Ibarra suspendido para ir a juicio por Cromañón
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Dolido por las acusaciones sobre la salida de sus diputados del recinto el jueves pasado y como si sus jefes políticos hubieran hecho todo lo posible para salvar a Ibarra del juicio político, el kirchnerista Diego Kravetz hizo alaraca con su bloque Frente para la Victoria: «Quienes preguntaban dónde está el Frente para la Victoria les digo: acá está. Este bloque se va a abstener mayoritariamente». Los no iniciados que presenciaban la sesión mucho no entendían, porque ese « mayoritariamente» que se mencionaba como base de lucha contra el macrismo era ni más ni menos que el pase del Chango Farías Gómez -también kirchnerista- a las filas del sí al juicio político.
• Definición
En síntesis, el oficialismo de la Casa Rosada guste o no terminó definiendo la votación, lo que pudo comprobarse luego cuando la Comisión Acusadora aprobó la suspensión y juzgamiento con los estrictos 30 votos necesarios, uno más de los contabilizados el viernes por la madrugada cuando pasaron a cuarto intermedio.
Más acusadora estuvo Mónica Bianchi, la kirchnerista que, se dijo el viernes pasado, había estado secuestrada en un salón de la Legislatura por su supuesta intención de cambiar el voto en contra de Ibarra: «'Vos vas a ir a buscar a tus hijas a la morgue como nosotros fuimos a buscar a los nuestros', así me amenazaron el jueves. Me vinieron a decir que estaba escondida. Vimos en los medios que se decía cualquier cosa. ¿Qué es esto? ¿Qué se hace con las amenazas que recibí en el celular? No son pavadas. Estoy pasando por una situación personal sumamente grave.Y en lo personal el juicio político a Ibarra me importa un pito. Pero soy diputada y estoy aquí», gritaba por el micrófono.
El discurso más esperado era el del Chango Farías Gómez. Tuvo dos intervenciones pero la que utilizó para basar su voto fue escueta: «Voto sí al juicio porque creo que es la única forma de defenderse y aclarar la verdad. El mío no es el sí del macrismo. El sí mío es a conciencia. Porque todo eso hay que aclararlo porque el pueblo necesita que se aclare».
Fue la confirmación oral de lo que todos sabían: desde ese momento Ibarra ya estaba materialmente en proceso de juicio político.
El turno de la defensa a Ibarra llegó con la palabra de Alicia Caruso -una de las dos ibarristas que quedan en la Legislatura-. Hizo su esfuerzo, pero no pudo disimular que leía un texto que no había repasado demasiadas veces.
Los discursos se seguían agregando en una metodología extraña que utiliza la Legislatura porteña: nunca se cierra la lista de oradores y, por lo tanto, es difícil saber cuando termina un debate. En otros parlamentos se exige anotarse y cuando se cierra la lista antes de la votación nadie puede agregarse. Ese ir y venir de palabras sirvió también para aclarar chicanas y acusaciones que se habían escuchado entre la noche del jueves y la madrugada del viernes en el recinto y que, en ocasiones, se referían a roces entre los legisladores que poco tenían que ver con el tema de fondo.
Como cuando la kirchnerista Silvia La Ruffa le aclaró a San Martino -que la semana pasada protagonizó uno de los discursos más encendidos y el que más levantó la furia de los padres de la víctimas-: «Quiero decirle al diputado San Martino que a mi nadie me escribe los discursos». Pocos minutos después, y cuando corría por el recinto la noticia de que Aníbal Ibarra y Jorge Telerman preparaban una conferencia de prensa conjunta para después de la votación, Santiago de Estrada comenzó a mencionar uno a uno a los legisladores y se alcanzaron los 30 votos estrictos necesarios para abrir el juicio: «Queda aprobada la suspensión del jefe de Gobierno. Se comunicará al departamento Ejecutivo», dijo.




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