1 de noviembre 2005 - 00:00

Intentan achicar pelea con Uruguay

Los gobiernos argentino y uruguayo buscaron minimizar el conflicto provocado por la equívoca interpretación dada a unas declaraciones del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, a propósito de la instalación de dos plantas papeleras sobre la margen oriental del río Uruguay. Con lenguaje manso, un comunicado de la Cancillería argentina exhortó con severidad a las empresas a parar en la instalación de las plantas, despegando a éstas del gobierno de Tabaré Vázquez.

Desde Buenos Aires se asumió la defensa de la postura entrerriana en cuanto a impedir la instalación de dos fábricas que aseguran que contaminarán el curso inferior del río Uruguay. De allí que el canciller Rafael Bielsa haya dicho en un documento conocido ayer por la tarde a su par oriental que «el gobierno de la República Oriental del Uruguay (...) no ha dado oportuno cumplimiento a lo estipulado en el Estatuto del Río Uruguay, acelere el suministro de información y los trabajos» sobre el impacto ambiental que deben realizarse en torno a la cuestionada radicación de las papeleras en la ciudad uruguaya de Fray Bentos.

Todo esto después de haber afirmado que la Argentina «reitera su firme decisión, en cumplimiento de las precisas instrucciones dadas por el señor presidente de la Nación» de llevar adelante « todas las acciones y recursos tendientes a garantizar la mejor defensa de la calidad mediaombiental del río Uruguay, del territorio y de la población de la provincia de Entre Ríos».

• Respaldo

El gobierno argentino salió así a respaldar al gobernador Busti, quien había provocado la reacción de las autoridades uruguayas con una declaración, que según afirmó luego el mandatario provincial, fue mal interpretada. «El gobierno está plenamente convencido de que las autoridades uruguayas no actúan motivadas por ningún otro 'incentivo' que no sea el de su interpretación de la mejor defensa de sus intereses nacionales, aunque éstos hasta el momento se contradigan con los del gobierno argentino y el pueblo de Entre Ríos», agregó el comunicado emitido ayer por la Cancillería argentina.

No obstante el lenguaje diplomático empleado, el comunicado oficial del Palacio San Martín también insta una vez más a las empresas involucradas a detener el proceso de instalación de las plantas hasta que concluyan los estudios en trámite y los que puedan en el futuro realizarse.

Por su parte, el canciller de Uruguay,
Reinaldo Gargano, aseguró ayer que las declaraciones del gobernador de Entre Ríos «no deterioran las relaciones» entre los pueblos de las dos naciones. Gargano indicó, en declaraciones formuladas en Montevideo, que mantuvo varias conversaciones en las últimas horas con Bielsa, y expresó su esperanza de que esas gestiones conduzcan a buen puerto.

De este modo, el canciller de Uruguay también buscó minimizar la disputa que ambos países mantienen en relación con la instalación de dos plantas papeleras en la localidad uruguaya de Fray Bentos, frente a la ciudadentrerriana de Gualeguaychú, ante los temores de que esas fábricas produzcan una grave contaminación de las aguas del río Uruguay.

Las recientes declaraciones de Busti acerca de que habría
«incentivos» que impulsan al gobierno de Uruguay a seguir con la construcción de las plantas, provocaron un rechazo de las autoridades del país oriental, que las consideraron «un agravio».

Posteriormente Busti precisó-que con su afirmación sólo se refería al interés económico que esas plantas tienen para Uruguay, y dijo que de ninguna manera ponía en tela de juicio la honorabilidad de los funcionarios de ese país.

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