13 de mayo 2003 - 00:00

Golpe bonaerense amenaza ya al jefe de los diputados

La pelea por la futura conducción de la Cámara de Diputados, recambio que normalmente debería suceder el próximo 10 de diciembre, se desató dentro del duhaldismo con tal magnitud que amenaza con quebrar la relación entre los propios bonaerenses e, incluso, complicar la relación con el círculo íntimo de Néstor Kirchne r. Hasta ahora, Eduardo Camañ o, actual presidente de la cámara, es quien ha recibido los embates más fuertes que, aunque resulte curioso, provienen de sus compañeros de la provincia de Buenos Aires. Camaño tiene una relación aceptable con los representantes de Kirchner en Diputados, grupo que encabeza el santacruceño Sergio Acevedo, que no aspira a reemplazarlo en el cargo.

Los pretendientes a ocupar esa presidencia o a sacar a Camaño de su sillón son, en casi todos los casos, integrantes del actual gabinete nacional que tienen garantizado un lugar en la lista de diputados de la provincia de Buenos Aires y, al mismo tiempo, aspiran a quedarse en el Ejecutivo ante un eventual triunfo de Kirchner. Es decir, cuentan todos con fueros asegurados. Frente a esta posición, Camaño cuenta con una buena relación con todo el bloque peronista. Sin mencionar que también quiere quedarse en la presidencia, al menos durante todo 2004.

Para entender mejor la situación, es conveniente averiguar las razones argumentadas para cambiar la conducción de Diputados en diciembre o incluso antes, como pretenden en algunas oficinas de la Casa de Gobierno. El bombardeo político sobre Camaño tiene cuatro orígenes claros:

• Casi la mitad del gabinete de Duhalde tiene aspiraciones legislativas e integra la lista bonaerense. Algunas de esas figuras, como Alfredo Atanasof, quieren ocupar la presidencia de Diputados que, salvo excepciones como la de Rafael Pascual durante el mandato de Fernando de la Rúa, históricamente quedó en manos de la provincia de Buenos Aires. Tener libre ese cargo es una suerte de reserva de lugar.
Sólo esta causa justifica, para ellos, un esmeril político a
Camaño durante estos meses, para asegurarse su salida del cargo en diciembre.

Aníbal Fernández, actual ministro de la Producción, tiene otra causa extra para oponerse a Camaño. Le ganó al actual presidente de Diputados en la elección interna para intendente en el partido de Quilmes -donde cada uno presentaba un candidato propio-y con eso justifica su derecho a disponer también del cargo legislativo que posee. Algo similar ocurre con José Pampuro, que le endilga a Camaño no haberse jugado con suficiente fervor a favor de la candidatura de Kirchner.

Camaño se caracterizó en el último año y medio por ser el mejor negociador que tuvo Duhalde en Diputados. Fue quien consiguió la votación de los proyectos políticamente anti-páticos que pedía el Presidente y quien convenció a los menemistas en varias ocasiones de bajar al recinto de sesiones. Lo mismo puede decirse de la relación de Camaño con radicales, provinciales e incluso Elisa Carrió. Esa ventaja fue convertida hoy en debilidad por la feroz interna bonaerense, que la vende ante los kirchneristas casi como una traición. Por eso, acusan a Camaño de ser el más menemista de los duhaldistas, una tacha que consideran imposible de aguantar, sobre todo si se avecinan épocas de caza de brujas, como algunos pronostican en el Congreso.

• Desde el kirchnerismo hay otros elementos.
Camaño fue quien ayudó desde el duhaldismo a salvar del juicio político a la actual Corte Suprema, cuando el actual presidente se dio cuenta de que debía dar marcha atrás en su promesa inicial de recambio del máximo tribunal, si no quería ver su gobierno naufragar en medio de un mar de fallos de inconstitucionalidad sobre cada medida que dictara el Ministerio de Economía.Y si bien los representantes de Kirchner en el Congreso tienen buena relación con Camaño, debe recordarse que Acevedo fue quien lideró la pelea de Diputados contra la Corte.

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