2 de marzo 2001 - 00:00

Insistió De la Rúa en un frío discurso que se crece a 2,5%

El mensaje de Fernando de la Rúa de apertura del período ordinario de sesiones en el Congreso mostró ayer proyectos singulares. Pretende elevar la Oficina Anticorrupción al rango de ministerio para la que necesitará una ley. De la Rúa amenazó convocar a una consulta popular -no vinculante como lo establece la Constitución-, para obligar al Congreso a aprobar la reforma política, hoy en el Senado, sin que nadie la discuta. En los dos casos ni el titular de Justicia ni tampoco Federico Storani conocían los anuncios. Otro proyecto sí responde a una demanda social: pidió una ley que modifique, o derogue, la controvertida norma penal del "2x1" para los detenidos sin condena firme.

Insistió De la Rúa en un frío discurso que se crece a 2,5%
Apenas unos pocos aplausos enmarcaron el discurso presidencial que abrió ayer el nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso, que fue recibido en un clima frío por parte de los diputados y senadores que asistieron a la segunda Asamblea Legislativa encabezada por Fernando de la Rúa.

No despertó mucho entusiasmo la pormenorizada descripción de los actos de gobierno y de los objetivos de gestión para este año que desgranó el jefe del Estado en el renovado recinto de la Cámara baja. Además del esperable autoelogio, el Presidente limitó el interés de la pieza oratoria a cuatro anuncios: 1) que quiere crear un ministerio anticorrupción; 2) que quiere convocar a un referéndum para decidir un recorte del gasto en política; 3) que insistirá en derogar la ley del «2x1»; 4) insistió en que la economía crecerá a 2,5 % en 2001 como está previsto en el presupuesto. Todo lo demás pareció retórica y ya conocido. Los dos primeros anuncios sorprendieron a los ministros de las respectivas áreas (Federico Storani y Jorge de la Rúa). (Ver notas aparte.)

Poco apoyo

El dato de mayor relevancia para el Presidente fue que la falta de apoyo a su discurso también se notó en las filas de la propia Alianza, más precisamente en el Frepaso, aunque también en algunos radicales. Es más, el núcleo de legisladores más críticos con el gobierno no aplaudió ni siquiera una vez, como fue el caso de Alicia Castro, Eduardo Macaluse y Ramón Torres Molina, a quienes se sumó el socialista democrático Alfredo Bravo.

La frialdad que provino de algunos radicales, a quienes no se los vio demasiado entusiasmados para aplaudir u ovacionar a su presidente, se reflejó incluso en miradas de asombro que lanzaban hacia aquellos que mostraban su apoyo a la gestión oficial.

De la Rúa
apeló a la prosa de arte para llamar a los argentinos a «sacudir el pesimismo» y lograr un «consenso nacional» para iniciar la recuperación económica, e hizo propuestas para intensificar la lucha contra la corrupción y reducir los costos de la política.

En un discurso se quejó de que 2000 «fue un año difícil», aunque se mostró «optimista» sobre las posibilidades del país de salir del estancamiento económico que arrastra desde 1998. «Estoy empeñado en cumplir con el objetivo de iniciar un camino de crecimiento con equidad. Sacudamos el pesimismo, evitemos las pequeñeces y reemplacemos la mezquindad por una actitud solidaria y comprometida», exhortó.

Añadió que el sistema financiero argentino
«es muy sólido» y que la convertibilidad entre el peso y el dólar estadounidense «está fuerte y garantizada».

El primer mandatario no hizo referencia, durante su discurso, a la crisis política que sufrieron su administración y la Alianza con la renuncia del ex vicepresidente
Carlos Chacho Alvarez el año pasado y prefirió hablar del «crecimiento» que, estimó, será «sostenido».

Política exterior

En un párrafo aparte, De la Rúa defendió la política exterior argentina en «defensa de los derechos humanos» en América latina, una referencia velada al voto del país ante la ONU sobre Cuba, que provocó fuertes polémicas en el seno de la Alianza.

En materia de política exterior, agregó que la Argentina propondrá en la Tercera Cumbre de las Américas que se ponga una cláusula democrática para que todos los países respeten este sistema de gobierno, parecida a la que tiene el Mercosur. El Presidente indicó también que la Argentina
«ratificará la candidatura de nuestro país como sede de la próxima Cumbre de las Américas, que constituirá la etapa definitoria del proceso ALCA, ejercicio de integración que, junto con las negociaciones con la Unión Europea, son los proyectos más ambiciosos en la materia». De la Rúa resaltó que serán «primordiales» el fortalecimiento del Mercosur para encarar las negociaciones del ALCA y destacó «la elaboración del primer borrador del acuerdo ALCA que incluye disposiciones sustantivas, emergentes de las discusiones técnicas mantenidas por las 34 delegaciones».

«La consolidación de este trabajo permitirá un salto
cualitativo en la negociación hemisférica -en la que el Mercosur participa como un bloque, con una postura única y coordinada-, ya que constituye la base sobre la cual se estructura un proceso de negociación fructífera para nuestro país», agregó.

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