecho Administrativo. Es decir: deberá esperar.

El otro cargo que faltaba, además de los que anticipó en exclusiva este diario el lunes, es el de Obras Públicas. Para ese puesto, donde esperaba que también el gobierno nacional utilizara la oferta de colocar un ministro, finalmente optó por el actual titular del Instituto de la Vivienda,
Ernesto Selzer, quien si bien goza de mejor trato por parte de Julio De Vido que el saliente Roberto Feletti, ha ingresado a la gestión porteña de la mano de Ibarra, su amigo.

Entre los
Fernández (Raúl, el nuevo secretario general, y Alberto, el jefe de Gabinete nacional), la relación no es la mejor. Varias veces el kirchnerismo le ha pedido a Ibarra que desplacea Raúl y ni siquiera ahora, en la transición de Telerman, lo ha logrado. Lo cierto es que el Fernández de Capital termina teniendo más peso en el gabinete que el Fernández nacional. Varios nombres de los que se confirmaban ayer tienen su letra, como el socialista Roy Cortina, que irrita al kirchnerismo y también a dirigentesde su propio partido; un hombre propio de ese Fernández como Marcelo Vensentini, y hasta el mismo Selzer.

Al mismo tiempo,
Telerman y algunos ministros ya confirmados -aunque no designados formalmente- se entregaban a tenidas con delegados del kirchnerismo. La dupla legislativa Miguel Talento y Diego Kravetzllevó las sugerencias de la bancada y tropas propias para ocupar puestos vacíos.

«No
hay cogobierno», explican sobre la posición de la Casa Rosada. Esto significa que no habrá políticas acordadas y que, en definitiva, más allá de incorporaciones a cuenta de los legisladores oficialistas, el gobierno apenas proveerá un funcionario en Educación porque Telerman así lo solicitó.

Algunos están disgustados con la conformación. Por ejemplo, reprochan que
Telerman se había comprometido durante la suspensión de Ibarra a dejar para el kirchnerismo la cartera de Descentralización que manejaba Héctor Capacciolli, cuando éste asumió el manejo de los fondos de las obras sociales en el gobierno nacional. En esa oportunidad, Telerman se negó a nombrar en su lugar al joven kirchnerista Nicolás Trotta.

• Balance positivo

Otras porciones del oficialismos, en cambio, como Kravetz, por caso, hacen un balance positivo al contar que al menos en promesas tendrán en el gobierno más funcionarios propios que los que alojó Ibarra. « Gobernar es poblar», dicen en versión libre de Juan Bautista Alberdi. De cumplir con las promesas que se llevaron estos días bajo el brazo los kirchneristas, Telerman se anima a hacer acampar en su gobierno a tribus de diversas geografías y hasta enemigas entre sí. Es el caso de Descentralización, donde Cortina tendría como segundos a una persona del entorno de Vilma Ibarra como Gustavo Ruanova y a otra de referencia del gremialista Víctor Santa María (porteros). En definitiva, esos dos, bajo el paraguas del Frente para la Victoria, comandados por Cortina en nombre de un partido político que se opone a Kirchner.

Preocupado hasta ahora por conseguir aliados y no ganarse enemigos,
Telerman debe retomar la gestión, que se ha frenado con la renuncia de todos los funcionarios hasta el puesto de directores, y esa traba en la burocracia porteña puede demandarle la postergación de obras y de licitaciones (ya paró varias) con el riesgo de no llegar a inaugurarlas durante su estada hasta 2007 para cuando muchas están planificadas.

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