Aníbal Ibarra, que gobierna la Capital Federal y aspira a una reelección, ya está pensando en la estrategia para conservar por cuatro años más el cargo, en la que incluye desdoblar las urnas locales de las nacionales en 2003.
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Del foro de intendentes, que el Frepaso reunió el sábado en el estadio porteño de Ferro Carril Oeste, hay otros dirigentes que comparten las mismas apetencias que el jefe porteño en sus distritos.
Ibarra al rearmar el Frepaso, que dejó acéfalo Carlos Chacho Alvarez, amasa un plan reeleccionista, para por lo menos tres intendentes de la fuerza: él mismo, Julio Arriaga (Cipolletti) y Hermes Binner (Rosario). Esos dos mandatarios son hoy sus principales puntales en el armado político que lo sentará en lugar de Chacho en la conducción partidaria.
Los frepasistas pelearán por conservar el sello Frente Grande, que requiere de la inminente convocatoria a un congreso para cumplir requisitos legales de renovación de autoridades, pero ya crearon el sábado la mesa «Ibarra Presidente», en pro de la cruzada electoral del jefe porteño por suceder a Alvarez. Prepararán una interna en la que creen no habrá opositores para la fórmula Ibarra-Julio Arriaga. Ese frentista es intendente de Cipolletti y más que reelegir por otro período se presentará como candidato a gobernador de Río Negro, tras el mandato del radical Pablo Verani, mientras que Binner, quien soñaba con disputarle la gobernación de Santa Fe a Carlos Reutemann, se conforma tras el resultado electoral del 14 de octubre con renovar la intendencia. Binner pertenece al Partido Socialista Popular, casi el único socio chico que quedó en el Frepaso con el éxodo al ARI de Elisa Carrió de sus aliados, los Socialistas Democráticos de Alfredo Bravo.
• Unidad
Esas dos porciones del socialismo mantienen permanentes conversaciones y se unirían nuevamente, pero el PSP no abandonará a Ibarra. Tampoco los democráticos. Bravo, sacudido por una puja interna partidaria, no deja de mantener conversaciones con Ibarra, con la idea de confluir en un frente más amplio en el 2003.
Carrió, como anticipó este diario, está armando su propio sello partidario, para no depender de la estructura del PSD. Lo llamará ARI pero con otra equivalencia. El movimiento actual significa Alternativa por una República de Iguales y seguirá como confederación una vez que Carrió le dé personería al otro ARI -Afirmación Republicana Igualitaria-que daría paso al Frepari con los desencantados del Frente Grande que quieren diseminar al Frepaso para mutar a la agrupación de Carrió.
Con ese organigrama de recomposición a la vista, Ibarra cree que una de las jugadas que deberá hacer para reelegir su cargo ejecutivo en el 2003 es el desdoblamiento de las elecciones porteñas.
Una ley local acortó el actual período del jefe y vice de gobierno y de los legisladores para que los mandatos coincidan con los nacionales y para unificar las elecciones. Una interpretación de la norma daría lugar a que la fecha de las urnas la disponga el jefe de la Ciudad. Ibarra está convencido de que en la futura votación el peronismo podría arrastrar con una fórmula presidencial a un candidato a intendente del PJ, como Mauricio Macri o Daniel Scioli. A la vez teme que el actual gobierno nacional, sin posibilidades de ser reelecto, le merme en votos a un candidato a intendente porteño de una coalición de radicales y frepasistas aunque sumen a peronistas y ARI en ese momento.
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