15 de noviembre 2005 - 00:00

Kirchner y Solá, ¿con guión diferente ante duhaldistas?

Felipe Solá
Felipe Solá
La recepción amigable que Néstor Kirchner ofreció a José María Díaz Bancalari el miércoles pasado despabiló al duhaldismo que entrevió en aquel gesto un indicio de que transitar «el día después» será menos escarpado de lo que se prenunciaba antes de la elección.

La visita del nicoleño a la Casa Rosada estuvo precedida por un contacto -también distendido- del Presidente con Hugo Curto, intendente de Tres de Febrero, quien a su vez se imagina como «abrepuertas» para otros caciques que el 23/10 apostaron a Chiche Duhalde.

De la mano de Curto (que entabló un vínculo amistoso con Kirchner cuando éste era candidato a presidente), se ven logrando cobijo en la carpa kirchnerista Osvaldo Amieiro de San Fernando, Luis Acuña de Hurlingham y Jesús Cariglino de Malvinas Argentinas.

• Preludio

Kirchner, todavía, no dictó ninguna amnistía, pero en el duhaldismo suponen que los avances de Bancalari y Curto son el preludio de ese perdón que, más tarde, se haría extensivo a otros coroneles y capitanes del PJ bonaerense que permanecieron junto a Eduardo Duhalde.

Sin embargo, como contracara, mientras Kirchner -y algunos de sus enviados- alimenta la teoría de la reconciliación, Felipe Solá alimenta las aspiraciones de quienes levantaron las banderas del Frente para la Victoria en los distritos que gobiernan duhaldistas o ex.

A esa tarea se dedicó el jueves pasado el gobernador cuando recibió, en La Plata, a los jefes del FpV de Tres de Febrero, San Fernando, Hurlingham y Malvinas Argentinas, no casualmente municipios cuyos intendentes -duhaldistas- pujan por obtener una visa oficial.

¿Revela, entonces, un cortocircuito entre Kirchner y Solá?
A simple vista parece obvio, pero kirchneristas y felipistas se apuran en explicar que, en este caso, el Presidente y el gobernador actúan con la misma lógica pero desde posiciones diferentes.

Traducción:
Kirchner priorizó el vínculo institucional que, dicen con exceso de pompa, debe mantenerse inalterable a pesar de que electoralmente existió un enfrentamiento; Solá, por su parte, en este caso se abocó a reforzar la organicidad del Frente para la Victoria.

Es un argumento, al menos, curioso. Lo cierto es que apenas se enteraron de que
Curto empezó a preparar su regreso y el de sus vecinos Amieiro, Cariglino y Acuña a la Casa Rosada, los jefes del FpV que los enfrentaron en sus pagos chicos corrieron a pedir el auxilio de Solá.

El gobernador intentó tranquilizarlos jurándoles que a pesar de que se restablezca la relación formal con los intendentes duhaldistas,
los «dueños» del kirchnerismo en los distritos duhaldistas serán los dirigentes que compitieron por el Frente para la Victoria.

«Acá hubo un resultado electoral: ganó el Frente y perdió el PJ. Nosotros somos el Frente y ellos el PJ. Si no mantenemos eso, y ahora decimos que somos todos lo mismo, nos equivocamos y engañamos a la gente»,
les dijo el gobernador, en voz alta para que lo escuchen en Olivos.

El mensaje lo registraron el jueves, en La Plata, los concejales
Eduardo D'Amico y Juan Braciaventi, de Hurlingham; Luis Vivona e Irma Farese de Malvinas, Juan Estanciero y Augusto Briceño de San Fernando, y Luis Martinelli y Alfredo Braca de Tres de Febrero.

• Seguridad

No es un dato menor: en esos cuatro distritos, los dirigentes del Frente para la Victoria aseguran que están en condiciones de imponer a los presidentes de los concejos deliberantes lo que transparentaría, más allá del resultado, el impacto político del 23/10.

Además, está claro, más de uno imagina ese avance como un paso previo para pelearle, en 2007, la intendencia a los jefes históricos del peronismo.

Pero nada, todavía, está cerrado. No sólo
Kirchner recibe a duhaldistas emblemáticos como Bancalari, sino que también sus escuderos -desde ministros hasta secretarios- se reúnen más de lo que se cuenta con legisladores y dirigentes del PJ bonaerense.

«Hablen con todos. Pero no quiero a ninguno acá»,
dicen que Kirchner declaró abierto el libro de pases. ¿Chocarán el Presidente y Solá sobre la forma, los tiempos y los actores del reciclaje duhaldista? Salvo que sea una táctica consensuada, por ahora parece que sí.

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