20 de febrero 2003 - 00:00

Kirchner insistió en nacionalizar servicios

Néstor Kirchner anunció ayer, ante un grupo selecto de empresarios, que una de las primeras medidas que tomará si eventualmente llega a la presidencia sería revisar todos los contratos de concesiones y privatizaciones realizadas durante la década del '90. Para esto, quiere relanzar, tal como lo hizo fallidamente la Alianza hace menos de dos años, los entes de control, ubicando en los puestos principales a nuevos funcionarios más proclives a cuestionar y multar a los responsables del funcionamiento de los servicios públicos. Además, anunció ayer que quiere revisar «sin perder un día» la rentabilidad que tuvieron las empresas privatizadas durante los últimos años, cruzando ese dato con las inversiones realizadas. Sólo dentro de este marco, y como un tema menor y secundario, Kirchner aceptaría negociar la situación de las tarifas.

•Intención

Colaboradores cercanos del gobernador de Santa Cruz aseguran que, en realidad, la intención de Kirchner va más allá de estos anuncios más o menos violentos. Lo que el candidato buscaría es que, dentro de un proceso más o menos rápido, se reemplace la mayoría de las empresas de origen extranjero que operen servicios públicos por compañías de capital nacional. «Concesión caída o que presta un mal servicio, concesión que pasa íntegramente a un grupo local», dijo a este diario un muy cercano colaborador de Kirchner al hablar sobre la visión del patagónico sobre el futuro de los servicios públicos. Incluso la fuente aseguró que en una eventual presidencia de este candidato se avanzaría en el seguimiento cercano de la situación de los principales concesionarios y operadores extranjeros en sus países de origen, «para que no pase lo mismo que Enron hizo en la provincia de Buenos Aires con el agua». En la mira de Kirchner estarían varias empresas del sector energético de capitales especialmente norteamericanos, italianos y españoles que en sus países estarían viviendo procesos de reestructuración; y que en la visión del candidato deberían estar manejadas por capitales argentinos, sin importar si están en situación económica mejor o peor los actuales concesionarios.

Kirchner deslizó, además, que, para lograr este fin de mediano y largo plazo, no piensa en recortar o retirar subsidios, como en el caso de los ferrocarriles (que paradójicamente en su mayoría están en manos de capitales argentinos, más allá de tener en algunos casos operadores extranjeros).

La idea del hombre de la Patagonia es la de comenzar con este proceso precisamente con los ferrocarriles, dada la mala fama que en su visión tienen los concesionarios actualmente y que quiso capitalizar erradamente con una propuesta original de reestatización del servicio, continuando con los peajes (donde hay capitales españoles), para pasar luego a su objetivo mayor de lograr un trasvasamiento de capitales extranjeros a nacionales en la energía en general.

•Exposición

El candidato favorito de Eduardo Duhalde dio ayer públicamente varias de estas ideas, en un encuentro en la Casa de la Provincia de Santa Cruz en la Capital Federal con varios representantes de empresas de capital nacional. Escucharon y hablaron con Kirchner Sergio Einaudi (Techint), José Cartellone (Cartellone Construcciones), Luis Cedrola (Arcor), Aldo Roggio (Roggio), Julián Astolfoni (Nordelta), Sebastián Bagó (Laboratorios Bagó) y Enrique Wagner (Esuco), entre otros potenciales interesados.

Luego de la reunión, y en una breve cruzada radial, Kirchner sólo dijo públicamente que su interés se concentra en renegociar los contratos de todas las empresas de servicios públicos privatizados, «para tratar de solucionar los problemas de aquellos que funcionan mal». Incluso aseguró que este tipo de políticas debe comenzar ya dentro del gobierno de Eduardo Duhalde «para no perder un solo día». Elípticamente, reconoció que una de las bases de su plan económico eventual es la de
«consolidación del empresariado nacional».

Donde los representantes de estas empresas locales y Kirchner no se pusieron de acuerdo, tal como les pasó en el mismo escenario a los delegados de la Unión Industrial Argentina (UIA), es en la visión del candidato sobre el tipo de cambio. Ayer, los empresarios que visitaron al patagónico militaron en la corriente que reclama un dólar alto como condición para mantener el crecimiento y garantizar una salida de la reactivación. Sin embargo, Kirchner volvió a defender un dólar «moderado» y generado por un tipo de cambio flotante que «no fije el gobierno», sino el mercado. No lo dijo públicamente, pero cerca del candidato aseguran que éste abona la teoría de que el nivel actual del dólar genera un retraso en el salario real y esconde inflación potencial para el mediano plazo, precisamente cuando a él le tocaría gobernar si gana las elecciones.

Kirchner cerró el encuentro con algunos clásicos de su programa económico. Habló nuevamente de la creación de un Banco Nacional de Desarrollo (BANADE) que preste dinero a la industria, sin aclarar de dónde puede salir el dinero para financiarlo. Dijo que sueña con una banca pública activa y un rol del Estado que tenga el poder de direccionar la inversión, y habló de potenciar las exportaciones primarias en nuevos mercados como motor del desarrollo.

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