25 de junio 2003 - 00:00

Kirchner irá en setiembre dos veces a Estados Unidos

El gobierno de los Estados Unidos le confirmó ayer a la Argentina que George W. Bush recibirá a Néstor Kirchner en la primera semana de setiembre próximo, muy probablemente el jueves 4 de ese mes, para una visita de Estado. La fecha la había adelantado este diario hace dos semanas cuando estuvo en el país Colin Powell, pero la novedad que dio ayer la Cancillería es que se tratará no de una visita común sino «de Estado», es decir una reunión de trabajo de los gabinetes de los dos países.

En esa cumbre en la Casa Blanca, por tratarse de una reunión de esas características, deberán firmarse acuerdos previamente negociados entre ahora y esa fecha por los funcionarios de los dos país.

El interés principal de Washington es escuchar una respuesta de Buenos Aires que le traduzca en hechos las palabras de Kirchner cuando ha dicho que actuará en la lucha contra el terrorismo internacional. Este pronunciamiento ha sido clave en la modificación a favor de la percepción de Washington sobre el nuevo gobierno y lavó la mala imagen de la nueva administración luego de la semana inicial marcada por la batucada castro-chavista.

•Propuestas

La Argentina está dispuesta hasta ahora en acompañar esa pelea contra el terrorismo islámico en el marco de lo que ordena la ONU, pero Estados Unidos quiere escuchar propuestas sobre seguridad regional como en la llamada Triple Frontera.

Nadie cree que no haya acuerdo en este terreno, algo que puede habilitar la charla sobre otros temas.

• Washington quiere cerrar algún tipo de cronograma para la firma por la Argentina y los demás países del Mercosur de un tratado de libre comercio con EE.UU. o -algo menos probable en fecha cierta-con la totalidad de los países del continente en torno al sistema de la Iniciativa para las Américas (mercado común continental).

• En punto a los negocios, el reclamo principal de Washington es que la Argentina reforme la ley de patentes para que deje se proteger a la industria farmacéutica local y también que modifique el régimen de represión a la piratería en entretenimientos e informática.

• El propósito de la Argentina es lograr que EE.UU. abra sus fronteras para el ingreso de un listado de cerca de veinte productos pendientes de autorización para exportar desde la Argentina, en cabeza de los cuales está el jugo de limón, miel y acero. Entre los reclamos que tienen menos posibilidades de prosperar ante Washington figura la eliminación de los subsidios al agro que mantiene la legislación de los EE.UU. y que impiden el libre mercado.

• También reclamará ante las autoridades estadounidenses que se elimine la visa para ingresar a ese país por parte de los ciudadanos argentinos, un régimen que rigió durante la década de los años '90 pero que Washington eliminó para evitar la inmigración ilegal.

• Hay acuerdo con Washington en firmar una posición común en torno a la liberación del comercio de productos agrícolas modificados genéticamente.

Este no será el único viaje a EE.UU. ya que
Kirchner ha pedido le preparen una segunda visita, ahora a Nueva York, para participar como orador en la asamblea general de las Naciones Unidas. Esta intervención es casi de rutina para cualquier presidente que pida el micrófono, que se concede en turnos alfabéticos. Sin embargo, y para un presidente que se siente forzado a sobreactuar el cargo en todo lo que sea simbólico y gesticular, hablar desde la ONU no es algo despreciable: lo transmite la CNN en español, lo recogen las agencias internacionales, lo replican las locales y queda un testimonio gráfico impresionante, hablar desde el podio de U Thant, Dag Hamarskjold y el trajinado Koffi Annan.

En ese discurso al mundo
Kirchner tendrá la oportunidad, otra, que el destino le ha negado y que tuvo Lula en Porto Alegre y Davos en el primer mes de su administración. En el discurso que ya mandó a que le preparen los expertos en organismos internacionales de la Cancillería, resumirá su visión del pasado y del futuro de la Argentina, el modo de inserción en mundo y buscará colocarse en un lugar que cree la condición humana le debe. Cree, por ejemplo, que eso no se lo están dando sus amigos de la llamada «tercera vía», que lo han sumado a la agenda de la cumbre el Londres de julio próximo pero aún no lo han incorporado al programa oficial.

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