29 de diciembre 2004 - 00:00

Interna: no toca ley para evitar un cisma

Eduardo Duhalde encapsuló el plan para arrebatarle a Felipe Solá el poder para diseñar el calendario electoral. Pero es sólo un respiro: más temprano que tarde -¿bajo los calores de enero?- el duhaldismo empujará ese proyecto clave en su táctica para arrinconar al gobernador.

El lunes, Duhalde había ordenado presentar y votar esta semana una reforma de la Ley de Internas -que fija elecciones abiertas, obligatorias y simultáneas para todos los partidos- para restituir a la mesa del PJ el manejo de los resortes de la primaria partidaria. Se combinaron dos factores para que, al final, el ex presidente ordenara adormecer esa embestida:

1
- Duhalde no quiso mezclar agua con aceite. La jornada de ayer en La Plata arrancó con una agenda maratónica para los legisladores que debían tratar un paquete de proyectos del Ejecutivo, entre ellos el Prepuesto 2005 que envió Solá y provoca escozor entre los duhaldistas y en la oposición porque otorga al gobernador «superpoderes» para disponer, a su antojo, el destino de las jugosas partidas de obligaciones del Tesoro y créditos de emergencia (que varían entre 2.000 millones y 5.000 millones según el interesado que presente la cifra). En Diputados, el duhaldismo advertía que dejar esa «caja» en manos de Solá, ante la inminencia de una disputa interna, es casi un suicidio. Durante todo el día batallaron con funcionarios de Economía para negociar y, anoche, se disponían a votar un Presupuesto retocado que obligaría a Solá a pedir autorización a la Legislatura para «destinar» esas partidas especiales. En ese embrollo, avanzar con la reforma de la Ley de Internas era inapropiado.

2
- Pero la impasse fijada no fue sólo producto de una epidemia de moderación entre los duhaldistas: esa ley ponía al PJ al borde de la ruptura y, ni aun así, el ex presidente tenía garantizado que podría imponer su voluntad. El felipismo de diputados -que nuclea a entre 14 y 19 legisladores- avisó al mediodía que no votaría el proyecto duhaldista, y un mensaje parecido hicieron circulan los aliados de Solá en el Senado. Pero hubo un detalle adicional: a pesar de que la UCR oficial, el ARI, el PAUFE de Luis Patti y el Frepobo de Aldo Rico (todos fueron víctimas de un calendario manoseado por el PJ en 2003 que convocó las internas 210 días antes de la general) estarían en sintonía con el proyecto que redactó Isidoro Laso, los radicales rebeldes del Grupo Olavarría (que suman 6 senadores y 7 diputados) se alinearon con el gobernador y, sumando los votos compartidos, le quitarían al PJ duhaldista la posibilidad de tener los 2/ 3 necesarios para tratar, primero el proyecto sobre tablas -como fue la idea original- y luego, con el mismo número, rechazar un cantado veto de Solá. Ante ese panorama, la frontera entre una maniobra exitosa y un fracaso estruendoso tenía el grosor de un pelo. Y Duhalde no puede permitirse un derrape de costo imprevisible.

• Menos chances

La gambeta de los díscolos no responde a un ataque espontáneo de antiduhaldismo o pro felipismo. Es más simple: si las internas vuelven a quedar bajo el manejo de los partidos, en un eventual enfrentamiento con el eje Leopoldo Moreau-Federico Storani sus chances se reducirían drásticamente.

Como Duhalde, Moreau y Storani -sobre todo el primero- están doctorados en el hojeo de padrones, el despliegue de fiscales y demás artimañas electorales.

Entonces, el derrumbe de la interna abiertaperjudicaría también al Grupo Olavarría. Por eso, sus delegados en la Legislatura -José Eseverri, Alberto Conde, Silvia Crocco y Juan Pedro Tunessi, entre otros- salieron ayer a reprochar la intentona duhaldista.

No fue la única incursión extrapartidaria a favor de Solá. El piquetero oficial
Luis D'Elía invitó al gobernador a «abrir la tranquera» para que, en paralelo al peronismo, encabece un eje transversal. «Nosotros no nos vamos a meter en la interna del PJ», dijo D'Elía, metiéndose.

Como
D'Elía, que es diputado provincial, otro transversal -Rubén Luces, del Frente para la Victoria- apoyaría la postura felipista respecto de la Ley de Internas abiertas.

Pero el congelamiento temporal de ese proyecto no amaina otras acciones:
ayer, acalorados, los duhaldistas continuaron colectando firmas para el documento fundacional de la Agrupación Lealtad que tiene como fecha oficial de difusión, el jueves 30. Podría demorarse.

Sección por sección, los delegados de
Duhalde reman para cumplir con el pedido de su jefe: que figuren entre 8 y 10 dirigentes -de todo rango, desde diputados nacionales hasta concejales- por cada uno de los 134 distritos de la provincia de Buenos Aires.

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