28 de octubre 2004 - 00:00

Incorregible, Duhalde quiere ser jefe PJ sin ir a la urna

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Es ya una costumbre para Eduardo Duhalde asumir cargos sin pasar antes por el zarandeo de las urnas. Así llegó a Olivos en 2002 y, ahora, otra vez sin conservar votos, quiere recuperar el cetro del peronismo de Buenos Aires que también alcanzó en listas únicas.

Duhalde
es candidato todopoderoso para capitanear el PJ de la provincia y, como carece de competidores, pretende quedar liberado de la amansadora que supone un domingo electoral logrando ser proclamado jefe partidario sin escalas ni urnas de por medio.

Pero la letra fría de la carta orgánica partidaria lo impide porque fija que, aun con boleta única, la elección se debe realizar y de ella debe participar al menos 5% del padrón habilitado. Es decir: en toda la provincia, deberían votar cerca de 100 afiliados.

Como sólo hay internas previstas en 22 municipios -otros más podrían cerrar acuerdos-, en el PJ entienden que realizar elecciones en los distritos que pactó listas de unidad no tiene sentido. «¿Para qué hacer un simulacro electoral?», arguyen los duhaldistas.

Históricamente, en las primarias con boleta única -como la del '99 que proclamó a Duhalde-votan menos afiliados que lo que establece la Carta Orgánica pero, doctorados en los malabares comiciales, los caciques luego muestran papeles que reflejan 5% que reclama la ley.

Por eso, hace dos semanas, el Consejo del PJ empezó a celebrar un recurso para saltear la interna. De todos modos, el apoderado Jorge Landau todavía no le encontró el atajo para pedirle formalmente al juez con competencia electoral Humberto Blanco que los exima de ir a elecciones.

• Formalismo

Todavía, confiaron fuentes partidarias, ningún escrito llegó al despacho de Blanco. Pero no pasarán muchos días hasta que Landau le haga una visita para, formalmente, solicitarle la autorización para evitar la interna en aquellos municipios que pactaron una sola papeleta.

Claro que la diversión está en los campamentos en que la unidad no fue posible, donde aparecen personajes de frondoso currículum, portadores de apellido, algún « cazarrecompensas» y hasta un cuñado famoso.

• Para las revistas del corazón, hay una primaria con nombre taquillero. En Cañuelas, en el conurbano sur, se presenta como candidata
Marisa Fassi, hermana de Natalia, la vedette de Gerardo Sofovich que sedujo a Carlos Tevez. ¿Se interesará el jugador de Boca, hasta hoy de vacacionesen Buzios, en hacer campaña junto con su cuñada? Si lo hace, no tendrá una parada fácil: enfrente de la hermana de su novia está la senadora provincial Cristina Rasquetti, dama que goza del vigoroso apoyo de Duhalde.

• Otro que quiso explotar el DNI fue un dirigente de Tigre cuyo nombre es
Juan Domingo Perón y declara un parentesco lejano con el creador del justicialismo. Intentó enfrentar a Sergio Massa, titular de la ANSeS, pero cuando le miraron los papeles, salió a la luz que 70 por ciento de los anotados en la lista opositora no estaban, siquiera, afiliados al PJ. Al final, la boleta fue a parar a la papelera.

• Quien todavía se resiste a ese destino es el principiante
José Luis Seoane que, en Quilmes, inscribió una nómina para enfrentar al generalato peronista que, milagros de la política, se apiló en una sala lista con Aníbal Fernández como candidato a presidente del partido. En esa misma tira conviven Eduardo Camaño, Federico Scarabino, Tránstio Saucedo y hasta Angel Abaste.

• En Quilmes confían en que se repita la historia de Lomas de Zamora donde la kirchnerista
Marcela Bianchi, sostenida por Juan Gabriel Mariotto -número dos de José «Pepe» Albistur en la Secretaría de Medios-desistió de combatir y el viernes pasado se presentó ante Hugo Curto y Jorge Landau para dar de baja su boleta a cambio de que le cedan cuatro congresales provinciales.

• No tuvo la misma suerte -todavía-
Alberto Balestrini que, como efecto colateral del pataleo y renunciamiento a integrar la boleta por la Tercera, vio florecer en La Matanza un polo opositor animado por Raúl Mathiú y el ex intendente Héctor Cozzi. No logró Balestrini desactivar a esos rebeldes, algo que sí consiguieron Juan José Mussi en Berazategui y Mariano West en Moreno.

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