A esta altura parece ya imposible entenderse entre periodismo independiente y gobierno. El discurso de la Sra. Cristina Kirchner en Washington sobre medios de prensa y comunicación desde un gobierno y el proyecto oficial de mantener por 10 años -el término en que ya prescribió cualquier delito- el secreto sobre la casi totalidad de los actos de gobierno hablan de dos idiomas totalmente distintos sobre libertad y medios de difusión. El kirchnerismo suena incomprensiblemente galáctico cuando se queja de la prensa argentina pese a que la domina en más de 80% y cuando habla de «corrupción de la prensa» cuando es el que más la corroe.
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En el avión presidencial de la gira del matrimonio Kirchner a Estados Unidos, que concluyó el sábado, fueron invitados periodistas de los diarios «Clarín», «El Día» de La Plata, «Infobae», «El Cronista», «Radio Rivadavia», «Canal 9», «Canal América», «Canal 7», «Telefé», agencia oficial «Télam», «Página/12». Sólo los diarios «La Nación» y Ambito Financiero tuvieron que costearse sus enviados especiales. «Radio Continental» (del Grupo Prisa de España) no aceptó ir en el avión del gobierno. La revista «Noticias» y el suplemento dominical «Perfil» ni lo intentaron, lo mismo que enviar gente algunos programas como «Hora clave» o diarios importantes realmente libres del interior del país. En definitiva, un reducidísimo grupo de periodismo realmente diferente, sin favores oficiales y, por ende, independiente. Igual, pese a lo diminuto de lo que queda, está permanentemente en la mira del kirchnerismo.
Es cierto que el gobierno Kirchner habla pero todavía no ha tocado ningún medio ni ningún periodista. Si hubo alguno discriminado fue del propio lado progresista, en unos casos, y en otros con discriminación publicitaria. No más de ahí. Pero es tal la obcecación con la prensa no adicta que es de temer qué pueda pasar después de los comicios del 23 de octubre. Por ejemplo y por las dudas la AFIP de Alberto Abad está acosando, negándoles explicaciones, queriendo aplicarles millones de dólares de multa por usar los tradicionales «colaboradores» de medios de prensa de ese pequeño sector de independientes que queda cambiándoles condiciones del Estatuto del Periodista que rigieron desde 1947 cuando lo implantó aquel coronel Juan Perón. La AFIP opera en contra de los diarios «La Nación», Ambito Financiero, revista «Gente», «Telefé» y otros libres que están siendo preparados para ser ahogados económicamente en cuanto a la Casa Rosada se le ocurra, algo gravísimo, mientras se exceptuó a productores televisivos como Marcelo Tinelli o Adrián Suar para evitar actitudes contra el gobierno.
La exposición de la primera dama, Sra. Kirchner, fue incongruente y de enorme simpleza como decir que la libertad de prensa «es para el público y no para los periodistas». ¿Qué prensa libre puede recibir una sociedad si no proviene de medios y periodistas con libertad de actuar? Dijo tener conceptos distintos sobre libertad de prensa. Los hay: la verdadera libertad de prensa requiere -es la gran doctrina moderna- «derecho del público a recibir información de FUENTE DIVERSIFICADA». Precisamente todo lo que hoy hace el gobierno es tender a concentrarla, buscando favorecer y agrupar prensa adicta y beneficiando con toda clase de favores y dinero a monopolios.
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