10 de noviembre 2004 - 00:00

Kirchner bendijo a Cafiero para multipartidaria latina

Antonio Cafiero
Antonio Cafiero
«Está bien, que sea Cafiero», bendijo Néstor Kirchner y coronó la entronización del veterano senador en la Copppal, núcleo que con criterio ideológico difuso reúne a 58 partidos latinoamericanos y desde mayo próximo, si no estalla una tormenta, presidirá un argentino.

Para Antonio Cafiero es, en cierto punto, una revancha tardía: logrará lo que Carlos Menem intentó a principios de los años '90, cuando, a partir del entramado que tejió José Luis Manzano, reunió a la Copppal en el Hotel Bauen para quedarse con ese trono latino.

Pero, en masiva sintonía, el grueso de los delegados partidarios abortó esa opción con el argumento de que no era saludable que un presidente en ejercicio asuma el mando del organismo. Desde entonces, la Copppal prácticamente desapareció de la agenda criolla.

Kirchner
volvió a abrirle la puerta. Ayer, escoltado por Alberto Fernández, Oscar Parrilli y Eduardo Camaño (como delegado del PJ), recibió en la Casa Rosada a una delegación encabeza por Gustavo Carvajal Moreno, número dos de la Copppal, dirigente del PRI mexicano, quien se encargó de postular a Cafiero.

«Hay unanimidad en que la próxima presidencia recaiga en la Argentina y en el partido más importante, el peronismo», prologó Carvajal antes de, con cautela, mencionar el nombre del bonaerense.

-No nos queremos entrometer en temas internos, pero Cafiero nos parece la figura indicada -se zambulló, finalmente, el mexicano Carvajal.

-Está bien, que vaya Cafiero -apoyó, sin agregados, Kirchner.

En ese momento, el senador se debe de haber tentado con pedirle al Presidente que amplíe su aval a un rubro que le interesa mucho más:
conseguir un lugar en las listas legislativas del PJ bonaerense para el año próximo, cuando se vence su mandato en la Cámara alta.

• Elección

Pero Kirchner cambió de tema y eligió a Carlos Baraibar, delegado del Frente Amplio en la Copppal, como interlocutor para elogiar el triunfo de Tabaré Vázquez en Uruguay. «Nosotros contribuimos porque la mayoría de los uruguayos residentes en la Argentina votaron a Tabaré», dijo, con una sonrisa.

Y para cerrar el capítulo oriental, deslizó una pulla contra
Jorge Batlle. «Es muy bueno el triunfo para la Argentina y para toda Latinoamérica porque vamos a volver a tener un presidente con el que estamos en sintonía.» No todos los presentes ligaron el comentario presidencial con el incidente que desató la locuacidad de Batlle dos años atrás.

Volviendo a la postulación de
Cafiero, Kirchner también hubiese preferido que la oferta de la delegación latinoamericana refiera a otro nombre y otro destino: que apunte a la OEA e incluya a su vicecanciller, Jorge Taiana, como reemplazo del hondureño Andrés Rodríguez.

Taiana
surgió como candidato para la sucesión de Rodríguez -que tuvo que renunciar a la presidencia de ese cuerpo implicado en denuncias de corrupción en su país-, pero enfrente tiene a un contrincante propuesto por Estados Unidos, el salvadoreño Francisco Flores.

El vicecanciller tiene otra traba. Aunque no hay una regla escrita, es costumbre que el mando de la OEA reacaiga sobre un ex presidente.
Taiana, obvio, no lo es; Flores sí. Hay, para completar un triunviro, un tercer postulante: el panameño Arístides Royo.

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