5 de febrero 2004 - 00:00

Kirchner ya tiene obediencia debida para ley laboral

Néstor Kirchner se aseguró ayer la obediencia absolutadel Congreso en la sanciónde la ley de derogación y modificación de la reforma laboral. El peronismo reaccionó en ambas Cámaras ratificando el cronograma de votación pedido por el gobierno y hasta los radicales, aunque protestando por la falta de información, anunciaron que estarán presentes en las sesiones y votarán la ley. Nadie se animó ayer en el peronismo a cuestionar la modificación a la ley laboral: «Es el único tema que se puede llegar a tratar en extraordinarias.Acá la situación hoy es clara: somos soldados, nosotros votamos lo que nos manda el Presidente», dijo sin ninguna vergüenza a este diario uno de los integrantes de la mesa de conducción del peronismo en el Senado.

En la Comisión de Legislación Laboral de Diputados, que deberá tratar el tema en tiempo récord una vez que sea sancionado en el Senado, corren aires similares: «Si el gobierno envía una ley que viene a limpiar el honor de un Parlamento acusado de sobornos, mandada por un presidente que tiene 80% de popularidad y con acuerdo de los sindicatos, todos van a hacer cola para levantar la mano», confirmaron.

La preocupación que comenzó a circular en una minoría de legisladores, como siempre la única que se cuestiona la trascendencia que puede tener este tipo de temas, es que nadie habla en el Congreso del contenido de la norma, sólo de la aprobación casi a libro cerrado.

•Escribanía

No es un secreto que las Cámaras hace tiempo vienen actuando como una escribanía que sólo certifica por ley lo que decide la Casa Rosada. Pero este efecto se ha multiplicado durante el mandato de Néstor Kirchner. «¿Se acuerdan de Astorgano?», preguntaba ayer un diputado peronista, «Fue el diputado que en el primer gobierno peronista pidió en el recinto que un presupuesto enviado por el Ejecutivo se votara sobre tablas» -es decir, sin despacho de comisión, algo ahora prohibido por la Ley de Administración Financiera del Estado-, y continuó: «Un radical le dijo en el recinto 'Eso es una barbaridad' y Astorgano contestó: 'Si lo mandó el general Perón debe estar bien hecho'», graficó.

Mientras el PJ se encolumna detrás de los deseos del Presidente, los bloques de diputadosy senadores del radicalismo entraron en erupción por la falta de información: «Queremos que Kirchner deje de legislar a través de la prensa. No se puede legislar por medio de borradores que desconocemos», dijeron ayer en un comunicado Mario Losada y Horacio Pernasetti.

•Acompañantes

Pero mas allá de los gritos, los radicales aclararon que «si el gobierno quiere que tratemos la reforma laboral, y otros temas, que envíe los proyectos y convoque a sesiones extraordinarias». Fuera de las declaraciones, los radicales están convencidos de acompañar el proyecto de derogación y modificar de la ley laboral.

Así, salvo los radicales, aunque con compromiso igual de concurrencia, nadie preguntó qué contiene ese famoso borrador de la ley negociado por el gobierno con sindicatos y empresarios -al que sólo accedieron por la prensa-pero que, al parecer, estuvodefinido por
Kirchner desdemucho antes que Carlos Tomada sentara a todos los sectores a su mesa del Ministerio de Economía. Pareció ayer que no importaba tanto reducir el período de prueba, eliminar topes a las indemnizaciones, complicar la situación de los convenios colectivos estableciendo el principio de ley más beneficiosa o hasta dar más poder al Ministerio de Trabajo en esas negociaciones.

Tampoco cuestionan ni
Miguel Pichetto ni José María Díaz Bancalari, quienes recibieron instrucciones de la Rosada el martes pasado acerca del cronograma de votación, sobre la celeridad en los tiempos de aprobación. El gobierno sueña con sancionar la ley en el Senado el 18 de febrero y se ha pedido que al día siguiente haga lo mismo Diputados. Aunque ese anhelo no se cumpla al dedillo, ayer se dio por descontado que la derogación y modificación de la reforma laboral será ley en la primera semana de marzo, sin importar si afectará o no la generación de empleos o el costo de las empresas.

Rige sólo en el Congreso la necesidad de dar una señal, mediática en este caso, de reacción ante la historia que
Mario Pontaquarto le está contando a Rodolfo Canicoba Corral sobre los supuestos sobornos.

Lo que venga detrás no parece preocupar demasiado a los legisladores. Para eso tienen una respuesta que el propio gobierno les ha provisto: hacia mediados de año se votará la verdadera reforma laboral del gobierno de
Kirchner, que nadie sabe a ciencia cierta qué contendrá.

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