Rafael Bielsa no concurrió ayer a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado -como estaba prometido- para informar sobre las acciones que el país siguió adelante frente a la inclusión de las islas Malvinas como territorio británico en la futura Constitución de la Unión Europea. Ramón Puerta, Mario Losada y otros siete senadores -de los 11 que integran esa comisión- lo esperaban junto a un grupo de diputados que habían pedido permiso para presenciar la declaración del canciller argumentando, como lo hizo Mario Cafiero: « Senador venimos acá porque por lo menos algún funcionario viene a esta cámara, pero allá no van ni los directores de área». Pero finalmente todo quedó en frustración cuando se conocieron dos comunicados -del bloque PJ y la comisión- dando por levantada la reunión ante la imposibilidad de los senadores que debían viajar con urgencia a sus provincias ante los festejos por el 25 de Mayo. Hasta allí la versión oficial.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero, si en realidad había senadores suficientes -como se pudo constatar ayer- y no existía, en origen, oposición del gobierno a que Bielsa diera explicaciones sobre el caso Malvinas -al punto de que la propia Cristina Kirchner impulsó su citación en el recinto la noche que se votó el pedido de informes sobre el tema a la Cancillería en medio de acusaciones de la oposición-, ¿por qué se frenó a último momento una exposición que el canciller ya tenía preparada, complicando aun más las relaciones del Ejecutivo con el Congreso? Varias explicaciones se dieron ayer.
• El propio vocero de Bielsa confirmó ayer que el canciller estaba listo para concurrir al Senado. De hecho, por la mañana se había encontrado con Néstor Kirchner en la Casa Rosada para hacer un último repaso a las respuestas que daría ante los senadores. No parecía, entonces, que quisiera esquivar las acusaciones de inactividad frente al reconocimiento implícito que la Comunidad Europea está haciendo de la soberanía británica en Malvinas al incluirla como territorio alcanzado por su Constitución.
• Tampoco iba a esquivar Bielsa la acusación del socialista Rubén Giustiniani, quizá la más complicada, cuando en el recinto recordó que durante un encuentro en Madrid con el canciller español, Miguel Moratino, éste le había confiado que el gobierno argentino no había presentado ningún pedido a España antes o después que ese país, principal inversor en la Argentina, sometiera la Constitución europea a referendo.
De hecho el vocero del Canciller, Oscar Feito, confirmó a este diario haber estado presente en el momento en que Miguel Pichetto, jefe del bloque peronista del Senado, le comunicaba a su jefe por teléfono ayer a las 13.30 que la reunión prevista para las 16 se suspendía por falta de quórum en Relaciones Exteriores.
• Pichetto tenía preparado el comunicado de postergación de la visita de Bielsa desde la noche anterior. Y cuando llamó a Bielsa había suficiente cantidad de senadores en el Palacio -9 sobre los 11 que integran la comisión- como para recibir al canciller. De hecho, Puerta volvió a las apuradas de Colombia, adonde había viajado acompañando a Daniel Scioli, para estar presente en una reunión con el canciller que el Senado consideraba clave por la crisis que se había desatado con la oposición. Sólo que entre el encuentro de Bielsa con Kirchner por la mañana y la decisión de suspender la reunión de comisión se tomaron otras decisiones.
• En una semana de alta exposición de Kirchner en los medios el gobierno no quería colar alguna mala noticia en medio de un panorama apacible. De haberse complicado la polémica entre Bielsa y los senadores Kirchner habría tenido que compartir hoy el anuncio de los festejos en Santiago del Estero por los dos años de su mandato y el 25 de Mayo con la polémica por las fallas en torno al caso Malvinas.: «No puede haber temas complicados en una semana de buenas noticias», habría sido la orden que recibieron los senadores, según fuentes indubitables en el Congreso.
• Lo que no se entiende ante esa «decisión política» es una suspensión cuando en realidad nada hacía entrever que la reunión de comisión pudiera transformarse en escándalo. Giustiani -uno de los acusadores- ya había anticipado que sólo pretendía esclarecer las declaraciones de Moratino, Cristina Kirchner había ratificado su presencia en la reunión y Eduardo Menem había decidido quedarse en la La Rioja y bajarle así la presión al asunto.
Dejá tu comentario