Kirchner presiona en UCR por alianzas libres
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Gustavo Posse
Es decir: que no salten de la UCR al Frente para la Victoria (FpV). «Kirchner no quiere 'Eseverris' que dejen el partidosino radicales que desde su lugar y respetando su postura e historia partidaria, apoyen su proyecto nacional», explican desde el kirchnerismo.
Sobran los ejemplos. Julio Cobos y Gustavo Posse, gobernador de Mendoza y alcalde de San Isidro, establecieron una sintonía fina con el gobierno sin por eso dejar de lado su perfil radical. Hacia esa dirección se mueve la expectativa del Presidente.
Por ese motivo, las pretensiones del gobierno son que sus aliados en la UCR lleven a la Convención Nacional partidaria que se realizará en Rosario el 25 y 26 de agosto el debate de la libertad de alianzas.
Puntualmente, la intención del kirchnerismo es que los gobernadores e intendentes radicales puedan disponer a su antojo de maniobrabilidad para sellar acuerdos electorales en 2007, sin tener que ser aprobados sus pactos por los comités partidarios.
Especulan, claro, que gobernadores y alcaldes saldrán en manada a pedir acompañar a Kirchner. Recuerdan la reunióncon mandatarios y la visitade 40 intendentes, que llegaron a la Casa Rosada de la mano de Compromiso K, puntualmente de Roberto Porcaro, un radical que empuja el proyecto Kirchner.
Pero los cálculos que hacen en el oficialismo partidario son distintos. La intención del gobierno para que los radicales K impongan un régimen de libertad de conciencia y alianzas chocaría con la postura negativa de la mayoría de las provincias.
Como se sabe, en la Convención están representados los distritos con cuatro delegados cada uno. Según dicen en el Comité Nacional, sólo « cinco o seis provincias» podrían defender esa posición. «El resto prefiere mantener la unidad partidaria», explicó una fuente.
En realidad, el debate de fondo será cómo se posicionará la UCR en las elecciones de 2007, si se alineará con el gobierno o animará un bloque opositor con Lavagna como eventual candidato a presidente.
Esa pulseada genera posturas encontradas entre los gobernadores y buena parte de los 510 intendentes que tiene la UCR en el país, contra las autoridades partidarias que sintonizan con buena parte de los legisladores sin dependencias con sus jefes territoriales.
Entre esos dos grupos se produce un enfrentamiento que estallará en la Convención. El oficialismo de la UCR pro Lavagna ganó la primera disputa: el Comité Federal, reunido semanas atrás, ratificó la postura opositora del radicalismo. Pero nada está del todo definido.




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