31 de agosto 2007 - 00:00

Kirchner al Sur a decidir listas mirando a Bielsa

Histriónico, Néstor Kirchner buscó contagiar su euforia por la inminencia de un «milagro» inesperado: los sondeos mostraban a Rafael Bielsa a una distancia «remontable» de Hermes Binner que, especuló, se «puede» acortar por el efecto de su presencia y la de su esposa en la provincia.

Antes de partir, ayer, hacia Río Negro, el Presidente cotejó los últimos números que ubican a su ex canciller entre 6 y 9 puntos debajo de Binner aunque con el socialista «en baja» y Bielsa «creciendo» y una incógnita sobre cómo jugará la estructura del PJ.

Es la tesis que en 2005 expuso Agustín Rossi y consiste en suponer que si «todos» los alcaldes peronistas «juegan» para Bielsa, el resultado se podría revertir. A Rossi no le alcanzó: quedó 9 puntos abajo; ¿logrará Bielsa que la tropa peronista «mueva» su boleta?

Así y todo, anoche en Casa Rosada, se apuraban por amortiguar las expectativas sobre un eventual triunfo que hace 15 días nadie considera posible.

Ni hablar seis meses atrás cuando la Casa Rosada acordó con José Manuel de la Sota que convoque las elecciones provinciales el 2 de setiembre para «neutralizar» con un festejo propio, de Schiaretti o Luis Juez, la por entonces segura victoria de Binner.

  • Enclaustrados

    Ayer, sediento de una buena noticia real -no la inflación versión Moreno o el triunfo obvio en Tucumánque corte la racha de malos tragos, el patagónico se enclaustró en El Calafate, junto a Cristina Kirchner, a la espera de un anochecer «milagroso» en Santa Fe.

    Un largo weekend, que comenzó ayer luego de un acto del matrimonio en General Roca, y se extenderá hasta el domingo a mediatarde cuando el Presidente y la aspirante a sucesora regresen a la Quinta de Olivos. Si Bielsa sorprende, ambos volarían a Santa Fe.

    El fin de semana matrimonial, en la exclusiva tierra santa K, coincidirá con la última escala electoral potente antes de la presidencial del 28 de octubre: el domingo votan Santa Fe y Córdoba, donde pulsean Juan Schiaretti y Juez, en teoría dos delegados kirchneristas.

    Las encuestas que revisó Kirchner sobre Córdoba colocan al vicegobernador entre 5 y 10 puntos arriba de Juez, quien se quejó porque la Casa Rosada le mezquinó apoyo. «Si me bancaban, ganaba», se confesó el ex fiscal, sin ánimo para el humor, entre amigos.

  • Definición

    El weekend será, además, una parada lejos del ruido y los revoloteos incómodos, para que Kirchner defina el dibujo electoral del 28-10 que tiene fecha perentoria: el 8 de setiembre a la media-noche vence el plazo para inscribir las boletas de candidatos de todo el país.

    No es la elección presidencial -nadie, salvo algunas voces de la oposición, contempla la alternativa de que Cristina deba ir a ballottage: en Casa Rosada insisten con ubicar a Roberto Lavagna en segundo lugar, por encima de Elisa Carriólo que debe atender el Presidente sino las boletas nacionales de los 24 distritos que el 28 elegirán 128 diputados y 24 senadores.

    El retiro en familia, Kirchner lo dedicará a bosquejar esas tiras. Será un ejercicio on line con Alberto Fernández, quien dedicó buena parte de las últimas dos semanas a escuchar las demandas y ofertas de las tribus, puras y satélites, que orbitan a Kirchner.

    Se comentó, incluso, que el jefe de Gabinete podría viajar a El Calafate. Anoche, a su lado, decían que tenía agenda programada para hoy.

    La boleta bonaerense, que renueva 35 bancas de las que Kirchner plantea obtener entre 18 y 22, el caso porteño -dos listas K: en una, Carlos Tomada; en otra, Miguel Bonasso; para el Senado con Filmus irían María Laura Leguizamón o Mercedes Marcó del Pont, aunque sigue dando vueltas el nombre de Vilma Ibarra-, y la boleta cordobesa, donde quiere un hueco Ricardo Jaime, conforman un eje particularmente sensible.
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