29 de mayo 2006 - 00:00

La oferta a Polino: pacto y emboscada

Héctor Polino
Héctor Polino
Tres veces, Héctor Polino fue tentado por el gobierno de Néstor Kirchner: en dos ocasiones -una en 2003 y otra el año pasado- el socialista manoteó argumentos para decir que no, pero no supo ser antes lo suficientemente terminante porque, días atrás, recibió una nueva oferta.

Apenas asumió el patagónico, a mediados de 2003, el porteño arguyó que tenía mandato como diputado y no quería interrumpirlo. Luego, el 25 de octubre de 2005, estuvo a un paso de dar el sí, pero más tarde estalló el escándalo por la mudanza de Eduardo Lorenzo Borocotó.

En ambas ocasiones, la propuesta llegó vía Alberto Fernández y fue para que ocupe cargos ligados a cooperativismo. La última vez, incluso, la zanahoria fue montar una megasecretaría que unifique las políticas sobre cooperativas y mutuales. La borocotización abortó el plan.

Ahora, Polino se debate entre aceptar o emular a Pedro, el apóstol, y negar tres veces, no porque no conozca nada de ecología, algo que tampoco le importa al gobierno. Al porteño le obsesiona pergeñar una pirueta para aceptar la oferta gambeteando la condena de sus socios. «Yo quiero, pero la decisión es del partido», se confesó ayer, por radio, el ex diputado.

  • Objetivos

  • La trama es bastante más compleja y, sobre todo, revela una política digitada del gobierno para fracturar a la oposición, sean partidos como la UCR o el ARI, o sectores, como la CTA de Víctor De Gennaro. Veamos el expediente Polino en particular y, luego, el marco global:

    1- Polino sondeó a los principales dirigentes del Partido Socialista que, mayoritariamente, le dijeron que la tendencia del partido era conformar un polo opositor a Kirchner aunque, le aclararon, no lo sancionarían en caso de que acepte un cargo en el gobierno.

    2- La rivalidad interna de Polino en Capital, con Norberto La Porta, en este caso le fue funcional. Si La Porta, que le ganó la interna del PS porteño (aunque Polino denunció irregularidades), fue socio de Aníbal Ibarra y lo es de Jorge Telerman, ¿por qué Polino no podría aceptar un cargo en el gobierno?, advierten los socialistas, incluso los más duros opositores de Kirchner, que de todos modos aclaran: sería un acuerdo a título personal. Como tampoco le van a tomar a Polino examen de ambientalismo.

    3- Hasta ahí todo induce a pensar que Polino quiere asumir en la Secretaría de Ambiente, aunque hay un dato contradictorio: convocó al comité del PS para el próximo viernes y de esa reunión el mayor aval que podría salir sería el compromiso de no expulsarlo si acepta el cargo. Traducción: Polino quiere, pero pone la decisión en manos del partido que, incluso Binner -porque cree que puede dañar su alianza con la UCR en Santa Fe-, no quiere.

    4- Otro elemento no menor es el cargo ofertado y su armado. Hasta ahora, le dijeron que tendrá buen rango y mejor presupuesto pero, también es cierto, que el área medioambiental requiere una especialización que Polino no tiene -sí, en cambio, en cooperativismo, por su ligazón al ex Hogar Obrero, donde se vinculó a Alberto F.- y es una oficina muy compleja. Puede ser una emboscada: darle al extrapartidario Polino un cargo donde todos son problemas para, en caso de fracaso, descargar la culpa sobre un ajeno. En rigor, uno de los temas tórridos de la agenda nacional es la instalación de las papeleras en Fray Bentos, tema en el que a simple vista cualquier responsable del área ambiental tiene más para perder que para ganar.

    5- Pero ¿por qué Polino? Su promotor en el gobierno es Alberto Fernández, quien fue también gestor de la mutación de Borocotó. El jefe de Gabinete tiene una buena opinión del ex diputado (a pesar de que no fue un legislador brillante) quizá por el velo de honestidad que protege a la mayoría de los socialistas. Se presume, aunque con el kirchnerismo nunca se sabe, que la buena imagen de Fernández respecto de Polino no es producto de que éste haya recomendado a los usuarios no pagar aumentos de tarifas telefónicas (lo que perjudicó a los usuarios crédulos) o el freno en las inversiones ferroviarias que, en los 90, causó con un amparo judicial. Pero hay dos motivos, en teoría más atractivos: por un lado, Kirchner, en su juego de la pluralidad, cree redituable a nivel internacional incorporar a sectores de socialismo a su partido, a pesar de que Polino sea la minoría de un partido minoritario; por el otro, en referencia a su posible futuro cargo, ubicará a un socialista a disputar por el tema papeleras con el gobierno de Uruguay, al menos en su origen también de perfil socialista.

    6- En realidad, la oferta a Polino respeta una lógica recurrente de Kirchner: animar «quintas columnas» en los sectores de la oposición, como hizo en su momento al ubicar en el PAMI a Graciela Ocaña, rompiendo el ARI -muchos ex seguidores de Carrió saltaron al gobierno-. Idéntica mecánica aplica con la UCR y le permitió lograr un hecho inédito: fracturar la CTA, donde un sector encabezado por De Gennaro se instaló en la vereda de enfrente del gobierno mientras otro grupo, vía Luis D'Elía y Edgardo Depetri -a pesar de la relación personal de éste con De Gennaro-, mantiene una alineación ciega con la Casa Rosada. En el caso del PS, le resultará difícil lograrlo: si Polino acepta, no logrará romper el socialismo, que todavía enfrenta los ruidos de la fusión entre los democráticos y populares, ejecutada en junio de 2002, remedando una ruptura que se produjo en 1958.

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