Dentro del mayor sigilo y en una operación que desconoce el oficialismo duhaldista -pero le hubiera gustado protagonizar-, en cierta cúpula del justicialismo se alimenta la idea de improvisar una cuarta fórmula presidencial, de envergadura y con dos candidatos fuertes, ambos gobernadores. Difícil saber si prosperará esta iniciativa. Lo cierto son las reuniones y el objetivo.
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