16 de enero 2026 - 13:50

El Gobierno reabrió la mesa política y define hasta dónde ceder para aprobar la reforma laboral

En la primera reunión del año, la mesa política del oficialismo debatió la estrategia para avanzar con la reforma laboral. Gobernadores, concesiones y el dilema entre preservar el núcleo del proyecto o asegurar los votos dominaron la discusión.

El Gobierno reunió a su mesa política para avanzar en la reforma laboral. 

El Gobierno reunió a su mesa política para avanzar en la reforma laboral. 

La Casa Rosada reunió este viernes, por primera vez en el año, a su mesa política con un objetivo central: definir la estrategia para intentar aprobar la reforma laboral en el Congreso. La reunión se organizó después del breve receso vacacional y busca poner orden en un proyecto que enfrentará resistencias legislativas y políticas en las próximas semanas.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó el encuentro en Balcarce 50, en el que participaron varios de los principales hombres y mujeres de confianza del presidente Javier Milei, aunque el mandatario no estuvo presente. La idea oficial es consensuar una hoja de ruta para que la iniciativa llegue al recinto con la mayor cantidad de apoyos posibles.

Además de Adorni, estuvieron en la mesa política figuras como la senadora Patricia Bullrich, el ministro del Interior Diego Santilli, el ministro de Economía Luis Caputo, el titular de Diputados Martín Menem y el asesor presidencial Santiago Caputo. Todos ellos tienen un rol activo en la articulación con los bloques propios y con mandatarios provinciales.

Patricia Bullrich Manuel Adorni
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich. 

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich.

Votos, gobernadores y límites: la mesa política del Gobierno entra en modo negociación

Una de las principales cuestiones que se debatieron fue cuántas concesiones está dispuesto a hacer el Gobierno para conseguir los votos necesarios, especialmente de gobernadores que hasta ahora se mostraron dialoguistas pero cautelosos frente al texto original de la reforma.

En particular, varios mandatarios provinciales pusieron reparos sobre artículos del proyecto que podrían reducir la recaudación de fondos coparticipables, lo que introdujo un foco de tensión interna dentro de la mesa política.

El ministro Santilli, que viene liderando contactos con gobernadores durante el verano, expuso los resultados de esas conversaciones y dejó en claro que todavía hay puntos por limar. Desde la Casa Rosada aseguran que la prioridad es conservar el “espíritu de modernización” de la reforma, aunque algunos integrantes del gabinete admiten que podrían incorporar ajustes en áreas sensibles.

Diego Santilli y alfredo cornejo
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto al gobernador mendocino, Alfredo Cornejo. 

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto al gobernador mendocino, Alfredo Cornejo.

La ausencia de Sergio Ziliotto, gobernador de La Pampa, volvió a notarse: el mandatario tenía una reunión pactada con Santilli en Balcarce 50, pero no asistió, esta vez por “cuestiones personales”, según fuentes oficiales. Desde la provincia, en cambio, se habló de “problemas de agenda”. Ambas partes aseguraron que la reunión será reprogramada.

Mientras la mesa política debatía, algunos funcionarios optaron por retirarse antes de que la reunión concluyera, una señal de la intensidad de la discusión interna sobre cómo balancear las demandas de los gobernadores y las prioridades de la Casa Rosada.

Entre concesiones y resistencias, el Gobierno redefine su estrategia para la reforma laboral

El ala más pragmática del Gobierno, representada por Santilli, Bullrich y Menem, sostiene que es más importante lograr que la reforma laboral se convierta en ley, aunque implique ciertos ajustes, siempre que no se altere su núcleo ideológico. En este sector estiman que ya cuentan con al menos 40 apoyos para avanzar en el Senado.

En el otro extremo se ubican figuras como Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, y parte del equipo económico, que se muestran más reticentes a hacer concesiones que puedan diluir el impacto del proyecto, aunque en los últimos días han reconocido que la negociación política será determinante para su futuro.

La fecha tentativa para llevar el proyecto al recinto en la Cámara alta es el 11 de febrero, según trascendió en las reuniones, aunque ese cronograma podría ajustarse según cómo avance la discusión interna y las conversaciones con legisladores provinciales y de distintas fuerzas políticas.

La reunión de este viernes marcó, en definitiva, que la Casa Rosada está dispuesta a poner sobre la mesa los principales ingredientes de su estrategia legislativa: equilibrar el núcleo de la “modernización” que busca el Gobierno con la necesaria construcción de consensos en un Congreso fragmentado y con gobernadores que exigen compensaciones claras antes de comprometer su respaldo.

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