2 de mayo 2006 - 00:00

Gobernadores reacomodan discurso ante invitación

Los gobernadores e intendentes de todo el país serán la pieza clave del ajedrez político del gobierno nacional, que este viernes buscará reunirlos en un masivo acto en la ciudad de Gualeguaychú, para apoyar el reclamo argentino en La Haya por la instalación de las dos procesadoras de celulosa que se construyen en la localidad uruguaya de Fray Bentos.

A esta altura, el tablero con las confirmaciones y las deserciones vuelve a mostrar la incondicionalidad de varios mandatarios y la férrea resistencia de algunos a ser considerados «gobernadores K».

En esa amalgama de «cercanos» ya dieron el sí al «Corsódromo por el medio ambiente y la calidad de vida» los peronistas José Alperovich (Tucumán), Carlos Verna (La Pampa, justicialista no kirchnerista), Jorge Obeid (Santa Fe), José Manuel de la Sota ( Córdoba), Gildo Insfrán (Formosa), Carlos Sancho (Santa Cruz), Mario Das Neves (Chubut), Angel Maza (La Rioja), Hugo Cóccaro ( Tierra del Fuego) José Luis Gioja (San Juan), Eduardo Fellner (Jujuy, aunque su llegada estará supeditada a la resolución del problema por la falta de agua en la capital provincial), y Felipe Solá (que además viajará hacia Entre Ríos en el avión presidencial junto al porteño Jorge Telerman), a pesar de que originalmente el bonaerense cuestionó al gobernador Jorge Busti por el aval que éste dio a los bloqueos en el paso fronterizo.

  • Justificación

  • Para el gobernador tucumano «está en juego algo más que la defensa del medio ambiente y la calidad de vida de una provincia», justificó en el momento de confirmar su presencia.

    Un justicialista que se ubica entre los adeptos a la Casa Rosada y cuya participación estaba en duda era el misionero Carlos Rovira (defiende la industria papelera y fogonea nuevas inversiones en su provincia), quien ayer, sin embargo, adelantó que el viernes formará parte de la comitiva. «El gobernador va», se limitaron a informar desde su entorno.

    Más clara es, en cambio, la posición del salteño Juan Carlos Romero, otro peronista que no duda en mostrarse junto al presidente Kirchner en actos institucionales que puedan favorecer a su territorio. Sin embargo, su ausencia es marcada a la hora de comprometer su nombre en convocatorias políticas. De hecho faltó el día en que se anunció el pago al FMI, el 15 de diciembre de 2005, y poco después tampoco llegó para sumarse el 30 de marzo pasado al acto del Colegio Militar por los 30 años del golpe de 1976.

    Ayer sus colaboradores pusieron en duda que esta vez Romero diga que sí, aunque todavía la respuesta podría dar un giro si hoy, tal como se lo prometieron a todos los gobernadores,la Secretaría General de la Presidenciale envía el borrador de los documentos que se exhibirán el viernes. «Romero no tiene el sí fácil para este tipo de actos», comentaban el fin de semana varios hombres de la política norteña.

    El gobierno pondrá a la firma de los gobernadores dos documentos: un compromiso ambiental y un apoyo explícito de las provincias a la demanda que presentará el lunes siguiente ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el tribunal natural para los conflictos en el río Uruguay.

  • Desacuerdo

    «Si el segundo documento es como se dice, Romero no viaja, porque él no está de acuerdo con la defensa que hace Busti de los piquetes y cree que es un problema que debe resolver la provincia sola», confió una fuente ligada al gobierno de Salta. En ese caso, según ampliaron desde esa provincia, el mandatario rubricará sólo el primer documento, algo que incluso podría realizar sin moverse de la provincia.

    Tampoco el puntano Alberto Rodríguez Saá llegará a tierras entrerrianas, aunque en un principio todo parecía indicar que sí iría en virtud de que hace unos meses el gobernador envió al gobierno una carta en la que solicitaba una «reunión urgente» de mandatarios de todo el país para conocer los alcances del conflicto con Uruguay.

    «Tenemos una posición con respecto a las papeleras y sostenemos que el gobierno nacional y la Cancillería han tenido actos que de alguna manera fueron prestando consentimiento a las papeleras», señaló.

    Idéntico análisis esbozó Jorge Sobisch desde Neuquén, a pesar de la deferencia que significó en la conflictiva relación que mantiene con Balcarce 50 el llamado telefónico que el propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, realizó el viernes para convocarlo.

    Una mención aparte merece el grupo de gobernadores radicales. El correntino Arturo Colombi, considerado un díscolo por el apoyo incondicional que recibió de parte del gobierno nacional en las elecciones a gobernador y legislador, no pudo decir que no pese a que en su momento no sólo castigó a Busti sino que hace apenas quince días viajó a Chile para atraer inversiones en plantas de celulosa.

    En Mendoza, Julio Cobos, que además oficiará de orador, cosechó el fin de semana duras críticas de sus pares radicales, sobre todo porque consideran que su presencia en el acto es un tiro por elevación al propio Roberto Iglesias, ex gobernador que teje por estas horas acuerdos dentro del radicalismo para catapultarse como candidato a la presidencia en 2007.

    Menos conflictivos, en cambio, aparecen el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral (busca apoyo nacional para su reelección), el rionegrino Miguel Saiz, el chaqueño no kirchnerista Roy Nikisch, o el santiagueño aliado Gerardo Zamora. Todos ya dijeron que sí.
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