La presión del kirchnerismo por desplazar a José María Díaz Bancalari de la presidencia del bloque PJ -se lo acusa de integrar la lista duhaldista y ser incompatible con el proyecto Kirchner- podría terminar en una ruptura de la bancada. Ningún seguidor de Eduardo Duhalde ni muchos provinciales están dispuestos a apoyar esa pretensión. Pero toda esa guerra bonaerense puede tener un efecto benéfico para el Congreso: ayer se peleaban ambos bandos por intentar sesionar ahora y no pasar así el papelón de entrar en tres semanas de vacaciones después de no haber votado ni una ley en casi un mes. De todas formas, no les será fácil. El Congreso quedará preso mañana de la ola de conflictividad sociolaboral. Los empleados legislativos harán un paro total justo el día que pretendían sesionar.
La decisión del kirchnerismo de pedirle la renuncia a José María Díaz Bancalari como presidente del bloque peronista por integrar la lista para senadores bonaerenses junto con Chiche Duhalde sacó por un momento al Congreso del sueño invernal en que está sumido. Hoy habrá una reunión de kirchneristas para definir la estrategia que seguirán en su camino a desplazar a Díaz Bancalari de su puesto. Si entre hoy y mañana se reúne el bloque PJ, llevarán el planteo a esa reunión. Si los seguidores de Kirchner -que juraban ayer contar con más de 60 diputados para apoyar el petitorio- consiguen apurar una decisión de Díaz Bancalari podría haber una ruptura de la bancada. Pero la cuestión siguen siendo las formas. Los kirchneristas firmarán una carta en la que expresan su apoyo al proyecto de Néstor Kirchner. «Una carta así la firma cualquiera en el bloque, y entre los primeros estaría Díaz Bancalari», decían ayer en el bloque. Pero el pedido de apartarse de la bancada por integrar listas en la competencia bonaerense podría hacerse de palabra durante la reunión de bloque.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Curiosamente, el protagonismo que cada grupo quiere tener en la pelea por la interna bonaerensehizo despertar la responsabilidad institucional de algunos diputados que ahora impulsan una sesión para el jueves próximo. El kirchnerismo salió a reclamar -lo que faltaba para terminar de rebalsar la capacidad de asombro- que el Congreso abandone su parálisis. No lo dicen por la falta de interés que muestra el Poder Ejecutivo en que el Legislativo se mantenga activo, sino porque ahora acusan al duhaldismo de ese letargo. Y desde la conducción de la Cámara se reaccionó intentando armar una sesión. En ambos casos, no quieren tampoco pasar el papelón de entrar directamente en las vacaciones de invierno después de no haber sesionado por tres semanas. Temas pendientes hay, como parte del paquete Antievasión II -que otorga mayores poderes a la AFIP para combatir la evasión previsional, agrava las penas de prisión hasta 6 años para quienes no cumplan con estos aportes y ataca la evasión en el caso de empleadas domésticas- y el establecimiento de exenciones en el caso del IVA agropecuario. Pero el problema es que ese día está programada una jornadade sesiones del Congreso de los Niños, por lo que para votar alguna ley deberían desalojar a esos legisladores embrionarios.
Sesionar mañana, por otra parte, sería imposible. Los empleados de la Asociación del Personal Legislativo y la Asociación Trabajadores del Estado -una unión estratégica que complica la posibilidad de acuerdo y sube el nivel de conflictividad- ratificaron ayer un paro general de 24 horas para mañana en el Congreso. Como no habrá asistencia a los lugares de trabajo -todo en reclamo de un inmediato incremento salarial-, la mayoría de las funciones en el Palacio quedarán paralizadas. Ayer ninguna de las negociaciones consiguió frenar la medida, que fue ratificada con bombos y platillos en una carta documento que le enviaron los sindicalistas a Carlos Tomada y empapelaron todos los pasillos de Diputados. Es cierto que para sesionar se necesita en realidad sólo alguien que prenda la luz y los micrófonos del recinto, y la asistencia de los taquígrafos, sin cuya presencia no se puede dar cuenta de la legalidad de una sesión. Pero puede ser que éstos también se plieguen al paro y, además, a muchos diputados no les gusta jugar el rol de rompehuelgas sesionando cuando la casa está en paro. Los estatales prometieron hasta ahora que no funcionarán los conmutadores de teléfonos, la calefacción ni la refrigeración que alimenta a ambos recintos. Pero lo peor de todo es que no habrá quien les sirva café a los diputados.
Ahora bien, la voluntad de sesionar, en realidad, existe. Hoy están convocadas dos sesionesespeciales, pero como en ambos casos se trata de pedidos de la oposición, no tendrán quórum. Es decir, el PJ no bajará al recinto. El radicalismo convocó para hoy una sesión especial -solicitada por el catamarqueño Horacio Pernasetti- para debatir el proyecto de reducción del número de miembros de la Corte Suprema y otro que declara la emergencia educacional. Por otro lado, el Grupo de Acción Parlamentaria -integrado por diputados de centroizquierda- convocó a otra sesión especial a las 14.30 para el proyecto del ARI del establecimiento de un ingreso mínimo para la niñez. Pero ninguna de esas iniciativas podrá ver la luz.
Dejá tu comentario