Kirchnerismo quedó solo para repudiar a Washington
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Ningún
kirchnerista
de Diputados
dejó sola a
Cristina
frente al FBI.
Con fervor,
Agustín
Rossi, Dante
Dovena,
Carlos
Kunkel y
Patricia Fadel
levantaron la
mano ayer
para repudiar
al gobierno
de George
Bush.
«Nos tendieron una trampa. Lo más probable es que Wilson no venga a la Argentina -dijo Rossi-; esto es un expediente armado por el FBI para deteriorar y menoscabar la situación de Venezuela y que las balas repiqueteen en la Argentina. No tenemos que traer a ningún ministro para que informe lo que es obvio». Lo dijo con precisión repitiendo casi textualmente las declaraciones de Alberto Fernández en las últimas 48 horas sobre el tema.
Si Rossi defendió al gobierno, no podía quedarse atrás José María Díaz Bancalari, con un discurso de lealtad ciega, como siempre le gusta demostrar: «El gobierno no tiene nada que ocultar; es el que ha dado claras demostraciones en el interior y ante el mundo de que somos capaces de construir un proyecto propio». No todos entendieron la relación con el tema.
En el medio también hubo otros cruces, como el de Miguel Bonasso, a quien le pareció «deleznable que algunos miembros de la oposición vayan a buscar información a ese país». Hablaba de Patricia Bullrich, que cual Elisa Carrió tras las cajas sobre lavado de dinero, voló a Miami -regresó ayerpara presenciar las audiencias donde el fiscal Thomas Mulvihill- presentó la acusación elaborada por el FBI.
La oposición no los acompañó. Adrián Pérez, jefe de la Coalición Cívica, junto con su bloque, se opuso y su ex compañero de bancada, Eduardo Macaluse, decidió apoyar la abstención.
El jefe del bloque del ARIAutónomo no descartó la posibilidad de que hubiera una «operación política» de Washington tras el escándalo, pero aclaró que el gobierno argentino «no puede omitir las explicaciones», en referencia a la negativa del oficialismo a llevar al jefe de Gabinete al recinto a declarar: «Omitir esa parte de la realidad es, en parte, mentir. Lo que reclamamos son explicaciones por estos hechos que sucedieron. Se jactaban de que Bush le tomó la rodilla en gesto de amistad, pero vienen ahora a denunciar un ataque político», dijo en el recinto.



