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Armando Cavalieri
En la reunión del círculo más estrecho y decisivo del gremialismo, que se celebró durante la mañana de ayer, se discutió el delicado tema de las relaciones entre las organizaciones sindicales y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Como se informó en este diario, un grupo creciente de sindicatos temió un cambio de trato por parte de Impositiva. Los indicios más tempranos tuvieron que ver con la demora en la asignación de exenciones tributarias con las que se benefician los gremios en su calidad de entidades sin fines de lucro. Varios secretarios generales temieron (y siguen temiendo) que, al volverse más estricta, la DGI estuviera anticipando una conducta más severa con esas organizaciones. «No se trata de que cambien la ley; con buscarte la quinta pata al gato en los balances quedás anulado para la exención de Ganancias», explicó ayer uno de los «gordos», con lenguaje un poco ajeno al tributarismo ortodoxo.
• Preocupación
En este caso, el informe oficial lo produjo José Luis Lingieri, quien llevó esta preocupación a Alberto Abad, el titular de la AFIP. Según Lingieri, Abad brindó una respuesta ambigua, al menos para el pasable sentimiento persecutorio de los gremialistas. «No se pide nada que no deban presentar. ¿Inspecciones? Que yo sepa, no hay nada masivo, que yo sepa», intentó tranquilizar a Lingieri el jefe de los recaudadores. El sindicalista de Obras Sanitarias trasladó la explicación a sus colegas, que en general la dieron por buena pero recomendaron: «Sigamos vigilando porque en cualquier momento se nos meten adentro». Como se ve, la relación con Kirchner no es lo que pinta la moderación y sentido del equilibrio que muestra Moyano, más dialoguista que nunca.
A propósito de este cambio de personalidad, a los sindicalistas reunidos ayer por la tarde en la CGT les llamó la atención el trato que Moyano le da a su colega Rueda: ha pasado de la agresividad a un tono amable y de éste a una especie de sumisión. Sobre todo, desde que advirtió que Rueda habla con el gobierno más que él, últimamente. Sin embargo, esa afabilidad todavía no consiguió que la santafesina retire del Ministerio de Trabajo el recurso de queja interpuesto para que se reconozca el cupo femenino en el Consejo del Salario, la Productividad y el Empleo.




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