Larreta "apelará" ahora para abrir 4.200 bares más y avanzar con aperturas

Política

Gana el ala "aperturista" en gabinete porteño, con presiones de los sectores económicos y, si los casos se mantienen "estables" aunque altos, seguirá plan integral de seis pasos.

El Gobierno porteño espera que los casos de contagios por coronavirus se mantengan estables -aún con más de 1.300 diarios- y así buscará acordar con el Gobierno nacional nuevas aperturas. Además, insistirá con que se revisen los vetos que le impuso la administración de Alberto Fernández para abrir escuelas por un lado y, por otro, para impedir que bares y restaurantes que no cuentan con permiso de uso de las veredas puedan solicitarlos. Son unos 4.200 locales gastronómicos los que estarían en esa situación, incluyendo también posibilidad de utilización de terrazas y patios para otorgar servicios en las mesas al aire libre.

En el Gabinete porteño se impuso el ala “aperturista” para apurar la reactivación económica y recuperar recaudación.

A pesar de las dudas que genera la habilitación de mesas en bares y restaurantes sobre el impacto que tendrá en el aumento de contagios de coronavirus, el Gobierno porteño busca mantener su plan de flexibilización para llegar a una “nueva normalidad” en un par de meses. El fin de semana generó polémica ante el comportamiento en los bares que concentró también a jóvenes en los alrededores con dudoso cumplimiento de las reglas de distanciamiento. La modalidad provocó que se realizaran inclusive 12 clausuras de locales gastronómicos.

Sin embargo, para el Gobierno porteño la situación no generó alerta, ya que aseguran que en los primeros momentos de flexibilización de una actividad se pueden generar confusiones o incumplimiento, por lo cual aplicará, dicen, un refuerzo en los controles para monitorear que se respeten los protocolos de uso de barbijos y distanciamiento entre las mesas. Así buscarán habilitar más locales de comida, insistiendo ante el Gobierno nacional.

Tanto las demandas económicas de los distintos sectores de la economía del distrito como presiones por la fatiga social que hace imposible por el momento deshabilitar cualquiera de los permisos que se vienen otorgando pesan al momento de evaluar la situación sanitaria.

En ese sentido, ayer fue, desde el Gobierno nacional, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, quien admitió que “está demostrado que cuando aumenta la circulación de personas y no se cumplen los protocolos aumentan los casos”, pero que “no es simple tomar la decisión del botón rojo y se queda todo el mundo adentro después de todo este tiempo”. Aludió así a que Alberto Fernández , el viernes, adelantó que “puede haber botón rojo”.

Para la Ciudad, “los datos siguen dando estabilidad fluctuante en una franja de 1.300 y 1.100 contagios diarios, más la estabilidad de las camas de terapia intensiva”. Sobre esa base analizarán estos días cómo se comporta la epidemia para sostener un avance en el Plan Integrar de Puesta en Marcha de la Ciudad, poniendo en práctica el protocolo para el uso de espacios comunes en edificios, una actividad difícil de controlar que contaría con un permiso formal para la utilización de espacios como terrazas, salones de usos múltiples o lavaderos compartidos.

Por otro lado, está prevista la habilitación de obras privadas con un protocolo que ya acordó el Gobierno porteño con las cámaras del sector. En principio, se comenzaría a partir del 14 de septiembre, es decir, una semana antes de que finalice la presente etapa de aislamiento que se mantiene hasta el 20 próximo.

Desde la provincia de Buenos Aires se continuó la puja por las aperturas porteñas.

El viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, se refirió a “los que toman la cervecita”, que vuelven a sus casas y contagian a los demás. Pidió trabajar “en la solidaridad” y dijo “no estoy de acuerdo con la apertura de bares”.

También se quejó el intendente de La Matanza, uno de los territorios de la provincia con más casos de coronavirus. Fernando Espinoza sostuvo que se transita “el peor momento” de la pandemia y “no se puede jugar a la política, yo hablo desde el fondo de mi corazón. En la Capital Federal, creo que el jefe de Gobierno se equivoca con más aperturas. Cuando hay más circulación, hay más contagios. Cuando hay más contagios, hay más muertes” y acompañó su posición en Twitter, con la foto de un bar con alta concurrencia, como se vio el fin de semana en barrios como Villa Urquiza. La Ciudad recordó que no se permiten reuniones en lugares aledaños a los bares.

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